Corrientes, lunes 17 de agosto de 2026

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SALUD

Cambio climático reconfigura el riesgo de malaria en África

17-08-2026
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ESFUERZOS GLOBALES. Expertos sostienen que el aumento de las temperaturas está alterando los patrones de transmisión de la enfermedad, lo que genera nuevos desafíos para los sistemas de salud.

Durante décadas, los esfuerzos globales por erradicar la malaria se han centrado en África occidental y central, donde es endémica. Allí se concentran aproximadamente el 95 por ciento de los casos y muertes causadas por esta enfermedad en todo el planeta.

Casi la mitad de los decesos que tienen lugar en la región por culpa de la malaria ocurren en Nigeria (31,9 por ciento), República Democrática del Congo (11,7 por ciento) y Níger (6,1 por ciento). Los niños menores de cinco años representan aproximadamente el 76 por ciento del total de fallecidos.

Para detener la marea de casos en África, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado un uso más amplio de la vacuna RTS,S/AS01 entre los niños que viven en regiones con riesgo moderado-alto de transmisión de la enfermedad causada por el Plasmodium falciparum, un parásito que provoca el 95 por ciento de las infecciones en el continente y que llega a los seres humanos a través de la picadura de mosquitos Anopheles hembra infectados.

Ya en abril de 2025 la OMS advirtió que los recientes recortes de financiamiento estaban poniendo en peligro los esfuerzos para controlar el avance del paludismo, y que más de la mitad de los países donde la enfermedad es endémica informaron de interrupciones moderadas o graves de los planes para combatir el mal.

Un estudio publicado en The Lancet reveló que la vacuna RTS,S/AS01 redujo la mortalidad entre los niños en un 13,2 por ciento en los programas piloto realizados en Ghana, Kenia y Malaui.

UN PANORAMA CAMBIANTE DE LA ENFERMEDAD

Un estudio publicado en la revista Nature sostiene que la transmisión de la malaria es más eficiente dentro de los rangos de temperatura que son comunes en regiones tropicales de África occidental y central.

La transmisión suele alcanzar su punto máximo a temperaturas en torno a los 25 grados Celsius y se vuelve mucho menos probable cuando los termómetros marcan menos de 16 o más de 35, en gran medida porque el parásito de la malaria debe completar parte de su ciclo dentro del mosquito, un proceso que depende en gran medida de la temperatura.

Por ello, algunas partes del sur de África y las tierras altas del este del continente se han mantenido lo suficientemente frías a lo largo de los últimos siglos como para contener la propagación de la enfermedad, evitando que esta se convierta en una carga importante para la salud pública.

Esto, sin embargo, está empezando a cambiar. El estudio de Nature reveló que el aumento de las temperaturas por el cambio climático está haciendo que zonas del sur de África y zonas más altas del este sean cada vez más adecuadas para la transmisión de la malaria, mientras que regiones del oeste se vuelven demasiado cálidas para una transmisión adecuada.

¿QUÉ SIGNIFICA TODO ESTO?

El cambio climático no solo está calentando a África, sino que está redistribuyendo los riesgos, dice a DW Olugbenga Mokuolu, profesor de pediatría de la Universidad de Ilorin, en Nigeria.

Aunque países como Nigeria se encuentran en zonas con temperaturas "demasiado altas como para que la malaria prospere, esto no es una noticia para celebrar, porque un mundo con altas temperaturas no es en modo alguno algo bueno para la salud infantil", explica.

"El mismo calor que es inconveniente para los mosquitos es peligroso para la gente", señala, recordando que el clima "no es el principal factor impulsor de la malaria". En su opinión, hay otros elementos tanto o más relevantes, como "el financiamiento, la resistencia a los medicamentos e insecticidas y la solidez del sistema de salud".

Olugbenga sostiene que la eliminación y prevención de la malaria en África podría convertirse en "una historia muy diferente en dos regiones: África occidental y central podrían recibir una pequeña ayuda imprevista del cambio climático, mientras que el sur y el oriente del continente podrían enfrentarse a una amenaza creciente".

¿ESTÁN PREPARADOS LOS SISTEMAS DE SALUD?

El cambio climático está modificando la geografía de las enfermedades en el continente, dice a DW Olumide Idowu, fundador de la Iniciativa Internacional para el Desarrollo del Cambio Climático. El experto apunta que muchos países de la región han desarrollado planes de adaptación, pero su implementación ha sido más lenta que el ritmo con que avanza el cambio climático.

Aunque África es una de las regiones que menos contribuye con emisiones de gases de efecto invernadero, sigue siendo de las zonas más vulnerables al cambio climático, lo que plantea amenazas sistémicas a la economía, la infraestructura y sus frágiles sistemas de salud.

Idowu señala que sin un "aumento significativo de la inversión, el fortalecimiento de la capacidad institucional y la integración de la salud como pilar fundamental de la resiliencia climática, muchos países africanos corren el riesgo de no estar preparados para el cambiante panorama epidemiológico que está creando el cambio climático".

Las regiones que se prevé que serán más afectadas son, a la vez, las que están menos acostumbradas a combatir la malaria. "Los gobiernos, los sistemas de salud y las comunidades deben adaptarse a esta amenaza para ejecutar programas contra la malaria más agresivos precisamente en las zonas frías donde el peligro está aumentando", dice Olugbenga.

El experto también insta a países de África occidental y central a mantener los esfuerzos para eliminar la malaria, advirtiendo que la resistencia a los insecticidas y los medicamentos, las brechas en el financiamiento y los sistemas de salud frágiles podrían fácilmente anular cualquier reducción en la transmisión de la malaria asociada con el aumento de las temperaturas.

Fuentes: DW, dzc/rr.