Corrientes, martes 28 de julio de 2026

Sociedad País
ESTUDIO

La UBA alerta por los Triple-Ni, los jóvenes que no estudian, ni trabajan ni buscan empleo

28-07-2026
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EDUCACIÓN. La Universidad de Buenos Aires relevó que ya casi la mitad de los jóvenes del país están en condiciones de vulnerabilidad socioeconómica

La Universidad de Buenos Aires (UBA) alertó en su último informe sobre la condición de vulnerabilidad socioeconómica en la que ya se encuentra sumida el 49% de los jóvenes de entre 18 y 29 años en Argentina. Ese escenario crítico es el caldo de cultivo de los "Triple-Ni", los jóvenes que ni trabajan, ni estudian ni buscan empleo. Se trata de fenómenos de larga data que también vienen documentando entidades como la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Según el reciente informe "Jóvenes vulnerables en la Argentina: Condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro", elaborado por un equipo de investigación del Ciclo Básico Común (CBC) de la UBA, dos de cada diez jóvenes vulnerables en Argentina no trabajan ni estudian. Sin embargo, la investigación detecta un componente aún más grave dentro de este grupo: la ausencia de horizontes.

El 60,5% de los jóvenes vulnerables posee secundario incompleto o un menor nivel de instrucción. El 32,8% terminó la secundaria y el 6,7% incluso cursó estudios terciarios o incluso universitarios. Pero solo una cuarta parte de los jóvenes vulnerables continúa estudiando, lo que evidencia unatemprana desvinculación del sistema educativo formal.

Entre quienes no cuentan con un empleo y tampoco estudian, existe un tercio de ellos que ha dejado de buscar trabajo. "Esta "desconexión" refleja una ruptura de las expectativas de progreso, donde el mercado laboral ya no es percibido como un espacio de inclusión accesible", explicó Juan Cruz Esquivel, Director de esta investigación de la UBA.

Entre los jóvenes que manfestaron a la UBA no tener trabajo (30,6%), la búsqueda reciente de empleo alcanza solo a cuatro de cada diez, evidenciando procesos de desánimo profundamente arraigados y la magnitud de la crisis social juvenil en Argentina.

En 2023, la OIT ya había alertado sobre el empeoramiento de las condiciones, sobre todo para las mujeres jóvenes. Detectó entonces un rebote del empleo joven post-COVID, gracias a las iniciativas para generar puestos de trabajo que incluyeran a las nuevas generaciones. A nivel mundial, la tasa de desempleo juvenil para 2023 fue del 13%, equivalente a 64,9 millones de personas. Esto representó el nivel más bajo en 15 años, y en América Latina en particular, había caído el desempleo juvenil en 4 puntos y medio desde 2014. Pero a la vez, uno de cada cinco jóvenes del mundo (el 20,4%) era "ni-ni", y dos de cada tres de ellos eran mujeres. En América Latina -sin contar el Caribe- la tasa de ni-ni era de 19,6 por ciento.

INCREMENTO DE LA VULNERABILIDAD Y LA INFORMALIDAD

El mencionado informe de la UBA remarca que la vulnerabilidad ya no es un fenómeno marginal, sino que alcanza a casi la mitad de la población de entre 18 y 29 años (48,9%).

El estudio fue desarrollado en el marco del Proyecto de Investigación y Desarrollo en Áreas Estratégicas (PIDAE-UBA) en una encuesta presencial realizada a 1.002 jóvenes vulnerables de entre 18 y 29 años residentes en los principales aglomerados urbanos de la Argentina, entre diciembre de 2025 y enero de 2026. Entre los jóvenes vulnerables, el 27% se concentra en el Área Metropolitana de Buenos Aires,mientras que el 73% se distribuye en el resto del país. Más de la mitad (56,3%) no tiene hijos, pero casi el 20% tiene 2 o más hijos, y prevalecen en el grupo los hogares numerosos, dado que casi la mitad (46,2%) reside en hogares de 5 o más integrantes.

Para aquellos que si se insertaron en el mercado laboral, el empleo se concentró en actividades de baja calificación y altísima informalidad, principalmente en el comercio/gastonomía (28,5%), la construcción (19,8%), venta en ferias o desde casa por Internet (15,6%), limpieza y tareas de cuidado (11,2%), peluquería y manicuría (5,2%), delivery/Uber (4,9%), fábrica o taller (3,4%), taller mecánico (3%), seguridad (2,3%), entre otras.

En este sentido, sólo el 18,9% de los jóvenes relevados que trabajan cuenta con un empleo registrado (en blanco) o parcialmente registrado; mientras que el 75,9% se encuentra en una relación laboral no registrada o trabaja por cuenta propia (changas, venta ambulante o por internet); el 5% manifiesta estar bajo el régimen de monotributo.

"Pero más allá de la formalidad o no, que es algo importante, la realidad material muestra que para el 57% de los jóvenes, los ingresos del hogar no alcanzan para llegar a fin de mes", explica Felipe Vega Terra, Director del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires y codirector de la investigación de este trabajo.

