Corrientes, lunes 12 de octubre de 2026

Sociedad Corrientes

Solo con conciencia de la hispanidad, es posible el continentalismo, Dia de la Raza

12-10-2026
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Jose Miguel Bonet


El decreto firmado por el presidente Hipólito Yrigoyen el 4 de octubre de 1917, que declaró el 12 de octubre como Fiesta Nacional bajo la denominación de "Día de la Raza", se sustentó en un conjunto de bases dogmáticas e ideológicas vinculadas al hispanoamericanismo, la crítica al positivismo y la búsqueda de una identidad de resistencia frente al expansionismo norteamericano.

​El decreto concebía la llegada de Colón como un hecho trascendental para la humanidad y reivindicaba la labor civilizadora y evangelizadora de España en América.
​España como madre patria: La dogmática del texto sostenía que la cultura, la lengua, la religión y el genio español constituían la matriz espiritual de las naciones hispanoamericanas.
A diferencia del discurso anti-español de los primeros años independentistas, el radicalismo yrigoyenista integró la herencia española con la libertad americana, argumentando que las naciones del continente heredaron de España el ímpetu emancipador.
​En los considerandos del decreto, el concepto de "raza" no respondía a una categoría biológica o racista (como la antropología positivista de fines del siglo XIX), sino a un concepto socio-cultural y espiritual:
​Entendía la "raza" como la comunidad de lengua, costumbres, fe y tradiciones compartidas entre España y las repúblicas hispanoamericanas.

​Buscaba generar una identidad aglutinante frente a la gran ola de inmigración europea de la época, reforzando la cohesión nacional a través de la matriz hispana.

​Uno de los ejes geopolíticos latentes en la medida fue el freno al panamericanismo impulsado por Estados Unidos.
​Hispanoamericanismo vs. Doctrina Monroe: Frente al avance de la influencia estadounidense en la región, Yrigoyen buscó afianzar un continentalismo hispánico que uniera a las naciones del sur bajo una Herencia Cultural Común.
​Affirmó una soberanía cultural propia frente a la hegemonía anglosajona en el continente.
​Rompio con el Positivismo de la Generación del 80.
 Los tres intérpretes más gramados de esta nueva generación son el argentino Manuel Baldomero Ugarte, el uruguayo José Enrique Rodó con su “Ariel” que inspiró a las juventudes universitarias que llevaron adelante las reformas y el mexicano José Vasconcelos.

El libro «La Raza Cósmica» de Vasconcelos, va por el mismo sendero que el decreto de “el peludo”. Es decir, para él, el español se «desnaturaliza» y se integra a la nueva geografía. Reconoce un mestizaje y fusión del español con el indio. Y al cristianismo y el idioma castellano como lugares donde anclar la unidad de las por ahora fragmentadas provincias hispanoamericanas. La frase: «por mi raza hablará el espíritu» aparece todavía en los distintivos de varias universidades americanas.

Casi sin solución de continuidad, el aprismo del peruano Victor Raúl Haya de la Torre, retoma este postulado. El joven Haya había encabezado el proceso de reforma universitaria peruana que citaba a la reforma yrigoyenista, se carteaba con los radicales personalistas y había sido discípulo de Vasconcelos, durante su exilio en México. “El Ariel encarnado” como se lo presentó alguna vez, dice por ejemplo que “América latina debe constituir una Federación de Estados”; que de “la unión política de América latina, que conformaría un vasto país de ocho millones de millas cuadradas y, más o menos, noventa millones de habitantes”; y que “Nuestro Partido proviene del gran movimiento cultural de las Universidades Populares, fundadas aquí en 1921, que fueron resultante social de la continental Reforma Universitaria iniciada en 1918 –por la argentina-.”

El justicialismo de Juan Perón, también recupera la tradición hispánica. El 12 de octubre de 1947, pronuncia un discurso donde pone en tela de juicio las construcciones de “paraíso perdido” en el cual se encontrarían los pueblos originarios y la “leyenda negra” de la conquista española. Expresa que “La historia, la religión y el idioma nos sitúan en el mapa de la cultura occidental y latina, a través de su vertiente hispánica, en la que el heroísmo y la nobleza, el ascetismo y la espiritualidad, alcanzan sus más sublimes proporciones.

​El decreto reflejó una transformación ideológica en la elite política e intelectual argentina:
​Superación del positivismo,el régimen oligárquico anterior promovía una visión anglófila o francófila, renegando del pasado virreinal hispano.

​El Yrigoyenismo revalorizó los valores ideales y espirituales hispanos frente al pragmatismo utilitarista.reconoció a la hispanidad, como elemento aglutinante de la unidad continental americana.
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​En el texto del decreto se plasman estas ideas en fragmentos destacados:
​"El descubrimiento de América es el acontecimiento de más trascendencia que haya realizado la humanidad a través de los tiempos [...] España, nuestra progenitora, descubrió e inició la obra de la civilización de este continente [...] la España descubridora y conquistadora fue la que volcó su sangre y sus energías en el crisol de la nueva raza." desde Mburucuyá