DISCURSO AL PARLAMENTO. El que fuera presidente del Tribunal Supremo hasta ser destituido por Viktor Orbán llega a la jefatura del Estado con la misión de reformar la Constitución y reinstaurar el respeto al Estado de derecho.
El Parlamento de Hungría ha elegido este martes (11.08.2026) como jefe del Estado a András Baka, un jurista que en 2011 fue destituido como presidente del Tribunal Supremo por su oposición a los ataques a la independencia de la Justicia del entonces primer ministro, el ultranacionalista Viktor Orbán.
El nuevo presidente ha tenido el apoyo de los 140 diputados del partido del Gobierno, el Tisza, de un total de 199 diputados. Seis legisladores del ultraderechista 'Nuestra Patria' han votado en contra. Los 53 del Fidesz, el partido de Orbán, no han participado.
Baka, de 73 años, había sido propuesto por el nuevo Gobierno del conservador Péter Magyar, que en la campaña para las elecciones del pasado abril prometió destituir a los altos cargos leales a Orbán, dentro de las medidas con las que quiere restablecer el Estado de derecho.
EL CONSTITUCIONALISTA QUE SE ENFRENTÓ A ORBÁN
El exmagistrado de más alto rango de Hungría, experto en derecho constitucional que actualmente tiene 73 años, es "digno de encarnar la unidad de la Nación", había destacado anteriormente en Facebook el propio Magyar, quien consideró que su trayectoria constituye "un ejemplo de compromiso con el estado de derecho".
Baka nació en 1952 en Budapest, donde estudió derecho para después trabajar en la Academia de las Ciencias de Hungría, así como en varias universidades de Alemania, Estados Unidos y Francia como profesor invitado.
Al escogerlo, el nuevo poder surgido de las elecciones de abril hace justicia al hombre que "dijo No" al exprimer ministro Viktor Orbán, quien permaneció en el poder de 2010 a 2026. Baka fue destituido de la presidencia del Tribunal Supremo de Hungría en 2012, después de denunciar que la reducción de la edad de jubilación de los jueces, aprobada por Orbán, era una purga encubierta.
Cuatro años más tarde, obtuvo una sentencia favorable ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que reconoció el carácter político de su destitución. Su retorno a la escena política representa una "garantía de que la restauración de la democracia liberal se desarrollará", dijo Bulcsu Zsiga, del Centro para el Análisis Político Equitativo.
OTRAS OPCIONES QUE LO DESCARTARON
Magyar había propuesto primero e ese cargo a la campeona de ajedrez Judit Polgar, quien lo rechazó. Tisza, su partido político, indicó entonces a Baka entre otros dos candidatos. El partido Fidesz, de Orbán, anunció que boicotearía la votación, considerándola "ilegítima" después de que la nueva mayoría acortara en julio el mandato del anterior jefe de Estado, Tamas Sulyok.
Según el analista Zoltán Lakner, Baka "podría restaurar el respeto social hacia el cargo del presidente de la República", pero tendrá que enfrentar expectativas sociales contradictorias, por un lado la de respaldar la transición iniciada por Magyar y, al mismo tiempo, mantener su autonomía respecto al Gobierno.
Magyar afirmó que el nuevo presidente solo ejercerá una parte de su mandato, hasta que finalice el proceso participativo de reescritura de la Constitución, previsto para durar entre 12 y 18 meses. En una reciente entrevista, el mismo Baka aseguró que "quien tiene mayoría de dos tercios (en el Parlamento) no puede hacer todo lo que quiera" y agregó que para consumar la transición democrática no basta con cambiar a los altos cargos.
Fuentes: DW, lgc (efe, afp)