Foto: Cielos de Jahaveré, Iberá, Corrientes. Facundo Sagardoy.
(Por Facundo Sagardoy, para momarandu.com) En el año 2010, el 20 de junio, el interior de Corrientes vivió un hecho poco común: una localidad pequeña de no más de 100 habitantes, calificada como paraje, llamada Jahaveré, en el centro de los esteros del Iberá, se había levantado en protesta contra una gran apropiación de tierras llevada a cabo por una estancia.
El propietario de la estancia había comprado títulos de tierras fiscales y, desde ese momento, alegaba ser el dueño de cientos de hectáreas dentro de las cuales había tierras ocupadas por los pobladores del paraje.
Con tácticas engañosas, en una suerte de "guerra psicológica", desde la empresa forestal en su estancia se enviaban intimaciones fraudulentas a los domicilios de los campesinos a quienes los peones incluso llegaron a amenazar de muerte.
A mediados de 2010, en junio, de un día al otro, la empresa alambró las miles de hectáreas que reclamaba como suyas. En ese mismo acto dejaba dentro del perímetro cercado, al que ya calificaba públicamente de su propiedad, a casi la totalidad del ganado de los pobladores.
Arrastrados a la pobreza y bajo ultimátums del "patrón" y el clima a paso firme hacia un invierno duro, los pobladores incomunicados por la estancia no tuvieron otra opción que responder.
Aquella batalla comenzaba un día como hoy, 20 de junio, Día de la Bandera Argentina.
Momarandu.com habló con Emilio Spataro, Coordinador Bosques y Biodiversidad, Amigos de la Tierra Argentina, Co- coordinador regional ATALC- Programa Bosques y Biodiversidad, ex miembro fundador de Guardianes del Iberá, organización que asistió a los pobladores en la organización de sus primeros movimientos aquel día, y que aún los acompaña en la vinculación que esta comunidad, alejada de los centros urbanos, requiere para que sus trámites avancen en las oficinas públicas.
-M.: ¿Qué se recuerda hoy de aquel 20 de junio de 2010 en Iberá?
-E.S..: Hace 10 años me tocó acompañar a los pobladores de Jahavere en una acción directa de recuperación de sus tierras. Se eligió ese día porque, al ser víspera del día del padre, los peones de la empresa Haciendas San Eugenio no iban a estar.
Hacía ya cuatro años que la empresa Hacienda San Eugenio (Ex Forestal Andina) de los hermanos Macchiavello habían adquirido tierras en Concepción y comenzado una estrategia para apropiarse de tierras fiscales en posesión ancestral de los pobladores originarios del estero.
Era una noche fría de fin de otoño, pero tolerable, la adrenalina hacia el resto. La mañana del día siguiente fue gris y tensa. Todo pasó muy rápido, pero cada minuto quedó guardado en la memoria. No es para menos: desalambrar casi cinco kilómetros, unas 50 personas, y recuperar 400 hectáreas a la luz de la luna, con el agua por la rodilla y en el medio del Estero del Iberá. No se olvida jamás.
Como corolario al día siguiente fuimos a caballo hasta el terraplén por donde venía la partida policial junto a los peones, capataz (armado) y uno de los dueños de la empresa. Enfrentarlos y ganar y que tuvieran que pegar la vuelta e irse fue una imagen fuerte. No ocurre muchas veces en la lucha socio ambiental, que se gane, pero ese día fue una victoria total.
Foto: Rancho Sotelo, Comunidad Guaraní Jahaveré, 20 de junio de 2010.
Aquella noche, decenas de campesinos con pinzas y palas decidieron desalambrar sus campos, recuperar sus animales y liberar los caminos por agua y tierra hacia la localidad más cercana que la empresa también había ordenado cerrar.
A la mañana siguiente, anoticiado de lo sucedido, el propietario de la empresa llegaba dentro de su avión personal directamente desde la Ciudad de Buenos Aires hasta el domicilio de uno de los campesinos del paraje.
