El desequilibrio en los precios agudizado por un encaje ineficaz de la moneda nacional con las principales divisas internacionales hace temer a las empresas el cese de la producción, mientras el campo lucha contra condicciones cada vez más difíciles de superar.
La aceleración de la suba de precios refleja en 2022 la profunda incertidumbre en la que el sector privado, en todos sus rubros, desarrolla su actividad en todo el país, principalmente en aquellos mayormente vinculados al mercado internacional, en tanto, las instituciones de gobierno, entre estrategias de recaudación, control y emisión de moneda de escasa eficacia, permanecen perplejas sumidas en prolongados lapsos de crisis política.
La inestabilidad económica empuja a las administraciones provinciales a la confrontación con el poder central. Quejas, reclamos, estancamientos administrativos, afloran en el discurso de los principales dirigentes del país, reflejo del descontento de amplios sectores de la producción y el trabajo que marchan al únisono hacia la reducción o el cierre.
Sectores productivos, industriales y cadenas de comercio y servicios advierten que el pronunciado encarecimiento de los recursos básicos, el cierre de las importaciones y la diversificación del precio de la moneda extranjera no resolverán la crisis económica.
Los programas estatales de productos subsidiados, además de algunas estrategias de ahorro, única salida para el ciudadano común y corriente para dar batalla a la inflación, circunscriben su acceso al consumo porteño y dentro del conourbano bonaerence, y se presentan de manera escasa o nula en la cadena de consumo dentro del interior del país.