Organizaciones ambientales y vecinos de Resistencia expresaron su profunda preocupación e indignación ante recientes intervenciones con maquinaria pesada dentro del humedal del Parque Caraguatá. El área, considerada el último gran pulmón verde de la capital chaqueña, venía siendo impulsada histórica y legalmente para convertirse en una reserva natural.
De hecho, en noviembre de 2025, el Concejo Deliberante de la ciudad había aprobado de manera unánime el proyecto para declararlo Reserva Municipal y otorgarle la mayor protección posible. Según la información brindada recientemente por las propias autoridades, el proceso administrativo se encontraba prácticamente finalizado, restando únicamente la inscripción ante el Registro de Propiedad Inmueble.
Sin embargo, durante los primeros días de marzo, ingresaron al área tractores y excavadoras de gran porte. Según denunciaron integrantes del equipo "Misión Eco" y "Jóvenes por el Ambiente" —principales impulsores de la protección del área—, estas máquinas realizaron tareas de limpieza y apertura de caminos que provocaron la remoción de biodiversidad nativa y la alteración drástica del ecosistema.
Tras recibir las alertas vecinales, las organizaciones constataron en el lugar la eliminación de especies típicas del monte chaqueño como aromitos, quebrachos blancos jóvenes y la destrucción de sectores enteros de caraguatás, planta emblema del parque. Además, arrasaron con áreas en proceso de regeneración natural y sitios de nidificación de aves que eran utilizados para actividades de observación y educación ambiental.
Apoyo regional frente a la falta de respuestas
La gravedad de la situación trascendió las fronteras provinciales. Activistas y organizaciones de la región se están haciendo eco de este avance destructivo. En este marco, la Fundación Correntinos contra el Cambio Climático visitó el lugar para manifestar su acompañamiento a los activistas chaqueños y aunar esfuerzos para lograr que el predio sea finalmente protegido tal como estaba planificado.
De manera conjunta, solicitan una respuesta urgente a los pedidos de informe público que los vecinos, mediante "Misión Eco", realizaron a las autoridades. Hasta el momento no se difundió información previa sobre las tareas, ni se conoce la existencia de un Estudio de Impacto Ambiental que respalde las intervenciones. Extraoficialmente, funcionarios mencionaron la posible existencia de un convenio entre el gobierno provincial y el municipio para desarrollar un proyecto en el lugar, pero no hay detalles oficiales.
Ante esta situación, las organizaciones presentaron una nota formal dirigida al intendente de Resistencia, Roy Nikisch, y al área de Obras Públicas, exigiendo saber bajo qué marco legal se están llevando adelante los trabajos.
El Parque Caraguatá constituye uno de los últimos relictos de bosque nativo dentro de la ciudad, albergando algarrobos, timbó, guayacán y sirviendo de hábitat para aves, reptiles, insectos polinizadores y mamíferos como monos carayá, aguará popé y zorros. Además, está contemplado dentro del Código Ambiental y forma parte del Convenio Internacional de Sitios Ramsar.
“Cuando se desmonta un ecosistema no solo se pierde vegetación. Se destruyen hábitats, se altera el suelo y se rompe el equilibrio natural del humedal. Lo que se destruye en pocos días puede tardar décadas en recuperarse. No se trata de una limpieza menor, es una remoción de biodiversidad nativa”, advirtieron las organizaciones.