Rodeado de guardias privados armados con armas blancas y asistido con un arma de fuego que portaba su capataz, un carnicero al que había comprado con ganado para faena, y en conexión con la guardia policial más cercana preparada para recibir sus órdenes, llegaba hasta allí con intenciones de simular un agravio y reclamar por daños a su propiedad.
Pero el resultado no fue el que esperaba.
Archivo: Pobladores de Jahaveré cortan límites de Estancia San Eugenio
Al llegar hasta los límites del paraje se halló con un grupo de campesinos preparado para recibirlo con voluntad de tratar cómo haría para devolver los últimos animales que sus peones habían capturado y que mantenían en un corral dentro de su estancia, como había sido posible comprobar a partir de imágenes capturadas en el área y testimonios de los celadores de su rancho.
Allí se halló frente a un puñado de campesinos y campesinas secundados por organizaciones y medios de comunicación, invitado amablemente a devolver lo que se hallaba bajo su custodia so pena de ser imputado por el daño que su empresa había causado a la comunidad ancestral del paraje.
Fotogalería/archivo. Campesinos recuperan tierras de comunidad ancestral.
-M.: ¿Qué significó aquel día para las comunidades campesinas?
-E.S..: Fue un día bisagra en la historia reciente del campesinado correntino, ese día los pobladores asumieron con valentía la decisión de llevar a la práctica sus propios intereses más allá de los intereses ajenos que siempre los utilizaban. El sector empresarial de Tompkins (aliado de ONGs ecologistas y empresas turísticas) estaba enfrentado con el sector empresarial de Haciendas San Eugenio (aliado del sector político local), en el medio los pobladores como peones de un ajedrez sobre los recursos del Iberá.
Ni unos ni otros esperaban que ocurriera lo que ocurrió. La expectativa del sector de Tompkins era asestar un golpe a Haciendas San Eugenio poniendo de relieve que se apropiaba de tierras fiscales de la reserva Iberá, las cuales aspiraban a controlar ellos a través del control de los accesos en las zonas altas, por lo cual habían adquirido estancias ubicadas estratégicamente. Nada diferente a la forma de actuar de Hacienda San Eugenio. Solo cambiaba el discurso.
Los ecologistas de en ese entonces “Salvemos al Iberá” (previo a constituirse como Guardianes del Iberá) y los pobladores habíamos acordado en asamblea que las tierras debían ser de quienes las habían poseído toda su vida de generación en generación para su uso y disfrute y no para los intereses foráneos.
Foto: Jahaveré, comunidad guaraní cercada, 20 de junio de 2010.
PRIMER TÍTULO COMUNITARIO DE TIERRAS
-M.: ¿Qué significó aquel día en la lucha por el reconocimiento de los pueblos originarios guaraníes?
-E.S..: Desde la derrota del artiguismo en Corrientes, y la sepultura echada por la historiografía liberal a todo lo ocurrido con las comunidades guaraníes desde ese hecho, es claro que el tema de los derechos políticos de los correntinos guaraníes era un tabú. Los guaraníes... no sólo que nunca se fueron de Corrientes ¡Son los correntinos!... Bueno la mayoría. Pero esa minoría que no lo es, durante 150 años expulsó de la historia y quiso expulsar cuanto rastro de guaraní había en Corrientes, por buen tiempo se prohibió hasta el idioma y muchas décadas el chamamé estuvo vedado en los teatros de la ciudad. Desde el fondo del estero, un puñado de familias rompió el maleficio y decidió recuperar sus derechos políticos negados y, a través de la identidad, rápidamente más comunidades comprendieron lo mismo. Eso sigue avanzando.
"Así como hoy parece cosa de locos pensar que la élite una vez prohibió el mate, el idioma guaraní, y el chamamé, en unos años será de locos recordar que se decía que, en Corrientes, la provincia guaraní no había guaraníes. Sonará a chiste. Se reirán todos al narrar que algunos decían que para ser originario tenías que vestirte con taparrabos como en el siglo XIX o no tener celulares, como si los griegos de hoy usaran túnicas y escribieran en papiros. Son paradigmas de opresión que van cayendo por la resistencia silenciosa pero efectiva de los pueblos", subraya Spataro.
