El especialista en manejo de fauna silvestre y biodiversidad Víctor Fratto, en diálogo con Infobae, informó sobre los análisis realizados a ballenatos de ballena franca austral encontrados muertos en las costas de Puerto Madryn. Según explicó, los ejemplares son sometidos a mediciones, necropsias y toma de muestras cuando el estado de los cuerpos permite realizar estudios.
Los análisis de laboratorio detectaron una bacteria asociada a la erisipela, una enfermedad que puede manifestarse mediante lesiones cutáneas o provocar septicemia, falla multiorgánica y la muerte del animal. Fratto señaló que la bacteria forma parte del ambiente marino y puede encontrarse en peces, crustáceos, moluscos y sobre la piel de las ballenas.
Entre las hipótesis que son analizadas se encuentra la intervención de la gaviota cocinera sobre heridas de los ballenatos. Fratto explicó que estas aves suelen picotear a las ballenas jóvenes y planteó que podrían favorecer el ingreso de la bacteria al organismo. El especialista indicó que la presencia actual de la bacteria y su mayor distribución son todavía materia de investigación.
Fratto señaló que la erisipela puede transmitirse a las personas mediante el contacto con el agente a través de una herida y la definió como una enfermedad zoonótica de carácter ocupacional. Por ese motivo, recomendó no tocar los cetáceos encontrados muertos en las playas y explicó que los equipos que intervienen utilizan protocolos sanitarios para manipular los animales.
El especialista también indicó que la bacteria había sido detectada en muestras de ballenatos en 2016 y que la mortandad actual no representa, según los datos disponibles, una amenaza para la población general de ballena franca austral. Los censos aéreos realizados anualmente muestran una población en crecimiento, mientras que los cuerpos encontrados son retirados y enterrados para evitar que queden expuestos a otras gaviotas y reducir la posibilidad de propagación de la bacteria.