José Guillermo Alfonso
¿ES EL TRASPASO DE TIERRAS EL MILAGRO QUE CORRIENTES ESPERABA?
Iniciamos una Semana Santa que, para Corrientes, llega cargada de simbolismos que trascienden lo religioso. En el tablero político, la provincia parece haber iniciado su propio camino de "resurrección" patrimonial tras años de postergación federal. El reciente anuncio del traspaso de tierras nacionales estratégicas —como el ex Regimiento 9 y el Puerto capitalino— se presenta como un logro histórico de gestión, pero nos obliga a preguntarnos: ¿estamos ante un reconocimiento real de la deuda o es apenas una estación más en un largo vía crucis fiscal?
Que la Nación admita que debe "aflojar" y entregue la escritura de los metros cuadrados más valiosos del Nordeste es, sin duda, un triunfo político del gobernador Juan Pablo Valdés. Ante una deuda que supera los $280.000 millones —sumando el déficit del IPS, las regalías de Yacyretá y las obras paralizadas— Corrientes ha logrado algo poco frecuente: cobrar en activos tangibles.
Recibir tierra es recibir autonomía. Estas hectáreas sobre la costanera no son solo paisaje; son el combustible para desarrollos inmobiliarios y turísticos que deben servir para equilibrar las cuentas y garantizar, de una vez por todas, la sostenibilidad de nuestra caja previsional.
El Vía Crucis Industrial
Sin embargo, el fervor por el logro inmobiliario no debe encubrir la herida abierta de la energía. Resulta una contradicción casi mística que Corrientes, la tierra que genera la electricidad que ilumina al país, siga pagando una de las facturas de luz más caras de la Argentina.
El sector industrial —aquel que permite que el NEA lidere hoy el crecimiento exportador con un 20,9%— camina sobre brasas. Mientras los datos del INDEC muestran récords de ventas a Brasil y Estados Unidos, nuestras fábricas luchan contra un "techo de cristal": la falta de potencia y el costo eléctrico. El "runrún" sobre una posible privatización de la DPEC, similar al modelo de concesiones que ya opera en 14 localidades con el servicio de agua, aparece como una tentación peligrosa. ¿Garantizaría el privado la inversión que Nación niega, o terminaríamos con un servicio aún más caro y un cliente más cautivo?
El Federalismo no termina en la Capital
La verdadera resurrección de la provincia será federal o no será. El brillo de las futuras torres en la costanera no debe encandilarnos frente a la realidad del interior. En Virasoro, el gigante maderero que sostiene gran parte de nuestras exportaciones, el reclamo de los trabajadores y la presión sobre los costos de los aserraderos exigen respuestas urgentes. En Goya, el dolor por el cierre de fábricas emblemáticas nos recuerda que el desarrollo inmobiliario es estéril si no hay una política industrial que sostenga el empleo genuino.
Cerramos una semana de gestiones intensas con un balance positivo en lo patrimonial, pero con deudas pendientes en lo estructural. El traspaso del Regimiento 9 y el Puerto debe ser la "piedra basal" de una nueva relación con la Nación, donde las regalías dejen de ser un número en un expediente para transformarse en energía barata para el desarrollo.
Corrientes ha demostrado que produce, que exporta y que sabe reclamar lo suyo. Con las llaves del puerto en la mano, el desafío es convertir ese patrimonio en la fuerza necesaria para que el motor de la producción no se apague nunca más por falta de visión federal