Jose Miguel Bonet
Para comprender las normas no escritas pero institucionalmente consolidadas que rigen el comportamiento público, se puede elaborar un manual de buenas costumbres en la vida social y política, junto con un análisis de los puntos en los que diversos observadores y analistas políticos señalan un quiebre o incumplimiento recurrente por parte de Javier Milei.
Las buenas costumbres en la esfera pública y política no son únicamente cuestiones de etiqueta personal; constituyen reglas de civismo, gobernanza e institucionalidad diseñadas para preservar la convivencia democrática.A tener en cuenta Uso de un tono moderado, evitando descalificaciones personales, insultos, burlas o agravios directos hacia ciudadanos o adversarios. Aceptación del disenso y de las opiniones opuestas como parte natural del debate democrático.Reconocimiento del rol del periodismo libre como órgano de control ciudadano, respondiendo preguntas sin hostigamiento ni estigmatización.Mantener la serenidad en momentos de tensión y manifestar empatía ante sectores vulnerables o momentos de crisis social.
Actuar como representante de toda la nación y no solo de un espacio político o facción partidaria.
Mantener vínculos respetuosos con mandatarios extranjeros y organismos internacionales, priorizando los intereses del Estado por encima de afinidades ideológicas personales.
A lo largo de sus intervenciones públicas, discursos y publicaciones en redes sociales, ha calificado a opositores, legisladores y detractores con términos despectivos como "ratas", "zurdos de mierda", "traidores" o "nido de ratas".
Ha cuestionado duramente a comunicadores y medios de comunicación que critican su gestión, utilizando redes sociales para señalar individualmente a periodistas, acusándolos de "sobrados", "ensobrados" o "mentirosos".
Ha mantenido cruces verbales y descalificaciones personales hacia líderes internacionales (como los presidentes de España, Brasil o Colombia), alejándose de los canales diplomáticos habituales y generando tensiones bilaterales.En sus viajes al exterior, ha participado frecuentemente en cumbres de tinte partidario o ideológico antes que en visitas de Estado formales, apartándose del protocolo tradicional de la diplomacia argentina.
El estilo político de Javier Milei es interpretado de dos maneras contrapuestas en el escenario actual:
Para sus detractores sus formas representan una degradación del debate público, una amenaza a la convivencia democrática y una falta de respeto a las normas fundamentales de la investidura presidencial.
Para sus seguidores esta conducta deliberadamente rupturista es percibida como una muestra de autenticidad, un rechazo frontal a la "hipocresía de la política tradicional" y el cumplimiento de su promesa de combatir a las estructuras establecidas.
Cuanto se extrañan las buenas costumbres que en la politica Argentina hubierom muchas,desde Belgrano,pasando por Lisandro de la Torre,Arturo Illia,Raul Alfonsin y muchos otros,es imposible nombrarlos a todos
La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás.Churchill
*desde Mburucuyá