Corrientes, lunes 10 de agosto de 2026

Sociedad Corrientes
APORTES A LA CONSERVACIÓN DE ESPECIES

Analizan el ADN del quebracho blanco para entender su historia evolutiva

10-08-2026
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Un becario de Licenciatura en Ciencias Biológicas de la UNNE analizó el material genético de uno de los árboles más representativos del Gran Chaco e identificó patrones de variación genética que permiten reconstruir su historia evolutiva y orientar estrategias para su conservación. El trabajo obtuvo una mención especial en la Reunión de Comunicaciones Científicas y Tecnológicas de la Universidad.

El Gran Chaco es la región boscosa más extensa de la Argentina y el bosque subtropical seco continuo más grande del mundo. Abarca desde bosques secos hasta sabanas, esteros y pastizales, con una diversidad de ambientes que alberga una cantidad notable de especies vegetales y animales. Sin embargo, la región atraviesa un proceso de transformación acelerado debido a la deforestación, la tala indiscriminada, el avance de la frontera agropecuaria y los cambios en el uso del suelo, procesos que han fragmentado los bosques nativos de manera creciente.

Dentro de ese paisaje, el quebracho blanco ocupa un lugar central. Es una especie forestal de gran relevancia ecológica, económica y cultural. Por eso, estudiar cómo se distribuyen sus distintas variantes genéticas a lo largo del Gran Chaco aporta información valiosa sobre la historia de esos bosques y sobre cómo conservarlos.

Enzo Facundo Diaz, estudiante de la Licenciatura en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), llevó adelante una investigación sobre el quebracho blanco (Aspidosperma quebracho-blanco), uno de los árboles más representativos del Gran Chaco.

El trabajo, dirigido por la doctora Gisela Mariel Via do Pico recibió una Mención Especial al Mejor Póster en el Área Ciencias Naturales y Exactas en la XXXI Reunión Científica y Tecnológica de la UNNE. La codirección estuvo a cargo de la doctora Viviana Griselda Solis Neffa y la subdirección de la doctora Ercilia María Sara Moreno, docentes investigadoras del Instituto de Botánica del Nordeste (IBONE) y de la FaCENA (UNNE).

Diaz planteó tres objetivos para el trabajo cuyo título es “Análisis de la distribución y diversidad de haplotipos de ADNcp de poblaciones de Aspidosperma quebracho-blanco (Apocynaceae) del Gran Chaco”. El primero fue analizar la diversidad genética entre las poblaciones de la especie presentes en el Chaco Seco, el Chaco Húmedo y las zonas de transición entre ambas ecorregiones.

Por otra parte, buscó determinar si existe algún patrón geográfico en la distribución de esa diversidad genética, es decir, si los distintos grupos genéticos hallados se distribuyen en áreas específicas a lo largo del Gran Chaco. Finalmente trabajó en caracterizar las condiciones de clima y suelo en las que crece la especie, para identificar qué factores del ambiente influyen en su distribución.

MUESTRAS Y METODOLOGÍA

Para los análisis genéticos, se emplearon muestras de hojas de quebracho blanco recolectadas previamente en poblaciones del Chaco Seco, el Chaco Húmedo y las zonas de transición, las cuales se encuentran conservadas en el IBONE

De esas hojas se extrajo el ADN mediante procedimientos de laboratorio que permiten separar el material genético del resto del tejido vegetal. Una vez obtenido, se verificó su calidad mediante y se amplificó una región específica del ADN de los cloroplastos—los orgánulos de la célula vegetal que realizan la fotosíntesis— utilizando la técnica conocida como reacción en cadena de la polimerasa (PCR).

Para la caracterización ambiental, se emplearon 861 registros de presencia de la especie en todo su rango geográfico, obtenidos tanto de colectas realizadas por el grupo de investigación como de bases de datos públicas. Se filtraron los registros para incluir solo los provenientes de especímenes depositados en colecciones o de observaciones directas documentadas y validadas. Para cada uno de estos registros, se obtuvieron datos sobre variables climáticas —como temperatura y precipitación— y sobre las características del suelo, para entender qué condiciones ambientales son determinantes en la distribución del quebracho blanco. Posteriormente, se aplicaron análisis estadísticos multivariados para identificar cuáles de esas variables explican mejor la distribución de la especie.

INFORMACIÓN OBTENIDA

Los resultados mostraron que las poblaciones de quebracho blanco presentan una alta diversidad de variantes genéticas, pero con diferencias mínimas entre ellas a nivel de la secuencia del ADN. Esto indica que la especie tiene muchas variantes genéticas, pero que no son muy distintas entre sí. Además, la diferenciación genética entre las poblaciones del Chaco Seco, el Chaco Húmedo y las zonas de transición es escasa: la mayor parte de la variación se registra dentro de cada región y no entre ellas.

Ese patrón sugiere que existe intercambio de material genético entre las poblaciones, probablemente a través de la dispersión de las semillas, lo que contribuye a mantener una cierta conectividad genética entre zonas geográficamente distantes.

Un hallazgo de particular interés es que el Chaco Seco concentra la mayor cantidad de tipos genéticos diferentes, incluyendo variantes exclusivas que no fueron registradas en ninguna otra región. Eso refuerza la hipótesis de que el Chaco Seco habría funcionado como una zona de estabilidad o refugio para la especie durante períodos de cambio ambiental ocurridos en el pasado, lo que le habría permitido conservar una mayor diversidad genética. El estudio señala, sin embargo, que el número de individuos analizados aún es bajo, lo que impone cautela al momento de generalizar estas conclusiones.

En cuanto al ambiente, el análisis confirmó que las variables climáticas y del suelo juegan un papel determinante en la distribución del quebracho blanco. La especie responde a requerimientos ambientales complejos que involucran tanto el régimen de lluvias y temperaturas como las características del suelo donde crece.

Los resultados de esta investigación aportan información concreta sobre la estructura genética del quebracho blanco y sobre los factores ambientales que condicionan su distribución. Esa información puede utilizarse para diseñar estrategias de conservación de la especie, identificar qué zonas del Gran Chaco tienen mayor importancia para preservar su diversidad genética y anticipar cómo podría verse afectada su distribución ante escenarios de cambio climático o de transformación del territorio.