ATLÁNTICO SUR. El área de Pesca impuso sanciones a las embarcaciones Bao Feng y Bao Win tras detectar maniobras de captura ilegal. Aumenta el control satelital
La depredación que sufre el Atlántico Sur, vía una flota de al menos 600 buques extranjeros que se mantiene sobre la milla internacional 201, pero que irrumpe de forma permanente en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de la Argentina, sigue generando controversia pero también respuestas por parte del Gobierno nacional.
En esa línea, el área de Agricultura, Ganadería y Pesca impuso una sanción contra dos buques ligados a China que operaban de forma ilegal en la ZEE. En concreto, se les estableció una multa del orden de los $2.700 millones de pesos. Las embarcaciones en cuestión llevan el nombre de Bao Feng y Bao Win y operan bajo control de capitales de la potencia asiática aunque con base fiscal fijada en Samoa. Se estima que la pesca ilícita en la ZEE, con foco en la captura del calamar, representa un negocio que alcanza los 1.000 millones de dólares.
Se indicó de forma oficial que, para eludir regulaciones globales y abaratar costos operativos, ambos buques utilizan "banderas de conveniencia". Así, el Bao Feng opera bajo pabellón de Vanuatu, mientras que el Bao Win figuraba en los registros marítimos de Panamá.
Tras la detección inicial por parte de las autoridades locales, la presión diplomática llevó a Vanuatu a darles de baja su registro, maniobra que la empresa resolvió rápidamente reembanderando a la embarcación en Tanzania para no perder la capacidad de navegación.
La autoridad pesquera dispuso un castigo económico equivalente a un millón de Unidades de Pesca para cada uno de los barcos. En términos monetarios, la cifra combinada escala por encima de los $2.700 millones de pesos, en lo que representa una de las sanciones económicas más duras desde que se ampliaron los controles a la pesca ilegal en aguas nacionales.
"Argentina reafirma su política de tolerancia cero frente a la pesca ilegal. Logramos la detección temprana y sancionamos a estos buques en defensa de la soberanía y de la sustentabilidad de nuestros recursos marinos", dijo al respecto el vocero presidencial, Adrián Ravier, tras dar cuenta de la sanción aplicada.
La medida responde a la aplicación de la Disposición 20/2026 impulsada por el subsecretario de Recursos Acuáticos y Pesca, Juan Antonio López Cazorla. Esta normativa cierra grises legales utilizados en las últimas décadas por las flotas extranjeras para eludir sanciones cuando no eran abordadas de forma "física" en el mar.
EL GOBIERNO ACENTÚA EL CONTROL EN TORNO A LA MILLA 200
El procedimiento contra el potero Bao Feng se inició en enero tras su detección en aguas nacionales por parte de la Prefectura Naval Argentina (PNA). El buque en cuestión navegó durante más de una hora y media a velocidad reducida e inferior a los cuatro nudos, un patrón técnico que la reglamentación tipifica como "maniobra directa de faena".
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, explicó en su momento que la infracción fue confirmada mediante la plataforma de rastreo satelital Skylight. Este entrecruzamiento de datos consolidó una prueba electrónica irrefutable ante la Justicia administrativa sin necesidad de exponer a la PNA a un abordaje en altamar.
Semanas después, el buque Bao Win incurrió en una maniobra idéntica dentro de la jurisdicción nacional. La inteligencia de tráfico marítimo documentó "desplazamientos anómalos". Y aplicó el mismo criterio reglamentario, confirmando la conducta ilícita de la embarcación asiática sobre los bordes del límite marítimo.
A tono con este escenario, especialistas en conservación marina afirmaron que "la rapidez con la que estas empresas cambian de bandera e ignoran las normativas expone la debilidad de los controles internacionales sobre las 'flotas oscuras' que operan en la Milla 201".
La normativa argentina establece que la navegación sin autorización a velocidades menores a seis nudos determina una presunción de pesca ilícita. Con este mecanismo, el Gobierno convierte la telemetría satelital en multas efectivas ejecutables sobre las empresas multinacionales.
SANCIÓN A BUQUES CHINOS PERO IGUAL SIGUE LA PESCA ILEGAL
Pese al impacto de la multa, debe mencionarse que la aplicación de la sanción económica no impide que estas embarcaciones continúen con la extracción de recursos. Una vez cubierta la penalización establecida por el área de Pesca, debe aclararse que tanto el Bao Feng como el Bao Win podrán retomar sus operaciones a partir de la milla 201.
Al tratarse de aguas internacionales, la legislación argentina no cuenta con potestad jurídica para incautar las embarcaciones ni para prohibirles la libre navegación fuera de las 200 millas. Para las grandes corporaciones pesqueras chinas, las multas multimillonarias terminan siendo absorbidas como un costo operativo más dentro de sus campañas extractivas.
Esta incursión dentro del Mar Argentino forma parte de un fenómeno estructural. En los últimos años las flotas de origen chino y europeo elevaron un 85% la intensidad de la pesca en el Atlántico Sur.
Al mismo tiempo, la estrategia de las empresas asiáticas abarca el mercado interno. Según reveló un reciente informe de este medio, los conglomerados chinos compraron acciones en empresas pesqueras nacionales y ya controlan el 63% de la flota potera que opera legalmente bajo bandera argentina para la captura del calamar.
Fuente: iProfesional