Corrientes, viernes 23 de octubre de 2026

Cultura Corrientes
EL ARTE, UNA SEMILLA DEL PORVENIR

Raúl Farco: "El arte es la capacidad de crear, de pensar y de producir creativamente"

22-10-2026
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Por Facundo Sagardoy

El maestro Raúl Farco lleva a Itatí en su historia personal y en su concepción del arte. Desde su residencia en la Ciudad de Buenos Aires, mantiene siempre presente su vínculo con su tierra natal.

En Farco la tradición artística del Litoral es, a la vez, la búsqueda de una expresión propia.

Farco entiende el arte como un espacio de creación y pensamiento, un lienzo infinito para hallar el color propio, las formas de las huellas que deberán enfrentar el ocaso.

La obra de su padre constituye una referencia ineludible. En él, la semilla habita su libertad creadora y emerge como cultura.

Desde esa misma perspectiva, Farco destaca la labor de Luis Niveiro en la creación del Museo de Arte Contemporáneo de Corrientes.

Quien crea comparte una parte de su mundo y quien contempla recibe esa experiencia desde su propia sensibilidad y conocimiento, y trasciende el tiempo, remarca.

- El Museo de Arte Contemporáneo de Corrientes, donde Alicia Porcel de Peralta también tiene una obra del acervo fundacional de la colección Niveiro, recibe, ahora, una obra suya. ¿Qué significa esto para usted, teniendo en cuenta su trayectoria y la de su familia, poder participar de este proyecto para el norte argentino?
- Es un proyecto en el que jamás dudaría en participar, ya que soy, primero, itateño; segundo, correntino; tercero, argentino, y cuarto, lo que queda. Mi niñez en Itatí ha sido fundamental, a pesar de que he vivido casi 40 años fuera del país. Adonde fuera que he ido, siempre ha estado presente. No es una inspiración, sino lo que a uno lo constituye, lo que uno no puede evitar ser. En realidad, ese es el estilo de uno, no lo que quiere ser, sino lo que no puede evitar ser, lo que surge aunque uno no quiera. Cuando uno está afuera, se va constituyendo con esas cosas mucho más, porque los contrastes son mayores y las vivencias de la niñez son las más potentes, las que crean el imaginario futuro. De hecho, todavía utilizo en muchas de mis obras, como esta que está aquí detrás, los shelters o abrigos hechos con lapacho de Itatí, un material que utilizo desde hace mucho tiempo. He trabajado con muchísimos otros materiales, pero el lapacho y la madera de Itatí han sido siempre una constante. Obviamente, no los utilicé cuando estaba afuera, pero sí aquí, en Argentina.

- Como producto de este empeño y de este ímpetu, Corrientes empieza a vivir otra época para las artes visuales. Esta semana vimos a Frida Kahlo en Capital Federal, con 8.500 personas que visitaron la muestra. Algo similar ocurrió en la ciudad de Corrientes el 8 de noviembre, durante la inauguración del Museo de Arte Contemporáneo, con miles de personas haciendo cola para disfrutar de las obras de los artistas visuales. ¿Qué significa para usted que el arte contemporáneo pueda expresarse a tal magnitud, en una dimensión que antes no se había visto en la provincia de Corrientes? ¿Cómo vive este momento como artista?
- Aunque no estuve, me hubiera gustado estar presente porque creo que es un paso adelante muy importante para la provincia y para toda la región. Son regiones, y esto tiene una dimensión que trasciende los límites provinciales. Considero que es importante, pero aún más importante es que los correntinos tengan una especie de ejemplo, no exactamente un ejemplo, sino un norte de lo posible. Me refiero, específicamente, a quienes son coterráneos y han podido desarrollar este trabajo, siempre con muchas dificultades, como ocurre con la cultura en general, pero con mucha fuerza y convicción en lo que hacen. Poder transmitir eso a la comunidad y a los chicos que en algún momento tienen la visión de crear es fundamental. Para mí, no es lo mismo expresarse que crear. Todo el mundo se expresa todo el tiempo y la expresión artística es una de esas formas. Sin embargo, crear es un proceso más profundo, del cual el proceso artístico forma parte. Se puede crear de muchas maneras, no solamente produciendo una obra de arte. Por eso, la palabra expresar no me representa demasiado, porque me parece una generalización que no significa mucho. Lo importante es la capacidad. El arte es la capacidad de crear, de pensar de manera creativa y de producir creativamente. Muchos creen que se están expresando, pero en realidad están copiando lenguajes con los que otros se han expresado. Eso no les permite sacar verdaderamente de adentro aquello que es particular de cada artista y que, al mismo tiempo, representa esa capacidad creativa del ser humano. Lo importante es tener los medios para hacerlo.

