LISTA RENOVACIÓN CON UNIDAD. El candidato sostuvo que el agro puede alcanzar una producción de 300 millones de toneladas de granos y aportar al menos un 40% más de divisas si se modifican las condiciones tributarias y productivas,
El vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina y candidato a presidir la entidad en las próximas elecciones, Marcos Pereda, entrevistado en Ámbito sostuvo que el sector agropecuario puede incrementar rápidamente su aporte a la economía nacional si cuenta con condiciones que favorezcan la producción, la inversión y las exportaciones.
El dirigente afirmó que “el campo tiene todavía un enorme potencial productivo por liberar” y aseguró que, con la eliminación de los impuestos más distorsivos que afectan a la actividad, el país podría alcanzar “los 300 millones de toneladas de grano y un 40% más de divisas, como mínimo, para Argentina muy rápidamente”.
Señaló que el agro continúa siendo el principal generador estructural de divisas y planteó como objetivo que deje de ser considerado una fuente de recursos fiscales y sea reconocido como “uno de los grandes motores de crecimiento federal de la Argentina”. También manifestó que el sector podría aportar como mínimo un 40% más de divisas en un plazo reducido si se modifican las condiciones que actualmente limitan su capacidad productiva.
Pereda expresó además una posición favorable a la continuidad del rumbo económico, aunque sostuvo que las organizaciones gremiales deben mantener independencia respecto de las candidaturas políticas. Ante una consulta sobre la posibilidad de reelección del presidente Javier Milei, respondió que “al margen de las preferencias que podamos tener como ciudadanos, es mejor que como representantes gremiales nos mantengamos al margen de las candidaturas”.
En ese sentido, sostuvo que “este rumbo hay que consolidarlo” mediante un crecimiento sostenido de la economía “arriba del 5%” y afirmó que la Sociedad Rural debe limitarse a representar al productor agropecuario y al campo. También reclamó consensos políticos sobre el equilibrio fiscal, el orden macroeconómico y el cuidado de la moneda, junto con “reglas de juego equitativas, claras y permanentes que otorguen previsibilidad y competitividad dentro de un marco de apertura e integración al mundo, que incentiven la inversión”.
Sobre la relación de la entidad con los gobiernos, remarcó que “la relación con los gobiernos es institucional, no personal, independientemente de quién gobierne”.
En su evaluación de la situación económica, Pereda destacó las expectativas generadas por los sectores energético y minero y señaló que esos nuevos motores pueden contribuir a reducir la dependencia que actualmente tiene la economía respecto del agro. Indicó que el sector agropecuario representa alrededor del 60% de esa carga y consideró que el desarrollo de energía y minería permitirá distribuirla entre distintas actividades.
Al mismo tiempo, sostuvo que la Argentina necesita fortalecer sus instituciones y planteó que “la Argentina necesita fortalecer, en todas sus instituciones, los valores esenciales de la vida republicana”, lo que, según explicó, implica “dejar atrás determinadas prácticas de la vieja política, privilegiando la institucionalidad, la transparencia, la alternancia y el respeto por las reglas”.
Consultado sobre una eventual candidatura de centro derecha, señaló que “siempre es saludable que haya más opciones para que la gente pueda elegir”, aunque aclaró que no realizaría una evaluación política sobre esa postulación.
RETENCIONES Y COMPETITIVIDAD DEL CAMPO
En materia tributaria, Pereda sostuvo que comprende los incentivos otorgados a la minería y la energía para atraer nuevas inversiones, pero reclamó un tratamiento diferente para el agro, que ya tiene capital invertido y genera producción y exportaciones. Señaló que “es muy positivo que sectores como minería y energía encuentren condiciones que les permitan acelerar sus inversiones y desarrollo”, aunque remarcó que el agro continúa soportando “una carga impositiva diferencial que limita su capacidad de crecer”. Frente a ello, afirmó que “el agro no pide privilegios. Pero, antes que nada, necesitamos que dejen de penalizarnos”.
