Corrientes, sábado 02 de mayo de 2026

Sociedad Corrientes
LA LECTURA EN ARGENTINA ENTRE LA TRADICIÓN DEL PAPEL Y LA CRISIS DEL M

Pampín advirtió una fuerte retracción del mercado editorial: “El Estado decidió prácticamente retirarse”

01-05-2026
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FORMATO. Pampín indicó que el 75% de las publicaciones argentinas continúa realizándose en formato papel, mientras que el mercado digital representa el 25% restante, aunque con ventas considerablemente menores. 

El presidente de la Cámara Argentina del Libro, Juan Pampín, entrevistado por momarandu.com, advirtió que las librerías registran una caída superior al 20% en comparación con el año anterior y que las compras estatales de libros descendieron de casi 15 millones de ejemplares a poco más de 2 millones en los últimos años. También indicó que, pese al contexto económico adverso, las novedades editoriales crecieron cerca de un 17% respecto de 2024 y un 9% en relación con 2023, aunque las tiradas promedio bajaron a unos 600 ejemplares por título.

Pampín aseguró que “los argentinos, básicamente, leemos en formato papel” y sostuvo que, pese al crecimiento de las publicaciones digitales registrado desde la pandemia, el soporte tradicional continúa dominando ampliamente el mercado editorial nacional. En una entrevista concedida a Radio Corrientes, el dirigente explicó que el 75% de las publicaciones se mantienen en papel, mientras que el universo digital representa alrededor del 25%, aunque aclaró que las ventas electrónicas todavía “siguen siendo pequeñas” en comparación con las ediciones físicas. importantes del país y de la región.

Pampín remarcó que la relación de los argentinos con el libro conserva una fuerte impronta cultural y tradicional, vinculada históricamente al encuentro entre lectores, autores y editoriales. En ese sentido, destacó que la Feria Internacional del Libro “tiene 50 años” y que “atravesó la historia argentina, atravesó Malvinas, atravesó el proceso, atravesó todo el proceso democrático”. Según indicó, el evento se consolidó como una referencia cultural estable a lo largo de las últimas décadas y continúa convocando cada año a miles de personas que “vuelven a elegir los libros” en un contexto atravesado por cambios tecnológicos y transformaciones en los hábitos de consumo cultural.

El titular de la Cámara Argentina del Libro explicó además que el crecimiento de las publicaciones digitales no logró desplazar la centralidad del libro impreso, aun cuando la pandemia aceleró la expansión de formatos electrónicos y audiolibros. De acuerdo con su análisis, el público lector argentino conserva un fuerte vínculo con el objeto físico, especialmente en ferias y librerías, donde el libro continúa funcionando como un elemento de encuentro social y cultural. Pampín señaló que el debate entre papel y digital suele intensificarse durante cada edición de la Feria del Libro, aunque aclaró que la experiencia cultural del evento continúa estando asociada principalmente a la circulación del libro impreso.

El dirigente también subrayó el peso internacional que conserva la industria editorial argentina dentro del circuito iberoamericano. Al referirse a la Feria del Libro de Buenos Aires, afirmó que se trata de “una de las ferias más importantes que hay en el mundo”, ubicándola junto a eventos editoriales de gran relevancia internacional como las ferias de Frankfurt, Madrid y Guadalajara. En ese contexto, destacó la capacidad de la feria porteña para reunir no solamente a escritores y editoriales argentinas, sino también a representantes culturales y comerciales de distintos países de América Latina y Europa.

CRISIS ECONÓMICA, RETRACCIÓN DEL ESTADO Y CAÍDA EN LAS VENTAS

Pampín advirtió sobre el deterioro económico que atraviesa actualmente el sector editorial y señaló que el Estado nacional redujo drásticamente sus políticas de compra de libros. “El Estado decidió prácticamente retirarse”, afirmó, al explicar que las adquisiciones oficiales pasaron “de comprar casi 15 millones de libros a algo un poquito superior a 2 millones”. Según detalló, buena parte de las compras actuales corresponden a publicaciones producidas por el propio Estado, sin participación directa de editoriales privadas, lo que impacta de manera significativa en el conjunto de la cadena editorial.

