El consultor político Andrés Rabossi, entrevistado por momarandu.com, analizó la evolución de la imagen del presidente Javier Milei en la provincia de Corrientes y sostuvo que su desempeño en las encuestas rompe con patrones tradicionales de la política argentina. Según explicó, el mandatario no experimentó el habitual período de “luna de miel” que suele acompañar a los primeros meses de gestión de los presidentes. “El caso de Milei es interesante porque rompe con el patrón clásico de los presidentes en Argentina”, señaló Rabossi, al describir una dinámica política distinta a la observada históricamente en el país.
En ese sentido, indicó que el inicio de la gestión presidencial, hacia fines de 2023, se dio en la provincia con niveles de imagen relativamente moderados. “Empezó su gestión allá por fines de 2023 con niveles de imagen relativamente bajos, más parecidos —por supuesto superiores a los de Alberto Fernández—, pero más cercanos a los de Mauricio Macri, que nunca fueron niveles particularmente altos en la provincia”, explicó. De acuerdo con el consultor, este comportamiento marca una diferencia respecto de otras administraciones que lograron consolidar apoyos más amplios en su etapa inicial.
Rabossi detalló que durante los años 2024 y 2025 la imagen del presidente experimentó fluctuaciones significativas vinculadas al impacto de las medidas económicas impulsadas por su administración. “Durante 2024 y 2025 su imagen tuvo muchos vaivenes, muy asociados al impacto de las medidas económicas”, afirmó. En ese marco, sostuvo que hubo momentos en los que el respaldo al mandatario se recuperó de manera notable, incluso superando el 50 por ciento de imagen positiva, aunque ese apoyo tendía a erosionarse rápidamente ante debates públicos sensibles.
Entre los factores que provocaron descensos en la valoración presidencial, Rabossi mencionó discusiones políticas y sociales de fuerte repercusión pública. “Por ejemplo, el caso de las discusiones sobre el financiamiento universitario o el tema de los jubilados lo hacía perder rápidamente lo que había recuperado”, señaló. Esta dinámica, agregó, generó una evaluación intermitente de la gestión presidencial en la opinión pública correntina, con oscilaciones marcadas según la coyuntura política y económica.
SOPORTE ELECTORAL Y FRAGMENTACIÓN OPOSITORA
En la actualidad, el consultor sostuvo que la imagen del presidente presenta un nivel relativamente estable en la provincia. “Hoy lo vemos estabilizado con aproximadamente 45 % de imagen positiva y 55 % de imagen negativa”, indicó. Según su análisis, estos números reflejan la coexistencia de un núcleo de apoyo firme y, al mismo tiempo, de un rechazo significativo hacia la figura presidencial.
Rabossi explicó que el respaldo al mandatario se sostiene principalmente entre quienes apoyan el rumbo económico y el estilo político adoptado por el Gobierno nacional. “Esto refleja fundamentalmente dos cosas. Primero, que tiene un núcleo de apoyo firme que respalda su política, el rumbo económico y su estilo confrontativo”, expresó. Sin embargo, también señaló que existe un desgaste considerable asociado al impacto social de las políticas de ajuste.
En relación con ese aspecto, el consultor subrayó que el deterioro en determinados indicadores sociales influye en la percepción pública del gobierno. “También hay un desgaste importante vinculado al impacto social del ajuste, especialmente en los salarios y en la actividad económica”, sostuvo. De acuerdo con su diagnóstico, esta tensión entre apoyo político y malestar económico configura uno de los rasgos centrales del actual escenario político nacional.
A pesar de ese contexto, Rabossi consideró que el presidente mantendría una ventaja electoral en Corrientes si hoy se desarrollaran comicios nacionales. “Si hoy hubiera elecciones, estos números le alcanzarían para imponerse claramente en Corrientes, porque la oposición está muy atomizada”, afirmó. Según explicó, la fragmentación opositora permite que porcentajes relativamente moderados resulten suficientes para obtener un triunfo electoral.
CRISIS DE REPRESENTACIÓN Y CLIMA SOCIAL
En su análisis del escenario político más amplio, Rabossi vinculó el surgimiento del actual liderazgo presidencial con el descontento ciudadano frente a la dirigencia tradicional. “Milei emergió por una especie de espanto, de hartazgo —esa es la palabra que surge en las encuestas— de la gente frente a las propuestas tradicionales”, sostuvo. A su juicio, la incapacidad de los partidos históricos para renovar su oferta política contribuyó a consolidar ese fenómeno.
El consultor también señaló que la política contemporánea se caracteriza por una valoración cada vez más relativa de las figuras públicas. “La política ha dejado de ser una cuestión absoluta”, afirmó, al explicar que la competitividad de los dirigentes depende en gran medida de quiénes son sus adversarios. En ese sentido, sostuvo que la ausencia de líderes opositores con alta competitividad favorece a quienes ya ocupan posiciones de poder.
En relación con el comportamiento electoral, Rabossi consideró que gran parte del electorado se moviliza hoy más por rechazo que por adhesión. “Desde la perspectiva del votante correntino, no hay tanto un voto a favor, sino más bien un voto en contra de”, afirmó. Según su interpretación, la polarización entre el actual presidente y el kirchnerismo expresa esa lógica de elección entre opciones percibidas como negativas por amplios sectores de la sociedad.
Finalmente, el consultor describió el actual clima social como una combinación de preocupación y expectativa. “Hay angustia, pero también hay esperanza”, señaló. A su entender, ese equilibrio entre malestar y expectativas explica que el gobierno nacional aún no haya enfrentado un costo político proporcional a las dificultades económicas que atraviesa parte de la población.