El presidente Donald Trump aplica una política de máxima presión sobre la isla vecina de 9,4 millones de habitantes y ha amenazado con tomar su control, al considerar que representa una "amenaza extraordinaria" a la seguridad estadounidense.
Al embargo económico vigente desde 1962, Trump sumó en enero un bloqueo petrolero de facto y otras sanciones que han llevado a la economía cubana al borde del colapso, con cinco apagones generalizados en lo que va de año, así como escasez de alimentos, combustible, agua potable y medicinas.
Además del sector energético y el de fármacos, la reforma abrirá el mercado de residencias de ancianos, terminales de pasajeros y de carga, instalaciones portuarias, importación de vehículos, energías renovables, y operaciones petroleras y mineras (bajo ciertas condiciones).