En la ciudad de Corrientes, referentes de comedores comunitarios y pequeños productores dieron un paso importante hacia el trabajo conjunto: se reunieron para analizar la posibilidad de comprar alimentos de manera directa, fortaleciendo tanto la producción local como la asistencia alimentaria.
El encuentro se realizó en la sede de Cáritas Corrientes y contó con la participación de encargadas de comedores barriales, representantes de organizaciones de productores y distintas instituciones de apoyo. La convocatoria estuvo a cargo de la Mesa de Soberanía Alimentaria, integrada por Cáritas, Justicia y Paz, INCUPO, INTA y organizaciones de productores.
Ramón Pavón, integrante del equipo de Economía Solidaria (Ecosol) de Cáritas, explicó que el objetivo principal fue generar un primer acercamiento entre quienes producen alimentos y quienes los necesitan para sostener los comedores. “Buscamos conocernos, entender la situación de cada sector y ver cómo podemos articular esfuerzos”, señaló.
Desde el sector productivo, Mercedes Soto, de la Feria Franca Productores Urbanos e integrante de la Asociación de Ferias, valoró positivamente la iniciativa. Destacó que, ante la caída de ventas por la situación económica, la posibilidad de vender directamente a los comedores puede convertirse en una alternativa concreta para sostener el trabajo de las familias productoras.
Por su parte, Mónica Retamero, responsable del comedor y refugio de la Parroquia Nuestra Señora de Itatí, remarcó la importancia de acompañar a los pequeños productores en un contexto de desempleo y pobreza creciente. También señaló la necesidad de avanzar en la formalización del sector para poder cumplir con los requisitos de los programas que financian la compra de alimentos.
En la provincia de Corrientes funcionan alrededor de 450 comedores comunitarios. Solo en la capital hay 170: 40 gestionados por instituciones de ayuda y 130 que dependen del área de Desarrollo Social provincial.
Entre ellos, se destacan dos comedores del barrio Pujol que, con apoyo de Cáritas y la Asociación Civil Área Social, brindan desayuno y almuerzo de lunes a viernes a unas 1000 personas. También el comedor de la Parroquia Nuestra Señora de Itatí, que asiste a más de 200 personas y cuenta además con un refugio destinado a personas en situación de vulnerabilidad, especialmente quienes tienen problemas de salud o familiares internados en hospitales públicos.
Este primer encuentro dejó en claro que, frente a las dificultades actuales, la articulación entre productores y comedores no solo es posible, sino también una oportunidad para construir redes solidarias que garanticen el acceso a alimentos y fortalezcan la economía local.