NI-NIS EN ARGENTINA

En la misma línea se orientó el último reporte dado a conocer por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), que indicó que entre 2010 y 2025 se produjo una transformación que llevó a una economía que genera trabajo pero no empleo de calidad. El reporte que firman los investigadores Ramiro Robles, Alejo Giannecchini y Valentina Ledda, y que toma datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que lleva adelante el INDEC, menciona que en el período estudiado "el deterioro laboral no se expresó mediante el aumento de la desocupación, sino a través de una degradación de las condiciones laborales y salariales (microinformales, precarias y bajos ingresos)."

Mencionan que en ese caso, el período la intensificación laboral otorgó mayor protagonismo al sector microinformal y, en particular, el autoempleo. Los sectores más dinámicos de la economía no tradujeron su crecimiento en puestos de trabajo suficientes para mejorar las oportunidades de acceso a empleos más productivos y bien remunerados.

"Como resultado, la principal transformación ocupacional de los últimos años fue la recomposición del empleo hacia los sectores de baja productividad sin alzas en el desempleo", concluyen. Y aseguran que el sector microinformal y cuentapropismo son una estrategia de "refugio" frente a la insuficiencia de los demás sectores del mercado laboral: "...la movilidad laboral reciente no parece expresar una ruptura drástica respecto del ciclo inicial, sino una reorientación regresiva de las trayectorias: el sector microinformal refuerza su papel como destino de trabajadores desocupados y ocupados que necesitan generar ingresos, en un contexto de bajo dinamismo de los sectores formal y público."

Es decir que muchos jovenes que salen a este mercado laboral donde las oportunidades se dan de manera informal y muchas veces en forma de microemprendimiento o trabajo independiente, no tienen necesariamente las herramientas para insertarse por si solos en ese complejo entorno. Y cuando si lo logran, se encuentran con que pasar al segmento formal registrado también es más difícil.

SALUD Y DERECHOS

Según los especialistas del CBC, esta precariedad laboral tiene un impacto directo en la cobertura de derechos básicos: el 78% de este segmento carece de obra social o prepaga, dependiendo exclusivamente del sistema público de salud para cualquier atención médica.

La vulnerabilidad social no se agota en la falta de ingresos, sino que el malestar psicológico es una experiencia cotidiana. Más del 70% de los jóvenes relevados manifiesta tener problemas frecuentes de nervios o ansiedad, mientras que el 50% reconoce sentir desgano o síntomas compatibles con la depresión. A esto se suma que un 30% reconoce dificultades para controlar el consumo de alcohol, tabaco o sustancias, una problemática que se intensifica en los sectores con menores niveles de instrucción.

Luego la encuesta diferencia que el 55,3% de los jóvenes presenta una vulnerabilidad media, el 33,5% una vulnerabilidad alta y apenas el 11,2% una vulnerabilidad baja. "Excluyendo al AMBA, la suma de NVS media y alta supera el 90%", añadieron los analistas del CBC.

Apenas el 7,2% de los jóvenes con nivel de vulnerabilidad social media y el 0,5% de los de nivel alto cuentan con un trabajo registrado. Entre estos últimos, el 70% no llega a fin de mes. Y ambos segmentos, pero fundamentalmente el de nivel alto, manifiestan en mayor medida problemas desalud mental (ansiedad, nervios, desgano, depresión).

PERSPECTIVAS SOBRE EL FUTURO

Casi 7 de cada 10 jóvenes vulnerables encuestados por la UBA proyectan residir en otro lugar dentro de 5 años, principalmente en un barrio mejor de la ciudad o, en menor medida, en otra ciudad u otro país.

Conseguir un trabajo o uno mejor del que ya tienen (31,9%) por un lado, o tener una casa propia (29,8%) por otro, emergen como los principales objetivos a conseguir de aquí a 5 años. Formar una familia aparece como una opción relegada (4,8%).

El trabajo o la educación como vehículo de progreso difiere según el nivel educativo. Quienes han alcanzado el nivel terciario o universitario se inclinan en un 36,2% en terminar sus estudios como principal meta para los próximos 5 años. Esa expectativa es indicada solo por el 13,5% entre quienes poseen secundario incompleto o un menor nivel de instrucción formal. A su vez, estos últimos señalan el deseo de conseguir un trabajo o uno mejor del que tienen en mayor medida que aquellos con mayor educación formal (33,4% vs 23,2%).

A pesar del entorno hostil, el estudio de la UBA rescata que la educación sigue siendo valorada: el 85,7% considera que estudiar le permitiría mejorar su calidad de vida. No obstante, los obstáculos estructurales (falta de dinero y de oportunidades reales) operan como barreras que limitan estas aspiraciones.

"La vulnerabilidad social opera como un eje estructurante de desigualdades materiales y subjetivas, cuya complejidad demanda intervenciones coordinadas e integrales", concluye el informe sobre jóvenes del CBC.

Fuente: Ipro.