Más de cinco mil personas han muerto ya por el brote de ébola declarado el pasado 15 de mayo en el este de la República Democrática del Congo (RDC), pero que se ha extendido a otras provincias del país, informaron las autoridades congoleñas este sábado (31.10.2026).
Según el último informe publicado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de la RDC, con datos recabados hasta el 29 de octubre, se han registrado un total de 10.351 infecciones confirmadas, con 5.026 personas fallecidas.
La epidemia cuenta con una tasa de letalidad del 48,6 %, y la tasa de seguimiento de contactos se sitúa en un 84,5 %. Además, 2.788 pacientes se han recuperado de la enfermedad hasta el momento, y otros 1.101 se encuentran hospitalizados o en aislamiento. "La situación resalta la necesidad de reforzar la detección precoz, el rastreo de contactos y los entierros dignos y seguro", afirmó el INSP.
Las autoridades siguen enfrentando dificultades en el rastreo de contactos y la realización de pruebas, elementos clave en la carrera por frenar el brote. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África, alrededor del 80 % de los nuevos casos provienen de fuera de la cadena de contactos bajo seguimiento; esto significa que una proporción abrumadora de las infecciones surge de cadenas de transmisión desconocidas para las autoridades sanitarias.
La gravedad de la situación hizo que la agencia de salud pública de la Unión Africana (UA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) hicieran el miércoles un llamado urgente a la acción coordinada ante su expansión, y advirtieron de que la epidemia no está bajo control, durante una reunión virtual de emergencia con los ministros de Salud del continente.
"Es un hito muy trágico, porque no se trata solo de una cifra", señaló el Dr. Patrick Otim, gestor de programas de la OMS. "Son familias y comunidades las que han quedado devastadas por este brote. La cifra también pone de manifiesto la gravedad de la situación". "El brote está llevando al límite a todos los que trabajan en la respuesta", lamentó.
Este brote, el segundo más mortífero y contagioso de la historia a nivel global, ya superó al ocurrido en la misma región congoleña entre 2018 y 2020, aunque todavía está lejos del más grave hasta la fecha, que provocó unos 11.000 muertos y 28.000 contagios en África occidental entre 2014 y 2016.
La cepa de Bundibugyo, causante de la actual epidemia, carece de tratamientos específicos, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) trabaja en dos vacunas que han iniciado ensayos de fase 1 en humanos y que, hasta ahora, se han mostrado seguras, si bien su desarrollo podría llevar varios meses.
Paralelamente, la RDC inició a finales de agosto una campaña de inmunización contra el ébola con la vacuna Ervebo, única disponible a gran escala y diseñada en principio para la variante Zaire del virus -más común-, pero que ha dado indicios positivos contra Bundibugyo en animales.
La epidemia se propagó a la vecina Uganda, donde la OMS declaró el 26 de agosto el fin del brote, después de contabilizarse 20 contagios confirmados, incluidos 15 importados de la RDC, entre los que hubo dos muertos.
Junto con la RDC y Uganda, se han detectado casos vinculados al brote congoleño en otros dos países africanos: Kenia (con nueve casos, incluyendo dos muertos) y Nigeria (uno). Asimismo, se ha detectado un caso vinculado a la epidemia en Francia. A esta infección se suman tres personas evacuadas, tras contraer el virus en la RDC, a Países Bajos (uno) y Alemania (dos).
Fuentes: Dw, lgc (efe, ap)