Los mercados argentinos empezaron noviembre como habían terminado octubre: para el mismísimo demonio. El dólar subió, el riesgo país superó los 800 puntos durante la rueda (aunque se calmó hacia el cierre) y las acciones líderes se pegaron un porrazo de hasta el 6%.
Con este panorama, el Banco Central prefirió no comprar divisas para no echar más leña al fuego. Las reservas brutas cerraron en u$s 50.441 millones, tras los ajustes de fin de mes, y en el año acumulan un alza de u$s 9.276 millones.
El tipo de cambio mayorista, el que marca el pulso del mercado y del comercio exterior, operó con sesgo comprador y terminó en $1.546 (+0,75%). El dólar oficial cotizó a $1.565 para la venta y $1.515 para la compra en las pantallas del Banco Nación, con lo que se puso a la par del blue de las cuevas de la City.
Otro dato que preocupa es que el riesgo país cerró en 797 puntos, a un suspiro de la barrera psicológica de los 800. El indicador acumula una escalada cercana al 30% en el último tiempo, empujada tanto por el contagio de la crisis política y cambiaria en Brasil tras el Lulapaliza como por la creciente cautela de los inversores ante el escenario electoral y económico de mediano plazo.