(Por Francisco Tomás González Cabañas*) En la diversidad del significante y del significado, vamos desistiendo de las lecturas, atrapados en el vértigo de la imágen acelerada que trastoca la historicidad misma de los conceptos.
Deben ser muy pocos, los que pueden fugarse de este presidio, como lo estamos, de las plataformas y aplicaciones, mediante las cuales, decidimos acontecer virtualmente en lo que otros llamaron existencia. Nos pide Instagram que subamos una historia que durará horas. Tal planteo oximorónico debiera alejarnos definitivamente del lugar donde surge algo tan contradictorio como descabellado. Sin embargo, con el embrujo de las más poderosas drogas, ahí estamos, vos y yo, casi todos los que nos preciamos de humanos. Lo íntimo violentado. La fulana entangada, el mengano haciendo la dominada, los vínculos detonados.
En pleno pánico por la abstinencia, de ver cuántos y quiénes han observado, mi vulgaridad subida a la esfera infinita que en 24 horas te volverá a pedir que cómo Sísifo, vuelvas a cargar la piedra que caerá de la cima ni bien la dejes allí, encuentro un libro, que tal cómo talismán, me deja pensando.
Me lo lleve o lo tomé prestado, de la biblioteca que funcionó alguna vez en el "Mariscal" una esquina mítica de Corrientes, que fue hospital de sangre en la época de la guerra grande, taberna dónde de acuerdo a una de las tantas leyendas, se escribió alguna parte del "Martín Fierro" pero principalmente la sede de lo que luego de su cierre, designaría como la escuela correntina de pensamiento, dado que en este caso, fue primero la cosa más luego el nombre en el que fuimos pensados por el arquetipo corriente.
Habrá pertenecido el libro a Darwy Berti o Girala Yampey, ambos pertenecientes a la heráldica del pensamiento de Corrientes. El mismo es uno de los primeros libros de Oscar Portela otro de los notables lugartenientes, que desde su Loreto natal hablaba con Rilke, con Holderlin y Shakespeare.
Difícilmente el siguiente placer de encontrar algo sin buscar, serendipia, me lo haya podido dar la inteligencia artificial, la herramienta que combate contra la incertidumbre y la duda fundamental. "Recepciones diurnas, celebraciones nocturnas" está prologado por mi tío "Jesula" en lo que hubo de ser su único legado público de sus consideraciones intelectuales: "La poesía de Portela es el llamado, la advertencia del peligro de concebir el ser únicamente como presencia de lo presente, es decir la actualidad como medida de toda mirada, que amenaza cómo pérdida de la esencia y de la muerte todopoderosa".
Después de haber escrito un párrafo como el citado, era lógico que no necesitara que se publicara más nada de todo lo que en su cabeza pasaba. Y en tal poemario, Oscar Portela nos dice en "Hamlet": "Levanta Hamlet sobre su diestra la sonriente calavera, este fue un rey, dices, no obstante ignoras, que cuando canta el gallo y se desnuda el árbol más antiguo, hay en el cráneo hirsuto leves aguas, invisibles destellos, el esplendor de alfanjes y el labio rojo sobre el hueso crecido, como la cresta del deseo, perpetrador del crímen de la vida".
Bien nos dijo Jesula, el poeta es custodio de nuestro pasado y augura nuestro futuro, los filósofos y los políticos nos dedicamos al presente, a los primeros nos valorarán por lo escrito y pensado, a los últimos ante cada elección por no haber hecho lo dicho, eligen en la función interminable que cada quién narra de acuerdo a lo que creen y sienten.
* Escritor, filósofo.