La historiadora Gladis Mango de Rubio entregó tierra del campo de batalla de Yatay, extraída de la chacra “El Ombucito” del doctor Marciano Cabral, mientras que el veterano de Malvinas Miguel Ángel Rubio aportó turba proveniente de las Islas Malvinas para incorporarlas al proyecto de la Urna del Soldado Correntino Desconocido, destinada al Panteón Provincial de los Próceres de la Catedral Metropolitana de Corrientes.
La historiadora Gladis Mango de Rubio, integrante del Instituto de Investigaciones Históricas y Culturales de Corrientes, Delegación Paso de los Libres, concretó la entrega del material extraído de la chacra “El Ombucito”, propiedad del doctor Marciano Cabral, escenario estrechamente vinculado al combate de Yatay de 1865, mientras que la turba malvinera fue trasladada por su esposo, el veterano de guerra Miguel Ángel Rubio, participante del conflicto bélico de 1982.
Ambas contribuciones fueron incorporadas como elementos representativos de distintas etapas de la historia militar argentina y correntina.
El proyecto de la Urna del Soldado Correntino Desconocido busca reunir símbolos materiales asociados a los principales escenarios de combate y sacrificio protagonizados por correntinos a lo largo de la historia nacional.
En ese marco, la tierra de Yatay representa uno de los episodios más relevantes de la Guerra de la Triple Alianza, librado en territorio correntino, mientras que la turba de Malvinas establece un puente simbólico entre los soldados del siglo XIX y los combatientes contemporáneos.
La futura instalación de la urna en la Iglesia Catedral Metropolitana de Corrientes constituye además una reafirmación institucional de la memoria histórica provincial. El espacio destinado al resguardo de estos símbolos pretende consolidarse como un sitio permanente de homenaje a los correntinos que participaron en distintas gestas militares argentinas, integrando en una misma narrativa las luchas por la independencia, las guerras nacionales y los conflictos modernos.
EL LEGADO HISTÓRICO DE JUAN BAUTISTA CABRAL
La referencia a la Urna del Soldado Desconocido remite de manera directa a la figura del sargento correntino Juan Bautista Cabral, considerado uno de los máximos héroes de la independencia argentina.
Su actuación en el Combate de San Lorenzo, ocurrido en 1813, quedó grabada en la memoria histórica nacional por haber salvado la vida del general José de San Martín durante el enfrentamiento contra las fuerzas realistas.
Cabral murió en combate junto a otros granaderos y, debido a las condiciones de la época, los cuerpos de los soldados fueron sepultados colectivamente y sin identificación individual en una fosa común ubicada en el huerto del Convento de San Carlos de Borromeo.
La condición anónima de aquellos restos dio origen a la noción simbólica del “Soldado Desconocido” vinculada a los granaderos de San Lorenzo. Décadas más tarde, durante la década de 1940, parte de esos restos óseos fueron exhumados y distribuidos en distintos espacios de homenaje nacional. Una de las urnas fue depositada junto al mausoleo del general San Martín en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, mientras que otra fue ubicada bajo la Llama Votiva del Monumento Nacional a la Bandera, en Rosario.
Desde entonces, persistió la convicción histórica de que entre esos restos se encontraban los del sargento correntino Juan Bautista Cabral, integrando de manera simbólica los principales monumentos patrióticos del país.
El reclamo histórico impulsado durante más de ocho décadas por instituciones y referentes correntinos culminó finalmente en agosto de 2025 con la restitución de los restos atribuidos a Cabral a su provincia natal. El traslado se realizó desde el Convento de San Carlos, en Santa Fe, hacia la ciudad de Saladas, Corrientes, en el marco de un acto de profundo contenido cívico y militar.
REPARACIÓN HISTÓRICA Y MEMORIA PROVINCIAL
Actualmente, los restos atribuidos al sargento Cabral descansan en una urna especialmente acondicionada dentro del Museo Histórico Municipal “Juan Bautista Cabral” de la ciudad de Saladas. Allí se desarrollan actividades de preservación patrimonial y de divulgación histórica orientadas a fortalecer el conocimiento sobre la vida y el legado del militar correntino.
La restitución no solo consolidó un reclamo identitario de larga data, sino que también reforzó el valor simbólico de Corrientes dentro de las gestas fundacionales de la Argentina.
En 1813, los catorce granaderos caídos en San Lorenzo fueron enterrados anónimamente en el Convento de San Carlos; décadas después, durante la década de 1940, los restos fueron exhumados y distribuidos en urnas conmemorativas destinadas a espacios emblemáticos del país.
Finalmente, en agosto de 2025, una representación de esos restos regresó a Corrientes con honores cívico-militares, completando un proceso histórico que atravesó más de dos siglos de memoria nacional.