Corrientes, domingo 20 de septiembre de 2026

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"Compra" gratis: surgen páginas web para estimular dopamina

19-09-2026
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Buena parte de la vida cotidiana cabe ya en el móvil, hasta el punto de que salir de casa puede parecer un trámite prescindible. Basta con abrir una aplicación de reparto, elegir un restaurante, antojarse de algo y llegar hasta el momento de confirmar la compra.

Hasta ahí, nada raro. Salvo por una cosa: la comida no existe, no llegará nunca y, por suerte, tampoco la has pagado. Esa es la lógica de los llamados "sitios de dopamina", páginas y aplicaciones que imitan compras, pedidos e incluso pausas para fumar, pero eliminan el consumo real.

Por más distópico que suene, la idea ha ganado popularidad porque parte de un hábito bastante familiar: llenar un carrito, fantasear con una compra y disfrutar del proceso sin llegar a consumir nada.

En estas plataformas, ese impulso se lleva un paso más allá. Puedes recorrer el catálogo, escoger lo que quieras y completar un pedido que, en realidad, nunca existirá.

De una broma a una tendencia en expansión Uno de los proyectos que impulsó la tendencia comenzó como una broma. Según recoge The New York Times, la surcoreana Park Seohyun, estudiante de ingeniería mecánica de 21 años, creó esta primavera "Food Never Arrives", un sitio falso de reparto de comida que calcula además cuánto dinero y cuántas calorías te has "ahorrado" al no pedir nada real.

La ocurrencia empezó a circular por internet y pronto surgió un debate entre usuarios sobre si realmente servía para frenar las ganas de pedir comida.

El éxito no tardó en inspirar nuevas versiones. Entre ellas está FakeHaul, creada este verano por un ingeniero de Microsoft a imagen de Temu. En India, los desarrolladores Purvansh Parmar y Anshul Sharma crearon Food Never Comes, una variante que ofrece recetas reales de los platos que el usuario "pidió" sin llegar a pedir. Según contaron a The New York Times, su web ha superado los 2,7 millones de visualizaciones desde su lanzamiento en junio.

A partir de ahí, el fenómeno se extendió más allá de la comida. Dopamine Shop, financiada con publicidad y desarrollada por el estudio estadounidense Fenwick Holdings, funciona como una tienda online en la que se pueden llenar carritos sin llegar a pagar.

Gary Mortimer, catedrático de Marketing y Comportamiento del Consumidor en la Universidad Tecnológica de Queensland, explica en The Conversation que los artículos van desde una piedra de compañía de 99 céntimos hasta una supuesta "luna" de 99 millones de dólares.

La misma lógica ha llegado incluso a las pausas para fumar. En Damta World, creada por la desarrolladora Ko Seojin, los usuarios "encienden" un cigarrillo animado y pueden intercambiar mensajes efímeros con otros fumadores virtuales durante su descanso. Ko aseguró a The New York Times que el sitio recibe 150.000 visitas mensuales y que algunos usuarios han terminado haciéndose amigos en la vida real.

¿Por qué resulta tan atractivo? Una posible explicación apunta a procesos relacionados con la dopamina, una sustancia implicada, entre otras funciones, en la motivación y el aprendizaje relacionado con las recompensas. Mortimer explica que estos sitios reproducen buena parte del ritual de compra y se detienen justo antes de recibir lo adquirido.

Pero eliminar ese último paso no significa que desaparezca el comportamiento que lo precede. La psicóloga Gabrielle Schreyer-Hoffman, consultada por Mashable, explica que los usuarios buscan recrear parte de la sensación asociada a comprar o pedir comida sin completar la compra, aunque siguen repitiendo la conducta que activa ese impulso.

Los riesgos: ¿puerta de entrada a otros hábitos?Por eso, no todos los expertos son optimistas sobre sus posibles efectos. Ravi Dhar, director del Centro de Conocimiento del Cliente de Yale, señaló a The New York Times que buena parte del placer está en la espera y que después puede llegar el bajón o la decepción. El economista conductual Lingguo Xu añadió que estos trucos podrían perder su efecto con rapidez y que simular el consumo podría intensificar el deseo real en lugar de calmarlo.

A esa duda se suma la hipótesis de un posible efecto "puerta de entrada". Mortimer advierte de que aún no hay estudios específicos sobre estas aplicaciones, pero sí investigaciones sobre casinos sociales que invitan a la cautela. En 2014, un estudio con 409 jugadores que no apostaban dinero real encontró que, seis meses después, alrededor del 26 % había empezado a hacerlo.

Otro trabajo de 2016, con 521 usuarios, encontró que el 19 % decía haber empezado a apostar dinero real como consecuencia de esos juegos, mientras que una investigación de 2018 con 1.178 adolescentes alemanes vinculó el juego simulado con apuestas reales un año después.

Estos datos proceden del ámbito del juego y no demuestran que los sitios de dopamina tengan el mismo efecto, pero sirven como antecedente para estudiar esa posibilidad.

Dopamine Shop, la tienda online donde se llena el carrito con artículos de hasta 99 millones de dólares, pero nunca se pagaImagen: dopamine-shop.com La otra cara: publicidad personalizada Y hay un coste menos visible. Muchas de estas plataformas son gratuitas y se financian con publicidad. Mortimer advierte de que las cookies y el historial de navegación pueden utilizarse para personalizar anuncios.

Así, una compra ficticia puede no vaciar la cuenta bancaria, pero sí aportar información valiosa sobre lo que el usuario desea.

Entre herramienta contra la compra impulsiva, entretenimiento y reflejo de una cultura digital muy marcada por el consumo, los sitios de dopamina convierten el deseo en un producto en sí mismo. El paquete no llega, la cena tampoco, pero el impulso permanece. Y quizá ahí esté el verdadero gancho: no tanto en obtener algo, sino en seguir alimentando el deseo.

Fuentes: Dw.