El presidente de la Cámara Argentina del Libro sostuvo además que el sector atraviesa “un proceso de retracción bastante importante”, reflejado principalmente en la caída de las ventas en librerías. Según indicó, los comercios especializados registran actualmente “una caída superior al 20%” respecto del mismo período del año anterior, en un contexto de fuerte disminución del consumo cultural y pérdida del poder adquisitivo. Pampín vinculó esta situación directamente con las dificultades económicas de la población y con la reducción de la capacidad de compra de bienes considerados no esenciales.

En relación con la producción editorial, explicó que el mercado exhibe una paradoja: mientras aumentó la cantidad de novedades publicadas, disminuyó el volumen de impresión de cada título. “Hay casi un 17% más que en 2024 y un 9% más que en 2023”, indicó sobre la aparición de nuevos libros, aunque aclaró que “los libros se están haciendo en menor cantidad”. Según detalló, la tirada promedio en Argentina ronda actualmente los 600 ejemplares, una cifra que calificó como insuficiente para abastecer las aproximadamente 1200 librerías existentes en el país.

Pampín consideró que la situación económica también modificó la relación cotidiana de la población con el libro. “El libro lamentablemente pasa a ser un bien de tercera o cuarta necesidad”, sostuvo al describir las prioridades de consumo de las familias argentinas. En ese sentido, explicó que los salarios medios actuales dificultan la compra de libros debido a la presión ejercida por los gastos básicos vinculados a servicios, alquileres y alimentación. “Ojalá comprar un libro no sea un lujo”, expresó, sintetizando la preocupación del sector editorial frente al retroceso del consumo cultural.

INFANCIA, NUEVOS HÁBITOS Y EL VALOR SOCIAL DE LA LECTURA

Uno de los fenómenos destacados por Pampín fue el crecimiento sostenido del segmento infantojuvenil dentro del mercado editorial argentino. El dirigente afirmó que “los libros infantiles son un fenómeno que se dio en la última década con un crecimiento muy sostenido” y precisó que actualmente representan “casi el 28% de las novedades”. Según explicó, el sector logró consolidarse tanto por la renovación permanente del público infantil como por el reconocimiento internacional alcanzado por autores y editoriales argentinas especializadas en literatura para niños y jóvenes.

El dirigente rechazó además la idea de que las nuevas generaciones hayan abandonado completamente la lectura a causa del uso intensivo de dispositivos digitales. “El pueblo argentino lee”, aseguró, aunque aclaró que los jóvenes “leen de otra forma, como miran tele de otra forma, como escuchan música de otra forma”. Pampín sostuvo que los cambios tecnológicos transformaron los modos de consumo cultural y que actualmente “la atención está en disputa”, debido a la multiplicidad de estímulos digitales que compiten por el tiempo de las personas, especialmente entre niños y adolescentes.

El presidente de la Cámara Argentina del Libro destacó el rol de las librerías como espacios culturales y de referencia social dentro de las comunidades urbanas. Al referirse al caso de librerías que incorporan producción editorial propia y actividades culturales, señaló que estos espacios “completan los lugares” y funcionan actualmente como centros de presentación de libros, actividades musicales y encuentros culturales. También valoró el crecimiento de editoriales regionales orientadas a temáticas identitarias e históricas, como ocurre en Corrientes con publicaciones vinculadas a leyendas, creencias y tradiciones locales.

Finalmente, Pampín definió a la lectura como un componente central en la formación ciudadana y democrática. “Un pueblo que lee, un pueblo que se instruye, es un pueblo que vive mejor, que vota mejor, que trabaja mejor y que obtiene mejor formación”, afirmó. A partir de esa definición, el dirigente remarcó la importancia de sostener políticas públicas y estrategias culturales que permitan fortalecer el acceso al libro y fomentar el hábito de la lectura en un contexto atravesado por dificultades económicas, transformaciones tecnológicas y cambios profundos en las formas de circulación cultural.