"EL LEGADO ES FUNDAMENTAL"

- Por su trayectoria, por su obra y por llevar sobre sus espaldas el legado de su padre, creo que la palabra adecuada es justamente esa: legado. ¿Cómo se piensa el legado desde la obra, el trabajo y el taller, y desde proyectos colectivos como el que impulsa Luis Niveiro, un coleccionista del afecto?
- El legado es fundamental porque significa continuidad. Si no hay continuidad, como sucede en cualquiera de las ciencias y las actividades humanas, tenemos un problema. En mi caso, el legado de mi padre y el de mi familia en general son muy importantes. Mi madre, que es itateña y también poeta, forma parte de ese legado, al igual que nosotros. Más allá de lo familiar, el legado es aquello que uno puede transmitir de generación en generación e incluso dentro de una misma generación. Es lo que permite que, como ocurre en la ciencia, exista una continuidad apoyada en lo que otros han hecho. Durante el siglo XX tuvimos un problema, porque la palabra ruptura era una de las más importantes y valoradas. Eso generó una dificultad, ya que cada generación casi empezaba de cero o creía que empezaba de cero. La ruptura se convirtió en un valor que había que buscar, como si fuera necesario romper con algo. Por un lado, eso tuvo efectos importantes, porque se investigó mucho. Por otro, no se construyó sobre lo creado anteriormente, y para mí eso es muy importante. Mi obra está basada en esa continuidad. En algunas piezas existe una continuidad vinculada con los materiales, pero también con las técnicas, las ideas y la estética que hay detrás de ellos. Al utilizar muebles de una época o libros de otra, uno recupera y pone en diálogo elementos del pasado con el presente. En aquella fotografía que sacaste, por ejemplo, hay dos cuadros que hoy probablemente estarían en la basura o nadie se ocuparía de conservar. Sin embargo, son dos pinturas inglesas de 1797, realizadas por un artista no muy conocido, que representan el momento en que esos dos barcos se hundían. Yo traigo esas obras a la mirada actual, las convierto en otra cosa y establezco una referencia a las colonias. Allí aparece la pregunta sobre dónde estaban y qué hacían en la India, y también la referencia a Malvinas. Son dos barcos ingleses que se dirigían a las colonias de la India. Uno se hunde en Portugal y el otro continúa su recorrido. El cruce consiste en traer esas dos historias al presente, sin destruir ninguna de ellas, sino incorporándolas a la actualidad y sumándoles la impronta de hoy. Es una manera de hacerlas revivir. Este otro tapiz es de 1755 y existen otros cuatro ejemplares de este tipo. Uno está en el Museo de Mobiliario de París, otro en el Museo de Israel, otro en el Rijksmuseum de los Países Bajos y otro en el Palacio de Buckingham, en Londres. Son cuatro tapices realizados en la misma época, mediante la técnica del gobelino en Francia, los célebres tejidos que se elaboraban para los reyes. Sobre este tapiz incorporé un trabajo propio. Muchos dicen que destrocé una obra valiosísima, pero no lo veo de esa manera. Para mí, se trata de traer esa obra a la contemporaneidad. Esa es, más o menos, la idea.

