La provincia de Corrientes transitó una temporada de verano caracterizada por un marcado protagonismo del turismo de naturaleza y playa, articulado con una de las celebraciones de Carnaval más convocantes del país. Durante enero y febrero se sostuvo un flujo constante de visitantes, con fuerte presencia de turismo regional y viajeros procedentes del nordeste argentino y provincias vecinas, lo que consolidó un movimiento turístico continuo a lo largo del período estival.
Las playas ubicadas sobre el río Paraná y el río Uruguay concentraron buena parte del flujo turístico, especialmente en la Corrientes capital, donde los balnearios públicos y la costanera se constituyeron en el principal epicentro recreativo. Estos espacios funcionaron como puntos de encuentro tanto para residentes como para visitantes, con propuestas vinculadas al disfrute del entorno fluvial y actividades al aire libre.
Entre los destinos destacados se ubicó Paso de la Patria, tradicional enclave de pesca deportiva y playas, que mantuvo su atractivo habitual para turistas interesados en actividades náuticas y recreación junto al río. También se destacó Ituzaingó, con su frente costero y la cercanía al complejo hidroeléctrico Yacyretá, que amplía la oferta turística mediante visitas y recorridos vinculados a esa infraestructura estratégica.
Por su parte, Goya mantuvo un movimiento sostenido asociado al río y a la realización de eventos locales, consolidando un esquema de actividad que combinó recreación fluvial y agenda cultural. En todos estos casos, el turismo interno y regional resultó determinante para garantizar niveles constantes de ocupación y circulación económica durante el verano.
Uno de los ejes más relevantes fue el producto naturaleza en los Esteros del Iberá, donde el ecoturismo, el avistaje de fauna y las experiencias en estancias y lodges rurales atrajeron a visitantes nacionales e internacionales interesados en propuestas de turismo sustentable y biodiversidad. La reserva volvió a posicionarse como uno de los principales destinos de naturaleza del país, reforzando la identidad ambiental de la provincia y ampliando el perfil de su oferta turística.
IMPACTO DEL CARNAVAL Y MOVIMIENTO INTERNO
Uno de los momentos más destacados del verano fue el Carnaval, que volvió a posicionar a Corrientes como “Capital Nacional del Carnaval”. Los desfiles desarrollados en el Corsódromo Nolo Alías convocaron a miles de personas en cada jornada, con comparsas de gran despliegue escénico que generaron un impacto directo en los niveles de ocupación hotelera y en la actividad gastronómica.
La celebración no se limitó a la capital provincial, sino que incluyó carnavales en distintas localidades del interior, lo que permitió ampliar la convocatoria y distribuir el movimiento turístico en diversos puntos del territorio. Este esquema descentralizado favoreció la circulación de visitantes y la dinamización económica en múltiples ciudades, reforzando el carácter federal de la propuesta festiva.
De esta manera, el verano correntino concluyó con una combinación equilibrada entre playas fluviales, experiencias de naturaleza en el Iberá y espectáculos masivos vinculados al Carnaval. La articulación de estos productos permitió sostener el interés turístico durante toda la temporada y consolidar un perfil diversificado que integra recursos naturales y eventos culturales de gran escala.
BALANCE NACIONAL DE LA TEMPORADA 2026
A nivel nacional, el verano 2026 mostró una dinámica de menor a mayor y cerró con un balance superior al de 2025, con más turistas, mayor impacto económico y una agenda de eventos que funcionó como motor de convocatoria en distintos destinos del país. El comportamiento general evidenció una recuperación en términos de volumen de viajeros y generación de ingresos.
De acuerdo con el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la temporada finalizó con 30,7 millones de turistas recorriendo el país y un impacto económico cercano a 11 billones de pesos. La cantidad de personas que viajaron creció 9,5% frente a la temporada 2025, mientras que el gasto total real aumentó 4,5%, impulsado por la mayor cantidad de personas que pernoctaron al menos una noche fuera de su ciudad de residencia.
El gasto diario por turista alcanzó los 97.101 pesos, lo que representó un incremento nominal de 28,2% respecto del año anterior, aunque, al descontar el efecto de la inflación, se ubicó 3,3% por debajo en términos reales. Este comportamiento refleja una mayor cantidad de viajeros con un ajuste relativo en el gasto cotidiano, en un contexto económico marcado por variaciones de precios.
A diferencia del verano anterior, la temporada mostró un desempeño más equilibrado, con flujo sostenido de turistas durante enero y febrero, acompañado por políticas comerciales más agresivas, promociones y financiamiento en cuotas que contribuyeron a dinamizar el consumo. Estas estrategias resultaron clave para sostener la demanda y estimular la decisión de viaje en un escenario de ingresos más acotados.
La estadía media se ubicó en 3,65 noches, frente a 3,7 en 2025, consolidando la tendencia hacia viajes más breves. En comparación con 2023, cuando la permanencia promedio era de 4,15 días, la reducción alcanza el 12%, mientras que respecto de 2022, con 4,65 días, la baja llega al 21%. Este comportamiento evidencia un cambio estructural en los hábitos de viaje: ante un contexto de ingresos más ajustados, el principal mecanismo de adaptación del turista no es dejar de viajar, sino reducir la duración de la estadía, mientras que el gasto diario se mantiene relativamente más firme en relación con la experiencia elegida.