*Por Ariel Valloud
Al no ver resultados rápidos en la guerra contra Irán, Israel comenzará a presionar a Trump para que incremente los ataques contra Irán con más armamento pesado o de destrucción masiva, o incluso con un ataque por tierra.
Cualquier cosa puede pasar y el escenario es muy peligroso, cuando la guerra se prolongue en el tiempo. La paciencia de estos tiempos, no es la misma que en la guerra de Vietnam. Ahora las comunicaciones son instantáneas, no se puede «colorear» la realidad como antes.
Recordemos que el Golfo Pérsico, pero en especial el estrecho de Ormuz, son zonas de enorme tránsito petrolero vitales para la economía del planeta. No citaremos cifras aburridas, pero allí está gran parte del epicentro del comercio petrolero del mundo.
Make America Great Again, un lema de campaña que Trump tomó de otro presidente y luego, bautizado movimiento MAGA de lo cual no le queda un pelo, si es que alguna vez tuvo un pelo de movimiento político, viró su doctrina (si se le puede llamar así a su plataforma de negocios), de la cual de ser un atisbo de movimiento patriota en 2016, pasó en el segundo mandato de Trump, a ser la derecha más violenta y radical del planeta.
El «camaleón» Trump, como lo bautizaron algunos, mostró su verdadera cara y se pasó borrando con el codo lo que escribió con la mano, a la doctrina de la familia Bush que tanto criticaba en sus inicios (claro, esta crítica era sólo para ganar los votos de un pueblo sufrido por muertes y la mutilación de sus soldados en las guerras).
De esta forma Trump retorna a la vieja política de controlar el petróleo y así controlar la economía del mundo, todo, mediante guerras con falsos casus belli.
Irán por su parte, hay que decirlo, ha puesto una resistencia admirable, rodeado de bases militares estadounidenses, ha comenzado un guerra no sólo contra Israel y EEUU sino una guerra regional.
Irán ha sido atacado de todas las formas posibles por el gobierno de Trump: a través de golpes económicos, la guerra de los 12 días, protestas sangrientas instrumentadas por los servicios de inteligencia, y como nada funcionó, apelaron de nuevo a lo que saben hacer mejor, a la violencia y a la guerra.
Pero no todo está saliendo como ellos esperaban y allí está el problema. Irán está bombardeando y dañando severamente los intereses de EEUU e Israel.
Esto obligará a Israel a ejercer más presión contra Trump, pues Israel solo, es un país muy débil que no duraría 5 días hábiles en una guerra, y es probable que le exija a Trump, que trabaje horas extras por la causa, sin el pago pago de las mismas, léase caso Epstein.
Al no ver resultados a corto plazo con la guerra, Trump sería obligado a incrementar los ataques contra Irán, e incluso puede ser compelido a utilizar armas nucleares.
Allí se daría otro escenario gravísimo. Porque Irán responderá de la misma manera contra Israel.
Trump también se vería obligado (léase ahorrar costos y consecuencias de guerra) a pedir «ayuda» a los países de la OTAN, (léase guerra proxy como la de Ucrania) para bombardear a Irán, e incluso es probable que veamos atentados de falsa bandera para justificar estas cuestiones y el ingreso de otros países a la guerra.
Nos sobran ejemplos en la historia de estas tácticas que se utilizaron en la primera y segunda guerra mundial, para hacer entrar al mismo EEUU en la guerra (Pearl Harbor).
El escenario interno político para Trump, no es menos importante que todo lo anterior. Trump debe enfrentar las dificultades internas del caso (haber prometido terminar con las guerras en todo el mundo pero hizo lo contrario, el pueblo no perdona). Panorama difícil, pero no imposible, pues EEUU ha mostrado que sus elecciones no son democráticas y el delito de fraude es rampante. El mismo Trump y otros presidentes lo han denunciado. Sólo un ejemplo: que haya estados que no soliciten la identificación para votar, habla por sí solo. «Tercer mundo», como dicen ellos, con ínfulas de superioridad que no tienen.
Pensábamos que EEUU con la primera y segunda presidencia de Trump, iba a dar vuelta la página de las guerras, pero como siempre, el poder real prevalece. Trump, incluso algunos dicen, extorsionado por Israel por el caso Epstein, entraría en una espiral desesperada para ganar la guerra contra Irán para mostrar resultados, lo cual puede llegar a ser una catástrofe, no sólo para la región y EEUU, sino para la economía del mundo entero.
Irán está harto de los juegos de «Occidente» (si lo podemos llamar generalmente así), y no sólo Irán, Rusia y China también. y ya no tiene ánimos de acordar un cese del fuego, mucho más cuando no provocó los ataques y además recibió la muerte de más de 170 niños inocentes por un ataque a una escuela por parte de Israel y EEUU.
Trump, el autor de «el arte del acuerdo» ahora dice que no quiere negociar. No hay peor cosa que la competencia de egos en una guerra. Sólo la escalan aún más. Y el ego de Trump, puede escalar a cualquier cosa. Es que Trump ahora no sabría cómo escribir un «discurso del éxito», cómo escribir un discurso marketinero de «ganador», ante una derrota directa o indirecta propinada por Irán.
Claro, sabemos que Trump trabaja, o mejor dicho, es Israel. Esto ha quedado diáfano con las relaciones y comentarios de público conocimiento. Trump tiene más lealtad con Israel que con el propio pueblo de los EEUU. Esto es un hecho. Trump no soluciona los enormes problemas sociales y económicos de los EEUU y las millones de personas en situación de pobreza extrema, consumo de drogas y situación de calle, pero destina gran parte del presupuesto económico, para la guerra «overseas» (en otros países), todo en beneficio de Israel.
La posible escalada de la guerra contra Irán, puede tener desenlaces no queridos para la Argentina. Si Irán atacase Israel, se produciría una masiva migración, posiblemente hacia la Argentina, al propio EEUU o a Europa. Es que Milei puso aviones con vuelos directos desde Tel Aviv a nuestro país, «por si las moscas».
Para concluir el presente decimos: no queremos nuevos «nazis» genocidas o pro genocidas ni en la Patagonia, ni en cualquier lugar de la Argentina. Los autores de crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra, utilización de armas de guerra prohibidas y traslado forzoso de personas que ocupan cargos de gobierno en Israel, deben ser procesados y condenados.
Pero, sumado a todo lo anterior, el desenlace de esta situación puede ser ser más grave, a saber: la impunidad de Israel y su gobierno. El procedimiento a aplicar por Israel sería el utilizado históricamente. Buscar un chivo expiatorio, en este caso Trump y el caso Epstein; enterrar políticamente a Trump y echarle la culpa de todo (maniobra de distracción) y darle masiva propaganda a un nuevo líder «salvador» para los EEUU. Todo esto, mediante la provocación directa o indirecta de una crisis económica como apalancamiento de la situación política y la búsqueda de impunidad.
Es hora de que los pueblos del mundo, comiencen a plantearse, por quiénes realmente están gobernados.
*Labor Peronista