El dirigente vinculó la eliminación de las retenciones con una reducción estructural del gasto estatal y con el crecimiento económico, y sostuvo que “la Argentina tiene que crecer por encima del 4,5% para agrandar la torta y dejar de castigar a quienes pueden hacerla crecer”. También consideró que una economía más grande permitiría sustituir gradualmente los recursos provenientes de las retenciones por impuestos que incentiven la producción.
Respecto de las retenciones y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, Pereda señaló que la diferencia de tratamiento entre actividades ya existe, debido a que “las retenciones continúan mientras otros sectores reciben regímenes especiales de incentivos”. Para avanzar hacia su eliminación, planteó dos condiciones, “un Estado cada vez más eficiente, que reduzca estructuralmente su gasto, y fundamentalmente, una economía que crezca”.
Ante una eventual decisión gubernamental de mantener las retenciones para preservar el déficit cero, sostuvo que la primera medida debería ser “unificar la voz del campo”, porque eso otorgaría “mayor fuerza y capacidad de representación”. Propuso además establecer un diálogo con el Gobierno para diseñar una transición que permita eliminar esos derechos de exportación sin comprometer el equilibrio fiscal. “Tenemos que encontrar la forma de financiar esa transición”, afirmó, y agregó que “si liberar al sector permite producir y exportar más, tenemos que encontrar un mecanismo para atravesar ese período de transición”.
El candidato también cuestionó las condiciones actuales de competitividad del productor y señaló que la unificación cambiaria y la reducción de la brecha existente durante años constituyeron “un avance muy importante”, aunque consideró que persisten dificultades vinculadas con los costos internos, los precios internacionales y las retenciones. Según explicó, “mientras los costos internos aumentan en dólares, nuestros ingresos dependen fundamentalmente de precios internacionales que cotizan a un dólar estático que no acompaña la inflación. Eso comprime los márgenes”.
Añadió que las retenciones reducen todavía más el tipo de cambio efectivo que recibe el productor y sostuvo que, más que discutir un valor puntual del dólar, “debemos trabajar para que la Argentina recupere competitividad de manera sostenible”. Para Pereda, esa condición resulta necesaria para aumentar la inversión, la producción y las exportaciones. En paralelo, describió una situación social compleja, con familias que tienen sus cuentas comprometidas y un consumo debilitado, y sostuvo que “el campo puede ser una herramienta extraordinaria para generarlo rápidamente y de manera federal”.
INFRAESTRUCTURA, REPRESENTACIÓN Y ELECCIONES
Entre los reclamos sectoriales, Pereda se refirió a las tasas viales municipales y sostuvo que “hay que exigir que se invierta lo que se recauda”. También reclamó terminar con “la superposición de impuestos y tasas que no tienen una contraprestación clara” y explicó que el deterioro de los caminos rurales incrementa el consumo de combustible, las roturas, los tiempos de traslado y las dificultades para transportar la producción.
En cuanto a la cantidad de productores, señaló que “mientras que en el año 2000 éramos 300.000 productores en la actualidad somos menos de 240.000” y vinculó esa reducción con la pérdida de inversión derivada de políticas aplicadas en el pasado, entre ellas el cierre de exportaciones de carne y las retenciones agrícolas. Sobre la venta de campos a extranjeros, sostuvo que “no se percibe un crecimiento y tampoco creo que sea un problema central” y remarcó que “lo importante no es quién compra el campo, sino qué condiciones tenemos para seguir produciendo y no tener que vender”.
La infraestructura constituye, según Pereda, otro de los principales problemas para ampliar la producción agropecuaria. Afirmó que “las rutas nacionales, provinciales y caminos rurales necesitan mantenimiento urgente” y señaló que la infraestructura y la logística “tienen que ser prioridades nacionales”.