OBSERVAR, CONTEMPLAR, ENTENDER

- ¿Qué opina del circuito que se está generando alrededor del arte contemporáneo, que conecta al Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompido en Foz de Iguazú, el Museo del Barro en Paraguay, el Museo de Arte Contemporáneo en Corrientes, el museo y las ferias de Salta, el Museo Emilio Caraffa en Córdoba, el Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry (MACA), en Uruguay, entre otros?
- Siempre es importante que haya movimiento alrededor de las obras realizadas por nuestros artistas. No creo que sea más relevante que lo que ocurre en otras épocas. Es un circuito económico que tiene sus propias razones. Particularmente, no me preocupa ni me cambia nada, porque creo que es el artista quien debe trabajar con su comunidad, y es la comunidad la que debe decir quién es artista y a quién considera como tal. Uno no se autodeclara artista. Es como tener un título de una universidad o de una escuela, pero eso no te convierte en artista. Un artista es aquel a quien la gente reconoce como tal, aquel a quien necesita la sociedad para crecer, no solo espiritualmente, que es importante, sino también en el pensamiento. Para eso existe el arte, para ampliar nuestra manera de pensar. En el caso del arte, existe la posibilidad de pensar de una manera más amplia cuando el artista se lo permite o ha desarrollado la capacidad para hacerlo.

- ¿De dónde viene la construcción de la forma para usted? ¿Del vacío, de la observación, de la intimidad, del interior o de la contemplación?
- Viene, en principio, de la observación, más que de la contemplación. Tal vez también tenga que ver con esta última, pero la observación me parece fundamental. Se trata de mirar, entender, observar a los demás, mirar a la gente, escuchar, ver y acumular experiencias. Tuve la suerte de aprender desde muy chico. Cuando uno aprende algo durante la infancia, lo incorpora de manera natural. No es algo que resulte difícil de manejar, porque lo aprendiste como en Argentina se aprende a jugar al fútbol. Ojalá todos pudieran aprender esta capacidad humana de crear de manera natural, con gusto y como si fuera un juego. Tenemos algunos enormes referentes argentinos que deberían ser señeros y que provienen de dos campos absolutamente diferentes, el papa Francisco, con su visión amplia de las cosas, y Messi. Ambos son argentinos y representan dos dimensiones de lo argentino con reconocimiento mundial.

LA OBRA DE MI PADRE ESTÁ AFUERA DEL TIEMPO

- Hoy podemos disfrutar de su obra, de su mensaje y de sus reflexiones, en gran parte porque usted se ha nutrido de ese legado desde muy pequeño. Seguramente, a través de su participación generosa en el Museo de Arte Contemporáneo, y de la de muchos otros artistas, otros también puedan conocer más y nutrirse de él. ¿Qué destaca del legado de su padre?
- De la obra de mi padre, lo más destacable y lo que todo el mundo conoce es la enorme persona que es como ser humano. Su obra está fuera del tiempo, atraviesa generaciones y seguirá haciéndolo. Nunca jugó con el mercado. Pintó lo que quiso, a pesar de las dificultades, y nunca estuvo dentro de una corriente determinada, aunque pertenece en cierta medida a la corriente del Litoral, junto a artistas como Gambartes o Grela. Todo eso lo hizo con una humildad increíble. Particularmente, me siento parte de su legado y, sobre todo, en este momento estoy desarrollando un proyecto que está casi terminado. Se trata de una ciudad con un territorio amplio, una idea que mi padre comenzó a trabajar en 1980. Él inició un proyecto de agrociudad a principios de los años ochenta, que la Universidad de Buenos Aires desarrolló bastante y que llegó hasta cierto punto. A veces, muchas ideas quedan en el terreno de la utopía, pero aquel proyecto tuvo un desarrollo importante. Yo lo retomé y lo transformé, porque lo concebí como algo posible y no como una utopía. Para hacerlo, me basé en muchas de las ideas que él había elaborado. A eso lo llamo continuidad. Es lo mismo que hace cualquier químico o matemático cuando se apoya en el trabajo de sus antecesores y, a partir de ese conocimiento acumulado, contribuye al desarrollo de la humanidad. El arte ha tenido una trayectoria muy errática en ese sentido, lo que ha representado un problema para su propio desarrollo y para la continuidad de su relación con la sociedad. Creo que instituciones como las que mencionaste no han contribuido demasiado a ese proceso, porque han tendido a separar el arte y a presentarlo como algo elitista, destinado a determinados sectores. Sin embargo, el proceso creativo del arte tiene otros caminos. Nunca utilicé esos caminos institucionales, aunque tampoco me niego a participar en iniciativas como esta del museo, que Luis está desarrollando con tanta generosidad y que, sin él, seguramente no habría existido. Nadie debería atribuirse méritos que no le corresponden, porque quienes le hemos donado obras a Luis lo hicimos porque lo conocemos, entendemos lo que está haciendo y reconocemos el valor de su esfuerzo. Siempre tiene que haber alguien con el empuje, la fe, la convicción y la sensibilidad que tiene Luis para crear algo así. Eso me parece de enorme importancia y es algo que nadie debe olvidar.
- Muchas gracias, maestro.
- Muchas gracias a ti. 

