Los últimos datos de recaudación publicados recientemente por ARCA pertenecientes al mes de abril profundizan una tendencia inquietante: los recursos tributarios crecen por debajo de la suba de precios. Eso significa que la inflación derrite la recaudación fiscal, en parte porque se aceleraron las subas de precios, pero, más aún, debido a la merma de la actividad económica.
¿Qué relación tiene la actividad con la recaudación? Una estrecha. La estructura tributaria argentina es dependiente del nivel de actividad, dado que la presión impositiva está fuertemente focalizada sobre las transacciones económicas, en lugar de hacerlo sobre los patrimonios. Esto hace que el sistema de recaudación sea procíclico; lo que significa que cuando el nivel de actividad se eleva se recauda más, pero cuando la actividad baja también lo hacen los recursos fiscales.
De acuerdo a los datos oficiales, en el primer cuatrimestre del año, las arcas nacionales tuvieron un incremento acumulado del 24,5% en comparación con el mismo período del 2025 (enero-abril), cuando la inflación del período analizado fue mayor a ese incremento. Se espera para abril una variación interanual de la inflación en torno del 32%, por lo que el dinero recaudado por ARCA rinde casi un 6% menos respecto al año pasado.
Lejos de ser un caso aislado, se trata de una constante presente en los últimos nueve meses de manera consecutiva. Una caída consecuente con el proceso alcista de precios que se advierte a partir de julio del año 2025.