La derechista Laura Fernández asumió este viernes la presidencia de Costa Rica con la promesa de dar "una respuesta de mano dura" contra el narcotráfico y el crimen organizado.
En un acto multitudinario en el Estadio Nacional de San José, la politóloga de 39 años prestó juramento para un periodo de cuatro años, tras ganar cómodamente las elecciones del 1 febrero gracias a la popularidad de su mentor, el presidente saliente Rodrigo Chaves.
"Sí, juro", dijo Fernández con la mano sobre la Constitución y una Biblia. Luego, la jefa de la Asamblea Legislativa, Yara Jiménez, le colocó la banda presidencial en una investidura protagonizada por primera vez por dos mujeres