UNICEF Argentina presentó el informe “Crecer en Argentina: Panorama provincial de la infancia”, un nuevo informe que explora cómo viven niñas, niños y adolescentes en todas las provincias del país. Las provincias del NEA presentan los indicadores más débiles en general, y en particular en las dimensiones de análisis de "condiciones materiales", "salud", "educación" y "ambiente".
El Índice Provincial de Niñez es una herramienta de análisis que busca ofrecer una mirada general sobre las condiciones en las que crecen niñas, niños y adolescentes en las provincias argentinas, hacer visibles las desigualdades territoriales y brindar una herramienta común para orientar políticas públicas, seguir trayectorias y analizar avances a lo largo del tiempo.
Para el año 2025, el promedio nacional del índice alcanza un valor de 0,630, pero ese resultado resume situaciones provinciales muy diversas.
En el extremo superior se ubican Tierra del Fuego y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), ambas con valores superiores a 0,8, mientras que Formosa registra el resultado más bajo, con 0,349.
La distancia entre estos extremos permite dimensionar la magnitud de las desigualdades territoriales: el lugar donde un niño vive continúa asociado con diferencias considerables en sus condiciones materiales, sus oportunidades educativas, sus resultados sanitarios y las situaciones de violencia.
El panorama provincial presenta una estructura escalonada antes que una separación nítida entre dos grupos.
Tierra del Fuego y CABA conforman el segmento de resultados más elevados y se encuentran claramente por encima del promedio nacional. A continuación, aparecen Neuquén, Chubut, Río Negro, Santa Cruz y Mendoza, con valores que oscilan aproximadamente entre 0,69 y 0,76.
Este segundo conjunto está integrado principalmente por provincias patagónicas, aunque sus posiciones no responden a una única ventaja compartida: el resultado de cada una surge de combinaciones diferentes entre las cuatro dimensiones. La concentración de varias jurisdicciones del sur del país en la parte superior del índice constituye, de todos modos, uno de los patrones territoriales más visibles de la medición.
Un amplio grupo de provincias ocupa la zona intermedia. La Pampa, Córdoba, Jujuy, La Rioja, Tucumán, San Juan, San Luis, Buenos Aires y Santa Fe se sitúan en torno del promedio nacional o relativamente próximas a él.
Esta franja reúne realidades económicas y sociales muy distintas y muestra por qué el valor general debe complementarse con el examen de las dimensiones.
Provincias que alcanzan niveles semejantes en el índice pueden hacerlo a partir de fortalezas diferentes, y también pueden compartir una posición similar pese a enfrentar restricciones muy distintas.
La ubicación en el tramo medio ofrece una primera referencia, pero la definición de prioridades de política pública exige conocer la composición interna de cada resultado.
NEA EN EL ESCALÓN INFERIOR
En la parte inferior se encuentran principalmente provincias del norte argentino. Formosa presenta la mayor distancia respecto del promedio nacional, seguida por Chaco, Misiones y Corrientes.
Este patrón refleja la persistencia de desigualdades territoriales que atraviesan varias de las dimensiones consideradas y que se han acumulado durante períodos prolongados.
La pertenencia a una misma región, sin embargo, tampoco determina resultados idénticos: Jujuy se sitúa por encima del promedio nacional, mientras que Tucumán se encuentra muy cerca de él. El norte argentino aparece, por lo tanto, como un espacio donde se concentran algunos de los desafíos más profundos, pero también como una región internamente heterogénea. La distancia entre las provincias representa un dato central, aunque el ordenamiento ofrece solamente una primera lectura. La posición de una jurisdicción depende tanto de su propio desempeño como del resultado alcanzado por las demás.
Una provincia puede avanzar en términos absolutos y conservar el mismo lugar si otras evolucionan de manera semejante; también puede cambiar de posición por movimientos relativamente pequeños dentro de una zona donde varias jurisdicciones presentan valores próximos. Por eso, el índice permite observar el ordenamiento, pero también medir las distancias y analizar la trayectoria recorrida por cada provincia.
El promedio nacional ayuda a reconocer tres situaciones relevantes para la acción pública. Las provincias situadas por sobre esa referencia pueden aportar experiencias y aprendizajes sobre políticas que produjeron resultados favorables, aunque su ubicación no implica que hayan resuelto todos los desafíos. Las jurisdicciones cercanas al promedio requieren identificar con precisión cuáles de sus dimensiones impulsan el resultado general y cuáles limitan su avance. Las provincias ubicadas a mayor distancia necesitan estrategias capaces de actuar sobre varias restricciones simultáneas, porque sus brechas suelen acumularse y reforzarse entre sí.
En síntesis, el mapa de 2025 muestra una Argentina en la que las oportunidades disponibles durante la niñez y adolescencia mantienen una fuerte expresión territorial. La diferencia entre provincias constituye uno de los principales resultados del índice, pero su relevancia para las políticas públicas surge de la posibilidad de pasar del ordenamiento general al diagnóstico particular.
CONDICIONES MATERIALES
La dimensión de condiciones materiales reúne el ingreso familiar por persona, la pobreza monetaria extrema (indigencia) y las necesidades básicas insatisfechas. En 2025 muestra una mejora considerable respecto del año anterior y alcanza el valor más alto de toda la serie. CABA, Tierra del Fuego, Neuquén, Río Negro y Santa Cruz presentan los resultados más favorables, mientras que Chaco, Santiago del Estero y Corrientes permanecen en la parte inferior. La recuperación reciente es amplia y alcanza a todas las jurisdicciones, pero se produce sobre una estructura territorial muy desigual.
EDUCACIÓN
La educación presenta un panorama diferente. El promedio nacional se mantiene en torno de valores similares durante buena parte de la década y alcanza 0,477 en 2025, apenas por debajo del registrado en 2016. Detrás de esa estabilidad conviven movimientos contrapuestos entre la asistencia, la finalización de la escuela secundaria, los aprendizajes y el acceso a computadoras. Tierra del Fuego y CABA encabezan la dimensión, mientras que Formosa, Chaco, Santiago del Estero y Misiones registran los valores más bajos. La distancia entre provincias muestra que la expansión del acceso escolar constituye una condición fundamental, pero resulta insuficiente cuando no está acompañada por continuidad de las trayectorias, aprendizajes adecuados y acceso efectivo a recursos digitales.
SALUD
La dimensión de salud alcanza un valor nacional de 0,515 en 2025 y se ubica por debajo del registrado al comienzo del período. Neuquén, Tierra del Fuego, Chubut y Jujuy presentan los resultados más favorables, mientras que Formosa, Corrientes y Chaco se encuentran en el extremo inferior. La combinación de mortalidad infantil evitable, cobertura de vacunación y bajo peso al nacer permite observar tanto la capacidad preventiva del sistema sanitario como los resultados asociados con la atención materno-infantil y las condiciones de gestación y nacimiento.
VIOLENCIAS
La cuarta dimensión requiere una lectura más acotada. En la versión actual del índice está representada por el embarazo de niñas menores de 15 años, de modo que sus resultados describen la evolución de un indicador que releva un aspecto grave de la violencia sexual que padecen niñas y adolescentes mujeres menores de 15 años y no del conjunto de las violencias que enfrentan niñas, niños y adolescentes. El promedio nacional alcanza 0,854 en 2025 y muestra una mejora sostenida respecto de 2016. CABA, La Pampa, Tierra del Fuego, Chubut y Santa Cruz presentan los valores más elevados, mientras que Formosa se ubica a considerable distancia del resto. Chaco, Misiones y Salta también permanecen por debajo del promedio nacional, aunque con avances importantes durante la década.