Corrientes, sábado 13 de junio de 2026

Sociedad Corrientes
EL ESCENARIO CÁLIDO SE CONSOLIDA EN EL PACÍFICO ECUATORIAL

Recomiendan preparación gradual ante la posible llegada de El Niño

13-06-2026
COMPARTIR     
Investigadores de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y de la Universidade Federal de Santa Maria de Rio Grande do Sul, Brasil, emitieron el segundo informe de seguimiento del escenario climático asociado a “El Niño 2026”, en el que señalaron que la probabilidad de ocurrencia del fenómeno aumentó de manera significativa respecto de las evaluaciones previas. El documento destaca que el escenario de transición hacia una fase cálida del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) se encuentra más consolidado que en la Nota Técnica Nº 1, aunque advierte que aún persisten incertidumbres sobre la intensidad final del evento, la distribución geográfica de las precipitaciones y los impactos concretos que podría generar en la provincia del Chaco.

El informe forma parte del trabajo conjunto que ambas universidades desarrollan para conformar un observatorio especializado sobre el fenómeno climático, con el objetivo de brindar información científica que pueda ser utilizada por gobiernos locales, organismos de gestión y comunidades para fortalecer las estrategias de prevención. Los equipos de investigación del Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la UNNE y de los programas de posgrado en Ingeniería Civil e Ingeniería Ambiental de la institución brasileña elaboran análisis climáticos e hidrológicos orientados a traducir la información técnica en criterios prácticos para la preparación territorial, especialmente en municipios que cuentan con capacidades técnicas limitadas.

Según el documento, el Servicio Meteorológico Nacional informó el 1 de junio de 2026 que las condiciones del ENOS continuaban siendo neutrales, aunque ya presentaban señales consistentes con una transición hacia una fase cálida. Entre ellas se mencionan anomalías positivas de temperatura superficial del mar en gran parte del Pacífico ecuatorial, vientos alisios levemente debilitados e Índice de Oscilación del Sur negativo. Para el trimestre junio-julio-agosto de 2026, el organismo estimó una probabilidad cercana al 90 por ciento de desarrollo de una fase cálida o El Niño.

SEÑALES INTERNACIONALES Y PERSPECTIVAS DEL EVENTO

En el plano internacional, el informe destaca que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, a través del NOAA/CPC, actualizó el 11 de junio de 2026 el sistema de alerta a “Aviso de El Niño” (“El Niño Advisory”), indicando que las condiciones propias del fenómeno ya están presentes y que se prevé un fortalecimiento progresivo hacia fines de 2026 y comienzos de 2027. Asimismo, señaló una probabilidad relevante de que el evento alcance una intensidad muy fuerte durante el período comprendido entre noviembre de 2026 y enero de 2027.

Los especialistas remarcaron, sin embargo, que la propia NOAA advierte que incluso los eventos muy intensos no generan necesariamente los mismos efectos en todos los territorios. El informe sostiene que una mayor intensidad incrementa las probabilidades de determinados impactos, pero no determina por sí sola la ocurrencia de fenómenos extremos en una región específica. En la misma línea, el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI) también identificó una transición rápida hacia El Niño y proyectó una elevada probabilidad de persistencia durante el resto del año.

La actualización técnica señala además que existe la posibilidad de que el fenómeno alcance intensidad moderada, fuerte o incluso muy fuerte, aunque la evolución final dependerá de múltiples factores climáticos y oceánicos. Entre ellos se destacan el comportamiento de las anomalías de temperatura superficial y subsuperficial del mar, la respuesta atmosférica asociada y la evolución de los vientos en el Pacífico ecuatorial durante los próximos meses. Los investigadores enfatizaron que las previsiones climáticas mantienen un carácter probabilístico y que actualmente no es posible anticipar con alto grado de certeza la magnitud de las precipitaciones, las crecidas de ríos o los anegamientos que podrían producirse en el territorio chaqueño.