SOBRE RAÚL FARCO

Raúl Farco es un destacado escultor y arquitecto, nacido en 1953 en la provincia de Corrientes, cuya obra se caracteriza por un profundo humanismo y una constante investigación material. Hijo de un ebanista, asimiló desde su infancia en el taller familiar el respeto por el oficio artesanal y la madera, un elemento que marcaría transversalmente su producción. Posteriormente se formó en Arquitectura y Urbanismo, disciplinas que le otorgaron una comprensión estructural y espacial única, visible en la monumentalidad y el emplazamiento de sus intervenciones públicas.

Autodefinido como un "artista periférico", Farco consolidó su trayectoria a través de un nomadismo cultural vital que lo llevó a residir y trabajar en cuatro continentes. A lo largo de tres décadas, estableció sus talleres en Sudáfrica, Zimbabue, España (Lanzarote y Madrid), Italia (Carrara), México y Estados Unidos (Nueva York). Este tránsito internacional no solo enriqueció su cosmovisión, sino que le permitió dominar técnicas locales diversas, desde la talla directa en mármoles italianos hasta la fundición avanzada en metales y el ensamblaje de maderas americanas y africanas.

Su propuesta estética destaca por un diálogo íntimo con la materia y la literatura. Una de sus series más aclamadas, Stone Books (Libros de Piedra), funde la dureza del mármol y la piedra con la levedad de la poesía, inspirándose en la ceguera y la laberíntica prosa de Jorge Luis Borges y en textos del poeta David Shapiro. En sus obras, los volúmenes antropomórficos y geométricos cuestionan la relación entre la naturaleza y la cultura, alternando superficies pulidas con texturas rugosas que exponen las cicatrices inherentes del material.

La impronta de Farco también se despliega con fuerza en el espacio público y urbano a través de grandes instalaciones. Entre ellas destaca En la piel del otro, una monumental exhibición de 20 esculturas construidas en acero, hierro y aluminio emplazada en el barrio de Recoleta (Buenos Aires). Sus piezas a gran escala buscan generar una interacción directa y reflexiva con el ciudadano común, transformando el paisaje urbano en un escenario de cuestionamiento filosófico y social sobre la alteridad.

Hoy en día, alternando su residencia entre Buenos Aires y Nueva York, su legado está respaldado por museos de prestigio internacional como el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA), The Queens Museum, El Museo del Barrio en Nueva York y el Museum of Modern Art de Sudáfrica, y el Museo de Arte Contemporáneo de Corrientes (MACC).