Las manifestaciones son contra el alto costo de la vida, pero también para desafiar la nueva y férrea estrategia de seguridad impuesta por el Gobierno de Giorgia Meloni para prevenir nuevos saqueos.
La policía había realizado decenas de registros y detenciones antes de las manifestaciones previstas.
A pesar del fuerte dispositivo de seguridad, miles de personas se manifestaron en Roma y Milán, coreando consignas contra el gobierno y la policía.
Helicópteros de vigilancia sobrevolaban la céntrica Piazza del Duomo de Milán, mientras soldados uniformados patrullaban en grupos. Cerca de allí se podían ver cinco vehículos militares y un camión hidrante.
"Manifestarse es un derecho. Tenemos que hacer oír nuestra voz", declaró a la AFP en Milán Alessio Scimone, empleado de una casa de apuestas, de 24 años.
Unas 3.000 personas marcharon por Milán, paralizando el tránsito en el centro de la ciudad.
Episodios de saqueos
En Roma, una cantidad similar se concentró en zonas cercanas al Coliseo y a la estación central de trenes, frente a filas de policías equipados para el control de disturbios.
En Milán, algunos comercios cerraron antes de lo previsto y otros tapiaron sus ventanas tras los episodios de saqueos registrados el fin de semana pasado en la capital italiana de la moda.
Otros negocios permanecieron abiertos, desafiando la situación, después de que el alcalde de la ciudad, Giuseppe Sala, pidió que no cundiera el "pánico".
La policía informó de la detención de nueve personas y de la retención temporal de otras 371, incluidos 110 menores, que fueron trasladadas a comisarías en ocho ciudades.
Tras los enfrentamientos del fin de semana pasado en Milán, el gobierno desplegó a 500 soldados en la ciudad y aprobó un decreto que flexibiliza las normas de detención de menores e impone multas a sus padres por los daños que estos causen durante las manifestaciones.
mg (afp, efe)