Corrientes, martes 11 de agosto de 2026

Opinión Corrientes

El talón de Aquiles: familias endeudadas para llegar a fin de mes

11-08-2026
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(Por Noel Breard*) La tapa de La Nación revela un dato que debería encender todas las alarmas: la mora total de los argentinos se quintuplicó en apenas 18 meses. Según el relevamiento de la Universidad Austral y la consultora EcoGo citado por el diario, el deterioro alcanza tanto al sistema bancario como al extrabancario, incluyendo fintech, tarjetas, proveedores y casas de electrodomésticos.

El Gobierno no puede considerar esto simplemente un problema entre particulares y lavarse las manos como Pilatos, porque cuando millones de familias presentan simultáneamente dificultades para pagar, ya no estamos solamente frente a decisiones individuales equivocadas, sino ante un fenómeno económico colectivo que obliga a examinar las condiciones que lo produjeron y las consecuencias que puede generar sobre el conjunto de la sociedad.

Hay, por lo menos, tres factores que concurren: la pérdida de capacidad adquisitiva de los ingresos, el fuerte aumento del costo de los servicios y tasas de interés extraordinariamente elevadas, con spreads bancarios y extrabancarios que pueden agravar considerablemente una deuda que originalmente era manejable. Cuando estos factores se combinan, el crédito deja de funcionar como una herramienta para afrontar una necesidad puntual y comienza a convertirse en un mecanismo que puede profundizar la vulnerabilidad económica de las familias.

Existe, además, un elemento todavía más preocupante: buena parte del endeudamiento familiar dejó de estar asociado a la compra de bienes durables o a proyectos de largo plazo. Muchas familias recurren al crédito para financiar gastos cotidianos y, sencillamente, llegar a fin de mes. Ahí aparece el verdadero talón de Aquiles: cuando el ingreso ya no alcanza para sostener las necesidades básicas, el crédito deja de ser una herramienta de crecimiento y pasa a funcionar como un puente cada vez más frágil entre el salario y el costo de vida.

El problema posterior resulta evidente cuando una familia toma una deuda calculando una determinada relación entre la cuota y sus ingresos, pero luego sus ingresos reales pierden capacidad de compra mientras el costo financiero aumenta. La deuda permanece, pero cambia drásticamente la capacidad para pagarla, generando un círculo en el que una nueva deuda puede ser necesaria para cubrir la anterior y en el que cada mes se vuelve más difícil recuperar el equilibrio.

Las entidades financieras tienen derecho a cobrar sus créditos, pero el Estado también tiene la obligación de controlar abusos, evitar posiciones dominantes y observar las consecuencias sociales de las políticas económicas que se aplican. La estabilidad de las cuentas públicas y el orden macroeconómico son objetivos necesarios, pero no pueden analizarse de espaldas a lo que ocurre en los hogares, porque allí es donde finalmente se sienten los efectos concretos de cualquier política económica.

Cuando la mora se quintuplica, el problema deja de ser solamente del deudor y pasa a ser una señal que debe ser leída dentro del funcionamiento general del modelo económico. Una economía puede mostrar determinados indicadores de orden y, al mismo tiempo, esconder una fragilidad creciente en el nivel de endeudamiento de sus familias.

Porque cuando una sociedad comienza a endeudarse para comer, el crédito deja de ser una herramienta de progreso y movilidad social para convertirse en una alarma. Y ninguna economía puede considerarse verdaderamente saludable si sus familias necesitan endeudarse para llegar a fin de mes.

*Senador Provincial de Corrientes (UCR)
Miembro del Parlamento del Norte Grande
Abogado
Especialista en Derecho Administrativo