Eso sucede mientras el conflicto interno, los desplazamientos y las inundaciones empujan a varias zonas del país hacia una situación de hambruna, advirtió la organización humanitaria Save the Children, que alertó de un rápido deterioro de la situación, especialmente en el estado de Jonglei.
Allí, de acuerdo con la ONG británica, numerosas familias se han visto obligadas a alimentarse de hojas, nenúfares recolectados en zonas pantanosas y semillas reservadas para la siembra, tras meses de violencia que han dificultado la llegada de ayuda humanitaria. "Las madres caminan durante horas por las llanuras inundables para encontrar algo comestible para sus hijos", añade el reporte.
Save the Children sostiene que más de 7,8 millones de personas, alrededor del 60 por ciento de la población del país, sufren inseguridad alimentaria aguda. Entre ellas figuran 2,2 millones de menores de cinco años que necesitan tratamiento por desnutrición aguda, con casi 700.000 niños afectados por desnutrición aguda grave, una condición que puede resultar mortal en poco tiempo si no reciben atención médica especializada.