PREDICTIBILIDAD Y EVALUACIÓN DEL RIESGO

El documento explica que junio representa un punto de inflexión en la capacidad de predicción del fenómeno debido a la superación de la denominada barrera de predictibilidad de marzo a mayo, período en el que históricamente los modelos climáticos presentan mayores dificultades para proyectar la evolución del ENOS. A partir de junio, los modelos incorporan con mayor precisión la información observada sobre el estado del Pacífico ecuatorial y la respuesta atmosférica asociada, lo que permite mejorar la calidad de los escenarios prospectivos.

No obstante, los investigadores aclararon que una mejora en la predictibilidad no implica la existencia de certezas. El informe señala que la convergencia de distintos centros internacionales de monitoreo en torno a un mismo escenario climático justifica reforzar las tareas de observación y preparación, aunque manteniendo siempre un enfoque probabilístico. En consecuencia, se recomienda fortalecer el monitoreo continuo sin trasladar mensajes alarmistas a la población.

Respecto de los posibles impactos en la provincia del Chaco, el trabajo propone analizar el riesgo en dos escalas simultáneas. La primera corresponde a las lluvias locales y regionales, cuyos efectos pueden reflejarse en anegamientos, drenaje urbano y rural, humedad de los suelos, estado de caminos, actividad productiva, funcionamiento de humedales, salud pública y abastecimiento de agua. La segunda escala se vincula con la respuesta integrada de la Cuenca del Plata, particularmente a partir de los aportes del Alto Paraná, el río Paraguay, el río Iguazú y los niveles del Paraná en su tramo medio.

SEGUIMIENTO HIDROLÓGICO Y PREPARACIÓN PREVENTIVA

Como complemento para el análisis de la Cuenca del Plata, los especialistas incorporaron información proveniente del sistema GloFAS/Copernicus, utilizado para el monitoreo y pronóstico hidrológico de grandes sistemas fluviales. Las simulaciones examinadas para la estación hidrométrica de Corrientes muestran una tendencia de incremento progresivo de los caudales hacia fines de 2026, con algunos escenarios que se ubican dentro de categorías altas o extremadamente altas. Sin embargo, el informe aclara que estas proyecciones deben interpretarse como estimaciones exploratorias y no como pronósticos operativos oficiales.

La conversión de los caudales proyectados a cotas hidrométricas indica una trayectoria ascendente hacia el período octubre-diciembre de 2026. Los valores medianos previstos permanecerían por debajo de los niveles de alerta y evacuación establecidos para Corrientes, aunque algunos escenarios individuales alcanzan registros cercanos o superiores a esos umbrales. Los investigadores remarcan que la incertidumbre aumenta a medida que se extiende el horizonte temporal de las previsiones, razón por la cual consideran indispensable sostener un seguimiento técnico permanente y complementar la información con los boletines oficiales emitidos por los organismos competentes.

El informe también destaca la participación de la Administración Provincial del Agua (APA) en el seguimiento de la situación hidrometeorológica y en la elaboración de la Nota Técnica. En ese marco, se establece que las recomendaciones difundidas por la APA, junto con las emitidas por el Servicio Meteorológico Nacional, el Instituto Nacional del Agua, Defensa Civil y otras instituciones provinciales y nacionales, deben constituir referencias centrales para la toma de decisiones en materia de gestión del riesgo.

Finalmente, los investigadores sostienen que la consolidación del escenario El Niño abre una ventana temporal favorable para la preparación preventiva. Entre las medidas consideradas de bajo arrepentimiento se incluyen la limpieza de drenajes urbanos y rurales, la inspección de infraestructura crítica, la actualización de mapas de riesgo, la identificación de recursos disponibles para emergencias, la revisión de refugios y centros de asistencia, y la preparación de protocolos de comunicación pública. Asimismo, recomiendan evitar tanto la minimización del fenómeno como la presentación de escenarios catastróficos, enfatizando la formulación: “El Niño aumenta probabilidades, no determina automáticamente impactos. Mayor probabilidad exige mayor preparación”.