El gobierno de Donald Trump anunció la imposición de nuevos aranceles de entre el 10% y el 12,5% a las importaciones procedentes de unos 60 países y economías, justificándose en una investigación sobre "esfuerzos insuficientes para combatir el trabajo forzoso", una medida que llegó horas antes de que expirara el actual arancel global temporal del 10% impuesto por Washington a comienzos de este año.
Los nuevos aranceles, anunciados por la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, pretenden sustituir el arancel global temporal del 10% impuesto por Trump, que expira mañana la mañana, y representa una nueva fase en la guerra comercial impuesta por Trump desde abril de 2025.
Trump impuso en febrero un arancel temporal del 10%, después de que el Tribunal Supremo anulara la mayoría de sus aranceles globales. Es decir, la nueva tanda reemplaza la anterior, aunque incluye un adicional a algunos países (no la Argentina). Su objetivo es tanto proteccionista como fiscal (cubrir una parte del descomunal déficit).
EL DETALLE
Los nuevos gravámenes establecen un arancel adicional del 10% para las importaciones procedentes de 17 economías y del 12,5% para otras, mientras que para algunos socios comerciales las tasas varían según el producto.
En América Latina, la medida afecta a México, Guatemala, Honduras y El Salvador, que afrontarán un arancel adicional del 10%, mientras que Costa Rica, Panamá y República Dominicana estarán sujetos a un gravamen del 12,5%.
A las 27 economías de la Unión Europea, la Administración Trump les impone un arancel conjunto del 10%.
También figuran entre las economías afectadas la India, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Suiza, Canadá y el Reino Unido, aunque las tasas aplicables varían en algunos casos según el origen y el tipo de producto importado.
China, con aranceles superiores y específicos, no aparece en la nueva lista.
El gobierno de Brasil adelantó su rechazo a la decisión y acusó a Washington de utilizar la lucha contra el trabajo forzoso como excusa para justificar su política comercial proteccionista.
A través de un duro comunicado de prensa, la administración de Luiz Inácio Lula da Silva consideró que "ante la falta de un fundamento legal interno que respalde su política comercial proteccionista", Estados Unidos "optó por manipular un tema tan importante" para imponer un nuevo impuesto.
LA ARGENTINA
Argentina quedó con el arancel más bajo posible: 10%, el mismo nivel que ya venía pagando desde abril.
Es decir, en los hechos no hay un salto arancelario nuevo para la Argentina -se mantiene la tasa vigente-, mientras que otros países (los que "carecen de normativas para combatir el trabajo forzoso") reciben un 12,5%.
Esto se explica en parte porque, en febrero pasado, la Argentina y Estados Unidos firmaron un tratado recíproco de comercio e inversión, y el país fue de los que sí cuentan con marco legal contra el trabajo forzoso.
Quedan exceptuados de este arancel el acero, aluminio, autos y autopartes (que tienen sus propios aranceles de seguridad nacional aparte), y ciertos alimentos, fertilizantes y productos energéticos.
Hay un punto que todavía genera dudas en el Gobierno argentino: cómo queda la situación de los 1.675 productos argentinos a los que Estados Unidos les había eliminado aranceles en el acuerdo de febrero; eso aún debe aclararse en la implementación.
En síntesis, no es un arancel nuevo y agresivo contra la Argentina como el que sufrieron, por ejemplo, Canadá (hasta 50% en ciertos productos) o los que quedaron en 12,5%. Para el país se trata más bien una confirmación/continuidad del statu quo (10%) en un paquete que sí golpea con más fuerza a otros socios comerciales de Estados Unidos.