El artista visual Daniel Cian, integrante de la agrupación HIJOS e hijo de “Lila” Soto y Héctor Cian, entrevistado por momarandu.com repasó el proceso histórico que dio origen a la organización de derechos humanos surgida en la década de 1990, al tiempo que reivindicó el rol de la militancia colectiva en la construcción de memoria, verdad y justicia. En el marco de la presentación de un libro federal por los treinta años de la organización, el referente correntino vinculó la creación de HIJOS con las leyes de obediencia debida y punto final, señalando que “no había salida a esa ley de impunidad” y que la sociedad argentina enfrentaba entonces un escenario de impunidad consolidada tras los juicios a las juntas militares.
Cian explicó que la organización comenzó a gestarse a través de encuentros y talleres realizados en distintas provincias del país, donde hijos e hijas de desaparecidos, presos políticos y sobrevivientes empezaron a reconstruir colectivamente sus historias personales y familiares. “Entendimos que veníamos, digo, a través de los talleres en distintos lugares del país, en distintas provincias, a través de talleres, que son los que nos sirven a nosotros como para recuperar esa identidad de hijos de compañeros y compañeras militantes”, expresó al describir el proceso de organización iniciado a comienzos de los años noventa.
Durante la entrevista, el integrante de HIJOS contextualizó el clima político y social de aquella etapa, marcada por las leyes de impunidad y la ausencia de respuestas judiciales para las víctimas del terrorismo de Estado. Señaló que muchos de los hijos crecieron atravesados por silencios familiares, relatos fragmentados y mecanismos de protección construidos por abuelas y otros familiares cercanos. En ese sentido, sostuvo que “estos son procesos muy largos y las familias en particular tomaron decisiones bastante proteccionistas”, al referirse a las dificultades para conocer plenamente la historia de sus padres desaparecidos o perseguidos políticos.
Cian relató además su experiencia personal respecto de la reconstrucción de identidad y memoria familiar. Explicó que fue criado por su abuela y que durante muchos años convivió con dudas sobre su historia, aunque respetó el silencio familiar hasta la muerte de ella. “Las dudas de la falla de la identidad las tuve siempre. Pero respeté a esa abuela que me crió. Hasta que falleció, empecé a preguntar y empecé a tener respuestas”, afirmó. Según explicó, el proceso de comprensión sobre su condición de hijo de víctimas directas del terrorismo de Estado fue gradual y estuvo acompañado por la necesidad de reconstruir relatos que durante años permanecieron ocultos.
EL LEGADO DE LOS JUICIOS Y LA LUCHA CONTRA LA IMPUNIDAD
El referente de HIJOS sostuvo que, aun después del retorno democrático, persistieron estructuras de poder vinculadas al aparato represivo de la dictadura militar. En ese sentido, mencionó que muchos funcionarios que habían actuado durante el terrorismo de Estado continuaron ocupando cargos públicos en democracia. “Fueron cómplices necesarios”, afirmó al referirse a los sectores civiles, policiales y militares que sostuvieron el régimen instaurado tras el golpe de Estado de 1976.
Cian recordó además que el miedo y las intimidaciones continuaron incluso durante los años en que comenzaron a realizarse los juicios por delitos de lesa humanidad. Como ejemplo, relató episodios vinculados al primer juicio por la causa del Regimiento 9 en Corrientes, desarrollado en 2008, donde testigos y familiares recibieron advertencias antes de declarar. “El miedo, la forma de tratar de intimidar, no pasó”, expresó, al tiempo que remarcó que todavía existen sectores negacionistas que observan y presionan a quienes participan activamente en los procesos de memoria y justicia.
En otro tramo de la entrevista, el artista visual explicó el origen de los “escraches” impulsados por HIJOS durante los años noventa como herramienta política y social para denunciar públicamente a represores que permanecían impunes. Según indicó, la organización encontró en esa modalidad una forma de trasladar el debate desde los tribunales hacia el espacio público. “El escrache viene a constituir una herramienta política inicial en aquel momento, porque no se realizaba justicia”, señaló.
Cian describió que esos actos no consistían únicamente en manifestaciones espontáneas, sino en un trabajo previo de concientización barrial y articulación comunitaria. “Se hacía buscando las alianzas e informando a esas alianzas, que en realidad el vecino confiado de que vive en un lugar agradable y sin embargo tiene a un asesino en masa viviendo ahí al lado”, explicó. Asimismo, sostuvo que el objetivo principal era ejercer presión política y social para lograr la reapertura de los juicios comunes contra responsables de delitos de lesa humanidad.
LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO Y EL DEBATE ACTUAL SOBRE MEMORIA
El integrante de HIJOS confirmó que este viernes se realizará en Corrientes la presentación oficial del libro federal elaborado por treinta autores de distintas provincias del país, quienes reconstruyen experiencias y trayectorias vinculadas a la organización. Indicó que la obra ya fue presentada en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y que ahora tendrá su instancia local en el Espacio de Memoria de Corrientes.
Cian explicó que el libro incluye un capítulo dedicado a HIJOS Corrientes, escrito por el militante Beto Gómez, donde se aborda la conformación y evolución de la organización en la provincia. “La idea es contar la historia de HIJOS Corrientes, de cómo se formó y cómo se sigue sosteniendo”, expresó. Además, señaló que la actividad será abierta al público y buscará promover un espacio de intercambio y discusión sobre derechos humanos y memoria colectiva.
Durante el cierre de la entrevista, el referente de la Comisión por el Sitio de la Memoria defendió la continuidad del debate público sobre los crímenes de la dictadura y cuestionó las posiciones negacionistas. Citando al escritor Eduardo Galeano, afirmó: “Todos tienen la libertad de dar la opinión. Ahora, si tu opinión es nefasta, negacionista, genocida, anticriminalista y racista, no vale esa opinión”. También sostuvo que la experiencia argentina en materia de derechos humanos debe analizarse en el contexto regional del Plan Cóndor y de las estrategias represivas desplegadas en América Latina durante la segunda mitad del siglo XX.
Finalmente, Cian remarcó que la discusión sobre memoria y derechos humanos continúa vigente en la actualidad y consideró fundamental sostener espacios de reflexión colectiva frente a los intentos de relativizar los delitos cometidos durante la dictadura. “Eso te demuestra que había un plan sistemático”, afirmó al referirse a la coordinación represiva en la región y a la participación de distintos actores civiles, militares y religiosos en el aparato de persecución ilegal.