En el marco del Día del Estudiante, el Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad y la Escuela de Educación de la Universidad Austral presentan un informe que reúne evidencia sobre la evolución de los aprendizajes y las capacidades cognitivas de niños y adolescentes argentinos. El trabajo combina datos de PISA 2025 y Aprender 2025 con una investigación propia desarrollada a lo largo de diez años.
La investigación de fuente primaria analizó a 849 estudiantes argentinos de entre 8 y 15 años pertenecientes a distintas cohortes. A igual edad, los evaluados en 2023 obtuvieron, en promedio, 3,6 puntos menos de coeficiente intelectual total que los evaluados en 2013. El descenso se concentró especialmente en las habilidades verbales: el promedio pasó de 99,4 puntos en 2013 a 91,03 en 2023, una disminución superior al 8%, mientras que las habilidades no verbales mostraron mayor estabilidad.
El informe señala que esta evolución es compatible con una reversión o desaceleración del denominado efecto Flynn, que históricamente registró aumentos de alrededor de tres puntos de CI por década entre generaciones, aunque investigaciones más recientes muestran una desaceleración o estancamiento de esa tendencia.
El dato adquiere especial relevancia porque las habilidades verbales no son una capacidad aislada: el lenguaje es una de las principales herramientas con las que los estudiantes comprenden lo que leen y escuchan, incorporan conocimientos, siguen consignas, explican sus ideas y elaboran razonamientos. Por eso, una caída sostenida en este componente puede representar un desafío para el aprendizaje en distintas áreas escolares. El resultado no permite afirmar que el descenso observado sea la causa de las dificultades educativas actuales, pero sí plantea una señal de alerta sobre las condiciones cognitivas con las que los estudiantes enfrentan las demandas escolares y sobre la necesidad de comprender qué factores sociales, educativos y ambientales pueden estar detrás de esta evolución.
El estudio también comparó en 2023 el desempeño de 89 estudiantes de escuelas públicas y 184 de escuelas privadas de la provincia de Buenos Aires, de entre 10 y 12 años. Las diferencias fueron de 25,89 puntos en CI verbal, 22,17 en CI no verbal y 26,79 en CI total, y se mantuvieron luego de controlar estadísticamente la edad.
Los investigadores advierten que estos resultados no permiten atribuir causalidad al tipo de gestión escolar, ya que la asistencia a una escuela pública o privada está asociada con múltiples condiciones sociales, económicas, familiares, educativas y contextuales no incorporadas en los modelos.
“La brecha que encontramos es muy significativa, pero sería un error interpretarla como un efecto directo de la escuela pública o privada. La institución educativa forma parte de un entramado mucho más amplio de condiciones en las que crecen y aprenden los estudiantes. Lo que nuestros resultados muestran es la magnitud de una desigualdad que merece ser estudiada en profundidad: necesitamos comprender cuánto de esta diferencia se relaciona con las oportunidades educativas, cuánto con las condiciones socioeconómicas y familiares y cuánto con otros factores del contexto”, señalan las investigadoras.
Los resultados propios se analizan junto con los últimos datos de PISA. En Matemática, casi 8 de cada 10 estudiantes argentinos no alcanzan los niveles mínimos de desempeño y apenas el 0,4% llega a los niveles 5 y 6, correspondientes a los desempeños más elevados. El puntaje argentino cayó 11 puntos respecto de 2022.
En Lectura, la caída fue de 12 puntos y 6 de cada 10 estudiantes no alcanzan las competencias mínimas. En Ciencias, el retroceso fue de 13 puntos y una proporción similar tampoco llega al desempeño mínimo.
Según PISA 2025, el 55,4% de los estudiantes argentinos afirma que sus compañeros se distraen con dispositivos digitales durante la mayoría o todas las clases de Ciencias. El porcentaje prácticamente duplica el promedio de la OCDE (28%) y ubica a Argentina en el segundo lugar entre 83 países y economías evaluados.
A nivel internacional, los estudiantes que informan este tipo de distracción obtienen, en promedio, 11 puntos menos en Ciencias, incluso después de considerar su perfil socioeconómico. En Argentina, los estudiantes utilizan dispositivos con fines recreativos durante 1,6 horas diarias de la jornada escolar, frente a 1,1 horas en el promedio de la OCDE. Estos datos muestran una asociación, pero no permiten establecer que el uso de dispositivos sea la causa del deterioro cognitivo observado.