SIMULACIÓN. Así pudo haber lucido el palacio de Yeha, en una reconstrucción virtual que muestra el edificio y su sistema constructivo.
Hoy los rascacielos forman parte del paisaje de cualquier gran metrópolis. Pero hace 2.800 años, mucho antes del acero estructural y del hormigón armado, levantar un edificio hacia el cielo era otra historia. Y aunque al pensar en las grandes construcciones de la Antigüedad se nos vengan a la cabeza las pirámides de Egipto o los templos de Grecia y Roma, esta vez hay que mirar hacia otra latitud: las tierras altas de Etiopía.
Allí, en la antigua ciudad de Yeha, se levantaba el palacio de Grat Be'al Gibri. No era, claro está, ningún Burj Khalifa, pero un nuevo análisis de ingeniería apunta a una posibilidad sorprendente. Y es el sistema de muros de piedra y madera podría haber soportado cargas correspondientes a muchas más plantas de las que sugieren los restos conservados.
UN PALACIO DE 2.800 AÑOS EN ETIOPÍA
El edificio fue erigido alrededor del año 800 a. C. y ocupaba una planta de unos 60 por 60 metros, lo que lo convierte, según la Universidad Técnica de Brandeburgo en Cottbus-Senftenberg (BTU), en el mayor palacio conocido de su época en el sur de Arabia y África Oriental.
Un incendio lo destruyó en la Antigüedad y solo sobreviven partes de la planta baja y del podio sobre el que se alzaba. Aun así, las ruinas guardan pistas de su antigua grandeza.
Como detalla Arkeonews, el palacio descansaba sobre un podio de unos seis metros y mostraba una entrada monumental, con una amplia escalinata y seis pilares de arenisca de unos diez metros. A ello se suma una escalera interior, indicio de que el edificio tenía varios niveles.
EL ENIGMA DE LA ALTURA
Saber cuántas plantas tuvo, sin embargo, es un viejo quebradero de cabeza. Las investigaciones comenzaron en 1906 y una reconstrucción virtual posterior llegó a proponer ocho niveles. Pero existen referencias históricas a edificios aún más altos: los historiadores árabes hablaban de palacios de hasta 20 plantas y el arte rupestre del sur de Arabia muestra construcciones en forma de torre. La gran incógnita era si semejantes alturas resultaban técnicamente posibles.
De eso se han encargado Martin Drieschner, de la BTU, y Mike Schnelle, del Instituto Arqueológico Alemán. En su estudio, publicado en julio de 2026 en la revista Heritage, elaboraron modelos 3D de dos zonas representativas de los muros, una esquina y un vano de puerta, y analizaron su capacidad de carga mediante el método de elementos finitos.
Como nadie sabe con exactitud cómo se comportaban aquellos materiales, recurrieron además a PolyUQ, un programa desarrollado por el propio equipo para trabajar con esa incertidumbre, según se lee en un comunicado de la BTU.
MUROS DE PIEDRA Y MADERA
Y ahí entra como factor la madera, la clave del sistema. Los muros combinaban piedra irregular y mortero de arcilla con vigas de madera dispuestas horizontalmente en capas alternas, unas a lo largo y otras a lo ancho, formando un entramado de refuerzo en su interior.
Según Arkeonews, entre las maderas utilizadas figuraban el olivo africano y la Cordia africana, con vigas de secciones rectangulares de entre 21 y 28 centímetros. Ambas especies presentan resistencia frente a plagas como las termitas. Lo interesante, según los investigadores, es que todas las vigas iban en horizontal, algo que distingue a Yeha de otros sistemas similares del sur de Arabia.
Y los resultados abrieron la puerta a una escala inesperada. Las variaciones en las propiedades de la madera apenas influyeron en la capacidad de carga de los muros, lo que apunta a un sistema constructivo robusto.
Según la BTU, los modelos indican que, bajo las condiciones analizadas, los muros estudiados podrían haber soportado cargas equivalentes a las de al menos 19 plantas. Por su parte, Arkeonews señala que, incluso en un escenario más conservador, los cálculos apuntaban a una capacidad teórica equivalente a 16 niveles.
¿UN RASCACIELOS ANTIGUO? CON MATICES
Las simulaciones permiten estimar la capacidad de carga de los muros, pero no determinar la altura que alcanzó realmente el palacio. En ese sentido, que Yeha tuviera un rascacielos hace casi tres milenios es, por ahora, algo que los números no permiten afirmar.
Dos expertos ajenos al estudio, Davide Tanasi y Kwasi Konadu, pidieron cautela en declaraciones a Newsweek con el uso de la etiqueta de "rascacielos". Tanasi explica que la cifra de 19 plantas se refiere a la capacidad de carga evaluada mediante el modelo, no a una altura que pueda atribuirse al palacio.
Konadu, por su parte, lo resume más claramente señalando que un muro que soporta 19 plantas no equivale a un edificio de 19. Arkeonews lo refuerza al precisar que los autores tampoco sostienen que el palacio tuviera un determinado número de plantas, sino que su sistema constructivo guardaba un potencial vertical mayor del que sugieren los restos.
Los cálculos, por tanto, muestran lo que la estructura era capaz de dar de sí, pero no cuántos pisos tuvo en realidad el palacio.
Aun así, que la etiqueta de rascacielos no encaje del todo no le resta asombro al hallazgo. Para Konadu, los resultados ponen de relieve los conocimientos que aquellos constructores africanos tenían sobre materiales y cargas, mientras que Tanasi destaca la sofisticación de la tradición arquitectónica de Yeha.
La altura exacta del palacio seguirá siendo una incógnita, pero sus muros dejan entrever la destreza de quienes lo levantaron.
Fuente: Dw.