MORA. El planteo presidencial llega mientras el endeudamiento de los hogares muestra el deterioro más marcado en años.
El Presidente desarrolló su postura sobre el costo del crédito durante un discurso en la Yeshiva Darchei Torah, en Queens, donde recibió el premio Ohev Yisrael por su liderazgo en la defensa del pueblo judío, en el marco de su gira por la 81ª Asamblea General de la ONU.
El planteo forma parte del epílogo de su próximo libro, "La moral como política de Estado", y parte de una idea religiosa antes de llegar a la economía.
En su relato, el paraíso se caracterizaba por la abundancia y por la ausencia de la principal restricción humana, el tiempo. Como allí existía vida eterna, el futuro del consumo estaba asegurado y el precio del tiempo era cero. Después de la caída del hombre aparecieron la muerte, la escasez y la incertidumbre, y con ellas el valor del tiempo.
De ahí su definición central: la tasa de interés como "el precio del tiempo". Milei precisó que la tasa no mide el valor del dinero sino "el precio de esperar", es decir, lo que se cobra de más por prestar hoy y recuperar en el futuro, cuando existe el riesgo de no cobrar o de perder valor en el camino.
En una economía ideal y estable, sostuvo, ese precio debería acercarse a cero, porque nadie dudaría de que va a cobrar lo prestado.
El problema, según el razonamiento presidencial, aparece cuando un gobierno quiere forzar esa baja sin haber generado antes la confianza que la justifique.
"Hacerlo de manera artificial, falsificando dinero, es un peligro que puede llevarnos al infierno", afirmó.
La práctica a la que apuntaba es concreta: que el Estado imprima pesos o dé créditos baratos sin ahorro genuino de la gente que los respalde.
Para reforzar el argumento citó al economista español Jesús Huerta de Soto, referente de la Escuela Austríaca, con la idea de que bajar artificialmente el costo del crédito no resuelve nada de fondo y solo maquilla la situación por un tiempo.
También usó un ejemplo local. Dijo que, tras el intento de "golpe de Estado" que él mismo denunció el año pasado, la incertidumbre política hizo subir la tasa de interés en la Argentina.
Federico Lanusse, economista, aporta el contrapunto técnico al planteo. "La teoría es correcta en su forma más abstracta, la tasa refleja riesgo y preferencia temporal. El problema es que en Argentina la tasa activa que paga una familia no se explica solo por eso."
El experto argumenta: "entre el 20% que paga un banco por un depósito y el 89% que cobra por un préstamo personal hay encajes, impuestos de tres niveles de gobierno, seguros y previsiones por incobrabilidad. Nada de eso es 'el precio del tiempo', y todo eso es reducible por decisión de política pública sin imprimir un peso."
Fuente: IproUp