José Goretta, momarandu
Un informe de la consultora IERAL expuso que las exportaciones agroindustriales crecieron en valor y en cantidades en los primeros cinco meses del año, pero con marcadas disparidades entre complejos. Así, los complejos arroceros y de cítricos dulces registraron caídas en valor y cantidades exportadas, mientras la forestoindustria creció solo en cantidades.
En los primeros cinco meses de 2026, las exportaciones agroindustriales alcanzaron U$S 22.394 millones, lo que representó un crecimiento interanual del 17,5%, mientras que las cantidades exportadas aumentaron 18,4%.
Así lo señala un informe del investigador Juan Manuel Garzón, del Instituto de Estudios (IERAL) de la Fundación Mediterránea, elaborado en base a datos oficiales tomados de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGYP).
En este marco, Garzón destacó como primer dato relevante que el hecho de que los volúmenes hayan crecido levemente más que el valor indica que, en términos agregados, la expansión estuvo impulsada principalmente por una mayor oferta exportable y no por una mejora generalizada de los precios.
LAS EXPORTACIONES DEL AGRO: LOS DATOS POR COMPLEJO
Puntualmente, para determinar la amplitud de esta mejora exportadora, el economista analizó las exportaciones de 52 complejos, que fueron clasificados en cuatro grupos según la evolución conjunta del valor y del volumen exportado.
Así, el grupo más numeroso reúne a los complejos que crecieron simultáneamente en valor y cantidades exportadas, con 29 casos; otros 6 aumentaron su valor exportado pese a no expandir sus volúmenes; 5 registraron mayores cantidades, pero sin crecimiento en el valor; y los 12 restantes mostraron caídas o estancamiento en ambas variables.
En este caso, entre los 173 productos identificados, solo 64 —el 37%— crecieron simultáneamente en valor y cantidades; otros 36 aumentaron únicamente su valor, 8 solo sus volúmenes y 65 no crecieron en ninguna de las dos dimensiones.
“Esto indica que, dentro de varios complejos con desempeño positivo, la mejora estuvo concentrada en determinados productos y convivió con retrocesos en otros”, añade el investigador.
COMPLEJO DE INTERÉS PARA CORRIENTES
De los principales complejos exportadores de relevancia para la provincia de Corrientes, el arroz y los cítricos dulces no crecen ni en valor ni el cantidades.
En tanto, la forestoindustria crece sólo en cantidades. En ese sector, crecieron las exportaciones de madera aserrada y contrachapados, pero cayeron las de papel, cartón y taninos, de modo que las cantidades totales aumentaron levemente y el valor disminuyó.
EJEMPLOS A NIVEL NACIONAL
Como ejemplos, en los grandes cultivos, el principal impulso provino de una mayor disponibilidad física: las cantidades exportadas de trigo aumentaron 64%, las de girasol 142%, las de maíz 12% y las de sorgo 117%. En estos casos, el valor exportado también creció, pero generalmente menos que los volúmenes, lo que revela valores medios por tonelada algo inferiores.
En trigo, por ejemplo, las cantidades aumentaron 64% y el valor 48%; en girasol, los incrementos fueron de 142% y 126%, respectivamente.
“La expansión respondió, por lo tanto, fundamentalmente a las muy buenas cosechas de este último ciclo agrícola y los consecuentes mayores embarques”, repasa Garzón.
En otras cadenas, en cambio, el factor determinante fueron los precios o una valorización más favorable de la oferta exportada.
El caso más claro es el complejo bovino: el valor exportado creció 38%, mientras que las cantidades se mantuvieron prácticamente sin cambios. La mejora se concentró en la carne bovina, cuyas exportaciones pasaron de U$S 1.149 millones a U$S 1.645 millones, y en otros productos cárnicos, mientras disminuyeron las ventas de grasas. El resultado combina mejores valores unitarios con una composición exportadora más concentrada en productos de mayor valor.
También se observan cambios de composición relevantes al interior de algunos complejos. Un ejemplo es el de las legumbres, ya que el crecimiento no fue uniforme al interior de este grupo: las exportaciones de poroto pasaron de 44.000 a 156.000 toneladas y de U$S 33 millones a casi U$S 125 millones, mientras retrocedieron las arvejas y las lentejas.
En soja, el valor total permaneció prácticamente estable, pero aumentaron las exportaciones de poroto y disminuyeron las de aceite y otros productos procesados, lo que implicó un desplazamiento hacia una canasta de menor transformación.
Otros casos muestran que un mayor volumen no siempre se traduce en más dólares. Las cantidades exportadas de maní se incrementaron 30%, pero el valor total cayó casi 3%, debido a una fuerte reducción de los valores medios por tonelada. Algo similar, aunque menos marcado, ocurrió en varios productos lácteos y forestales.
En sentido contrario, algunos complejos lograron generar más valor con menores volúmenes. Las exportaciones de ingredientes alimenticios aumentaron 32% en dólares,pese a una caída del 10% en las cantidades, impulsadas por el fuerte crecimiento de proteínas y enzimas, productos de mayor valor unitario.
También en otras hortalizas el valor exportado creció aun cuando las cantidades se redujeron, como resultado de cambios significativos en la mezcla de productos.
Y completa que hubo asimismo complejos donde el aumento de los volúmenes fue parcialmente neutralizado por menores precios o por un desplazamiento hacia productos menos elaborados.
“El resultado agregado fue favorable y relativamente extendido, pero sus motores fueron diferentes entre complejos y mucho más heterogéneos cuando se analiza el desempeño a nivel de productos”, menciona.