José Miguel Bonet
El radicalismo de la reconstrucción democrática ha mostrado una contradicción sin saldar, sobre la que se ha montado la licuación de su representación política. En el imaginario colectivo, el radicalismo es el partido de las instituciones, las libertades, la seguridad jurídica, el respeto a la ley y la mesura en la intervención del Estado. Sin embargo, en el sustrato ideológico de la militancia surgida en la última transición, la identidad del partido se redujo a una lectura puramente socialdemócrata.
Para la dirigencia de raíz histórica, encorsetar al partido en esa definición resultaba ajeno a su doctrina nacional y popular, cuya matriz progresista ya había sido formulada en la histórica Declaración de Avellaneda (1945) sin recurrir a categorías importadas. Para la nueva estructura militante, en cambio, la visión tradicional pasó a ser tildada despectivamente de «derecha».
Esta polarización interna bloqueó su acción política. La centroizquierda dudó de su progresismo y los sectores moderados desconfiaron de su vocación de gobierno y el peronismo con su politica de derrino contribuyo.
La intolerancia en el debate interno sofocó el diálogo y convirtió las diferencias ideológicas en luchas por el control de un aparato partidario cada vez más aislado.
La consecuencia fue el vaciamiento cualitativo del debate interno ,que las PASO ayudaron y y la fuga de sus cuadros más valiosos. Figuras de peso histórico —como ocurrió en el ámbito provincial con dirigentes que terminaron migrando hacia pragmatismos locales ejemplifican ese proceso de dispersión. La fragmentación debilitó al bloque democrático-republicano y dejó al radicalismo reducido a un esqueleto orgánico con escasa representación popular.Ademas se sumo esa atracción cautivante por parte del falso progresismo además corrupto que llevó a dirigentes históricos a deslumbrarse y pedir el voto a Massa,existiendo la abstención, cosa que puso en dudas de.muchos votantes la poca honorabilidad que le quedaba al partido.
Estoy de concuerdo con el Dr Simonetti la Ucr ,hoy es una federación de poderes locales y cada una atiende su juego.
Históricamente la UCR tuvo situaciones parecidas y se recompenso.
Hoy debemos hacer un llamamiento como en su momento lo hizo Ricardo Rojas,para revivir los viejos principios,adaptarlos a la realidad y tener como límites irrenunciables todo lo que atente la libertad y la lucha implacable contra la corrupcion.
Ricardo Rojas —destacado intelectual, escritor y rector de la Universidad de Buenos Aires— se afilió formalmente a la Unión Cívica Radical (UCR) en 1931, en plena "Década Infame", tras el golpe de Estado que derrocó a Hipólito Yrigoyen. Su definición del partido quedó plasmada con claridad en su famosa obra de 1932, El radicalismo de mañana.
Para Rojas, la UCR no era simplemente una estructura electoral o una facción política circunstancial, sino una fuerza espiritual, histórica y moral indisolublemente ligada a la identidad argentina.
Las claves de su definición
El espíritu de la "Argentinidad": Fiel a su filosofía nacionalista y cultural (plasmada en obras como Eurindia), Rojas veía al radicalismo como la expresión política del "alma nativa" y de las tradiciones democráticas de la Revolución de Mayo. Para él, ser radical era una forma de defender la soberanía y la esencia del ser argentino frente a las influencias coloniales o dictatoriales.
Un partido de avanzada (ni izquierda ni derecha): En un contexto de fuerte polarización mundial, Rojas definió de manera muy particular la posición ideológica de la UCR frente al comunismo/socialismo y al conservadurismo oligárquico:
"El radicalismo no está en el centro, sino adelante de los dos y acaso por encima de ellos. La Unión Cívica Radical es un partido de reforma y de avanzada."
La reserva moral y democrática de la República: Frente al fraude y la opresión de la dictadura de José Félix Uriburu y los gobiernos subsiguientes, Rojas definió al partido como el guardián de la libertad civil y de las instituciones republicanas. Consideraba que la UCR representaba al "pueblo mismo" en su lucha por recuperar la legalidad democrática y la justicia social, basándose en principios universales de fraternidad e igualdad.
En resumen, Ricardo Rojas conceptualizó a la Unión Cívica Radical como un movimiento de emancipación civil y cultural, un instrumento ético destinado a realizar el ideal democrático e histórico de la República Argentina.
Gracias Dr Simonetti por su aporte,el debate siempre enriquece y rejuvenece
Dr Jose Miguel Bonet .
*Afiliado Radical de 50 años de militancia.