El economista y licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires, Horacio Rovelli, afirmó que el Gobierno nacional enfrenta serias dificultades para acceder al mercado internacional de crédito y sostuvo que existe una “poquísima confianza en los acreedores”.
El economista, entrevistado por momarandu.com, explicó que la estrategia financiera oficial se basa en la obtención de financiamiento de corto plazo mediante instrumentos respaldados por garantías de elevado valor, situación que, a su juicio, refleja las limitaciones del país para conseguir recursos en condiciones más favorables.
Rovelli señaló que el Ejecutivo recurrió a operaciones de crédito de corto plazo conocidas como “ripo”, cuyos vencimientos se concentran en enero de 2027. Según explicó, esos préstamos fueron obtenidos con garantías equivalentes a tres veces el monto recibido. En ese contexto, manifestó que “lo que se dice en los mercados es que las garantías fueron el oro que sacaron de la reserva del Banco Central”, agregando que dicho metal habría sido depositado en el Banco de Inglaterra para ser utilizado como respaldo de las operaciones financieras.
El economista detalló que los tres créditos mencionados totalizan 6.000 millones de dólares y advirtió que, en caso de incumplimiento al momento de sus vencimientos, las garantías comprometidas podrían ser ejecutadas. Asimismo, indicó que el Gobierno obtuvo un nuevo financiamiento por 2.000 millones de dólares con respaldo del Banco Mundial, a seis años de plazo, con tres años de gracia y una tasa anual del 8% en dólares, según los términos que describió durante la entrevista.
EL PAPEL DEL BANCO MUNDIAL Y LAS CONDICIONES DEL FINANCIAMIENTO
Al analizar la operación respaldada por el Banco Mundial, Rovelli sostuvo que el organismo internacional garantiza gran parte del crédito otorgado y que esa intervención permitió concretar una colocación a más largo plazo. En ese sentido, afirmó que “la primera vez que este gobierno tiene acceso a largo plazo en los mercados internacionales es a través de esta garantía que le da el Banco Mundial”, destacando el papel central de dicha institución en la obtención del financiamiento.
El economista indicó además que se informó públicamente la tasa acordada con los acreedores, pero sostuvo que no se difundieron detalles vinculados a la comisión que percibiría el Banco Mundial por otorgar la cobertura financiera. Según explicó, esa garantía constituye un elemento determinante para la aprobación de la operación y para la reducción del riesgo percibido por los prestamistas internacionales.
En relación con el estado de las cuentas públicas, Rovelli afirmó que al 30 de abril la deuda de la administración nacional alcanzaba los 496.676 millones de dólares. Señaló además que durante el próximo año deberán afrontarse vencimientos de capital e intereses por aproximadamente 32.000 millones de dólares, cifra que consideró significativa en relación con la capacidad de generación de divisas de la economía argentina.
RECURSOS NATURALES, DEUDA Y PERSPECTIVAS ECONÓMICAS
Rovelli sostuvo que “hay un plan sistemático de quedarse con nuestros recursos naturales”. Vinculó esa afirmación con la evolución del endeudamiento y con la necesidad de obtener recursos para afrontar compromisos financieros futuros. Según explicó, el volumen de obligaciones externas condiciona las decisiones económicas y obliga a buscar nuevas fuentes de financiamiento.
En ese marco, señaló que el superávit comercial previsto para el año rondaría entre 15.000 y 16.000 millones de dólares, monto que consideró insuficiente frente a las necesidades de pago derivadas de la deuda. Por ese motivo, afirmó que el Gobierno continúa gestionando nuevos préstamos con el objetivo de atender los compromisos financieros asumidos.
Rovelli también cuestionó la eventual utilización de activos públicos para afrontar obligaciones económicas. En ese sentido manifestó: “¿Cómo lo van a cobrar? Malvendiendo, como ya hicieron con las cuatro represas del Comahue o como hicieron con Transener, malvendiendo lo que corresponde a todos los argentinos”. Además, sostuvo que determinadas operaciones no cuentan con informes del Tribunal de Tasación de la Nación, según expresó durante la entrevista.
SALARIOS, CONSUMO Y CONDICIONES SOCIALES
El economista relacionó la evolución de la actividad económica con la situación de los ingresos de la población. Señaló que la contención del consumo impacta directamente sobre la recaudación y sostuvo que “el ciudadano común la está pasando muy mal con respecto a la caída de los ingresos reales”. Según explicó, la reducción del poder adquisitivo constituye uno de los principales factores que afectan al mercado interno.
Rovelli afirmó además que “estamos teniendo récord de exportación de leche en polvo porque los chicos dejaron de consumir”. Para respaldar esa observación mencionó datos atribuidos a la Bolsa de Comercio de Rosario, indicando que durante el primer cuatrimestre de 2026 la producción láctea alcanzó los 3,5 millones de litros. A partir de esos registros, sostuvo que persisten dificultades de acceso al consumo en numerosos hogares.
Respecto del mercado de carnes, indicó que el consumo anual per cápita descendió hasta 47,5 kilogramos, nivel que comparó con registros observados durante la década de 1930. En ese contexto expresó que “la carne per cápita cayó al 47.5 kg por año, lo mismo que en la década del 30”, y recordó que en 2009 el promedio alcanzaba los 68,8 kilogramos por habitante.
INDUSTRIA, ENERGÍA Y PROPUESTAS ECONÓMICAS
En otro tramo de la entrevista, Rovelli sostuvo que la economía argentina atraviesa un proceso que definió como un “industricidio”. Según explicó, ese fenómeno estaría asociado a las elevadas tasas de interés, la retracción del mercado interno y la competencia que consideró desfavorable para la producción nacional. Además, afirmó que Argentina fue el país que más destruyó puestos de trabajo industrializados a nivel mundial.
El economista planteó como referencia medidas implementadas durante la presidencia de Néstor Kirchner. Señaló que, a su entender, deberían congelarse las tarifas públicas, incrementarse los salarios por decreto y elevarse las retenciones. Asimismo, mencionó la situación tarifaria de su provincia y cuestionó los niveles de precios vigentes en el sector energético.
Finalmente, Rovelli hizo referencia a la rentabilidad de la actividad petrolera y citó declaraciones del presidente de YPF. En ese sentido expresó: “Horacio Marín, actual presidente de YPF, reconoció que con un barril de petróleo a 50 dólares Vaca Muerta era redituable”. A partir de esa afirmación, planteó interrogantes sobre la distribución de los beneficios generados por el aumento del precio internacional del crudo y cuestionó el valor de los combustibles en el mercado interno.