Archivo: El Iberá en conflicto
Aquel 20 de junio de 2010, agudizó el inicio de una negociación que duró diez años en los tribunales de Corrientes, luego de los cuales, tras un extenso debate ya en ámbito del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia, a través de un acuerdo escrito, se entregó a título comunitario hectáreas dentro de las cuales hoy los campesinos del paraje siguen desarrollando sus actividades cotidianas, acuerdo en el cual finalmente la empresa reconoció su daño y esbozó una oferta para repararlo con los títulos de tierras cedidas a la comunidad ancestral.
"Durante los diez años subsiguientes con el cuerpo en el terreno más la construcción estratégica de alianzas de apoyo, se logró sostener lo recuperado, al día de hoy el conflicto no está cerrado, si bien Haciendas San Eugenio tuvo que reconocer y escriturar un sector de Jahavere a nombre de la comunidad, siendo el primer título comunitario de la historia de Corrientes, la disputa por las tierras fiscales continuará hasta que la provincia se haga cargo de las mismas y claramente a favor de los derechos de los pobladores que es lo que corresponde", señala el Coordinador Bosques y Biodiversidad, Amigos de la Tierra Argentina, Co- coordinador regional ATALC- Programa Bosques y Biodiversidad, sobre este punto.
En septiembre de 2019, luego de 11 años de tensiones y conflictos, la entrega de tierras a la comunidad guaraní en Jahaveré fue oficializada como resultado corolario de un largo proceso de mediación judicial.
Los pobladores de la comunidad recibieron las escrituras de sus propiedades por parte de Haciendas San Eugenio S.A. en un acto que significó la primera vez que una empresa privada restituyó tierras indígenas, como destacó ese día, en la firma del acta de acuerdo, Miriam Sotelo, pobladora de Jahaveré y una de las principales promotoras de la lucha para que se reconozca el derecho de propiedad de las tierras a su comunidad.
“Es la primera vez que una empresa privada restituye tierras indígenas y hoy se marca un antes y un después en la lucha por nuestros derechos”, dijo aquel día Sotelo al juez presidente del Superior Tribunal de Justicia, doctor Luis Eduardo Rey Vázquez, y al doctor Fernando Augusto Niz, ministro supervisor del Centro Judicial de Mediación, quien, por su parte, remarcaba que el caso Jahaveré no tenía "precedentes" en todo el mundo.
Miriam Sotelo: “La tenencia de la tierra es algo común a todos los pueblos indígenas"
En el foro judicial, el Centro de Mediación Judicial de la provincia de Corrientes, había intervenido en el conflicto por la posesión de tierras rurales en el Departamento de Concepción, Paraje Yahaveré, entre la comunidad guaraní y Haciendas San Eugenio S.A. y logrado cerrar un primer acuerdo en 2018.
La causa se remontaba al año 2006 y era tramitada ante el Juzgado Civil y Comercial N° 2 bajo la carátula “Leiva Nicanora Norberta, Sotelo Gladis Isabel, Sotelo Antonio y Gómez Doroteo c/Forestal Andina S.A. s/ interdicto de recobrar la posesión” por el dominio de tierras.
A través de la mediación, el empresario se comprometió de manera voluntaria y como un acto de liberalidad gratuita de su parte a entregar el título de propiedad a favor de miembros de la comunidad Yahaveré.
Asimismo, aceptó colaborar en las refacciones necesarias para el funcionamiento del establecimiento educativo de la comunidad, así como en reparaciones y puesta en valor dentro del cementerio ancestral de la comunidad.
Archivo: Oficializan entrega de tierras a la comunidad guaraní de Yahaveré
NUEVAS LUCHAS Y DEFENSAS
-M.: ¿Qué hechos pueden destacarse, además, de los diez años que han pasado?