Explicó que el costo logístico existe y se descuenta del precio que recibe el productor, aunque su incidencia depende de la zona y del tipo de producción, y sostuvo que para un productor del NOA puede resultar “directamente prohibitivo”.
En lugar de establecer solamente una cifra inmediata para reparar la infraestructura existente, propuso planificar el sistema logístico de los próximos 30 años con vistas a alcanzar una producción de 300 millones de toneladas. Esa planificación debería contemplar “más ferrocarril, mayor utilización de las hidrovías, corredores hacia el Pacífico y un sistema vial moderno”, con el objetivo de reducir el costo de transportar la producción hacia los mercados internacionales.
También planteó que la inversión privada y los esquemas público-privados pueden participar cuando sean económicamente viables, pero sostuvo que “el Estado tiene que garantizar que la infraestructura exista”.
En relación con la producción ganadera, Pereda destacó las condiciones de la Argentina para competir en mercados internacionales que exigen trazabilidad ambiental y sostenibilidad. Señaló que “buena parte de nuestra producción ganadera se realiza sobre sistemas pastoriles y tenemos condiciones ambientales que nos permiten diferenciarnos”. Consideró que, mediante sistemas de trazabilidad simples, confiables y verificables, esos atributos pueden convertirse en valor comercial y sostuvo que el desafío consiste en transformar las características productivas del país en una diferenciación para la carne argentina.
También reclamó defender el acceso de los productos nacionales a los mercados internacionales frente a barreras pararancelarias y eventuales mecanismos de proteccionismo bajo argumentos ambientales, sanitarios o regulatorios.
En el plano institucional, Pereda cuestionó la conducción de la Sociedad Rural Argentina y afirmó que durante los últimos tres años planteó sus diferencias dentro de la entidad. Sostuvo que “la actual conducción no ha podido o no ha querido cumplir con un precepto básico de cualquier institución gremial: mantener la independencia indispensable para representar genuinamente los intereses de sus socios” y afirmó que “ser independiente no es ser opositor, ni ir al choque. Significa tener claro cuáles son las prioridades”.
También aseguró que “en la Sociedad Rural hoy no hay lugar para expresar divergencias” y sostuvo que decidió continuar dentro de la institución para “dar la pelea por una Rural diferente”.
Sobre su disputa con Nicolás Pino por la conducción, afirmó que “no es una cuestión personal, es 100% institucional” y cuestionó la posibilidad de que el actual presidente permanezca en el cargo más allá de los límites establecidos por una reforma estatutaria. Pereda sostuvo que su propuesta contempla “una renovación profunda”, una mayor incorporación de jóvenes y la profesionalización de los directores y del personal de la entidad.
En cuanto a sus objetivos de gestión, Pereda enumeró cuatro prioridades, “mantener la autonomía necesaria para defender mejor la competitividad del sector, contribuir a la unificación de la voz del campo en los temas estratégicos, brindarles más beneficios a los socios en relación a la cuota, modernizar la entidad y solucionar el problema de los registros”. Sobre el sistema de Registros Genealógicos, sostuvo que debe realizarse una auditoría independiente para determinar responsabilidades y afirmó que “la solución del sistema de Registros será una prioridad de nuestra gestión”.
Para las elecciones, sostuvo que “en esta elección no se juegan nombres sino dos modelos de gestión” y cuestionó lo que describió como una institución cerrada y con bajo nivel de profesionalismo.
Afirmó que ofrece su experiencia de producción y gestión y que su compromiso consiste en cumplir dos mandatos y dejar paso a nuevas generaciones. Finalmente, al explicar por qué no debería ser elegido Pino, sostuvo que hacerlo implicaría “avalar que se instalen las peores prácticas de la política en la Sociedad Rural” y “consolidar el modelo del club de amigos por 10 años”, además de “condenar al estancamiento a una institución que tiene que modernizarse para hacer frente a los desafíos del siglo XXI”.