-E.S..: Tantos y todos parecen tan cercanos. La defensa de las tierras en Santa Rosa con corte de la ruta nacional 118 incluida, la defensa del estero Gallo Sapucay, la luchas contra la contaminación de los monocultivos a través de las fumigaciones, las denuncias al acaparamiento de tierras de Harvard y tantas otras. Pero lo significativo es que identidad, lucha por la tierra y defensa de la naturaleza han formado parte de una sola cosa, indivisible, es por eso que desde Guardianes del Iberá se han podido generar organizaciones de masas y hoy hay espacios orgánicos que reúnen esas experiencias de lucha, de creación, de trabajo como es la Federación Correntina Guaraní de Corrientes, (FeCaGua).
La Federación Campesina Guaraní de Corrientes nació en 2016, heredera de casi todas las luchas, pensadas por días en mesas de trabajo, debates y plenarios campesinos intensos y sin cortes dentro del corazón y los límites de los esteros de Corrientes, que protagonizaron los pimeros "guardianes del iberá" en defensa de su tierra, una maravilla natural descrita como un "paraíso" por su gente.
FeCaGua hoy es una organización que agrupa a las comunidades originarias guaraníes que viven en Corrientes, pobladores de Jahaveré, de Ñupuy, de Loreto, de Santa Rosa, de San Miguel, de Ituzaingó, de Lavalle, de la Ciudad de Corrientes, de Concepción, de Tatacuá, de Itá Corá, de Chavarría y de Boquerón, entre otros puntos, y que fueron reconocidas como tal por el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas y a otras en proceso de reconocimiento, a las que organiza en dirección hacia la defensa de su identidad y entre las que estimula el intercambio de saberes ancestrales y campesinos.
Ésta Federación se caracteriza por su dura oposición a la extranjerización de tierras y a la instalación de proyectos de desarrollo sin consulta ni participación de las comunidades y por su permanente reclamo de reconocimiento para la preexistencia de los pueblos originarios como expresa la Constitución nacional y de amplitud para los derechos ambientales, económicos, sociales y culturales en los programas de gobierno.
Desde su primer plenario en 2017, la Federación también alerta a las autoridades correntinas sobre la profundización del desarraigo en los pueblos del interior, de la concentración de tierras bajo tutela de empresas privadas y de la violencia institucional contra campesinos y comunidades originarias.
"Hoy más allá de Guardianes (del cual ya no formo parte hace dos años) o la FECAGUA, hay en Corrientes discusión y visibilización del tema guaraní, hay agroecología, hay ecología social y participación ciudadana. Sin Jahavere, sin la unión de ecologistas y pobladores no hubiera sido posible, porque lo ecologista hubiera quedado hegemonizado y manchado como sinónimo de Tompkins y los pobladores como peones de distintos intereses, ese creo es un aporte a no despreciar", concluye Spataro.
Otro aspecto importante a tratar en Corrientes, para los campesinos y karais de las comunidades originarias en esta Federación, es que Corrientes debe implementar un programa de redistribución equitativa con alcance a todo el territorio provincial y abierto con exclusividad a los habitantes "más humildes" para que accedan a una porción de tierras en la cual les sea posible construir una casa y sembrar producción mínima de subsistencia.
Todo esto -expresan-, debe tratarse bajo tutela de los organismos públicos, de acuerdo a pautas de trabajo que permitan el cese definitivo de la conflictividad en territorios acaparados por grandes terratenientes o "en la mira" de capitales extranjeros.
Archivo: Plenario en defensa de la vida campesina y originaria
Dar vida a un plan de "reforma de tierras" basado en el reconocimiento a la labor campesina y a la preexistencia de las comunidades originarias en territorio provincial, permitirá a los productores combatir el desempleo, el desarraigo y a la migración marginalizada de los jóvenes del campo hacia las ciudades capitales del norte y el centro del país.
Esta reforma -proponen- debe proyectar una perspectiva agroecológica, que refuerce en territorio la regulación vigente y elimine del horizonte productivo de la Provincia el deseo de promover cultivos agroindustriales, de monocultivo forestal y de industria de pasta celulosa contaminante.