En 2019, un grupo de arqueólogos descubrió en Córdoba, España, un pequeño fragmento óseo de un animal no autóctono. Un análisis posterior reveló que el hueso tenía 2.200 años de antigüedad y que era de un elefante.
El hallazgo de esta pieza del tamaño de una pelota de béisbol, junto a otros materiales bélicos, indicaría que este paquidermo podría ser uno de los elefantes de guerra usados por el general cartaginés Aníbal Barca durante la Segunda Guerra Púnica (218-202 a.C.).
Una campaña legendaria hasta los Alpes
Aníbal lideró una de las expediciones militares más audaces de la historia antigua: partió desde la Península Ibérica, cruzó los Pirineos y el sur de la Galia, y atravesó los Alpes con 37 elefantes para atacar a la República Romana.
La travesía del estratega militar ha sido narrada como una hazaña épica. La idea de los cartagineses era utilizar estos animales enormes como un arma psicológica y amedrentar a los enemigos. Transportarlos hacia Europa habría requerido de una logística compleja.
"Durante siglos, la imagen de Aníbal guiando a sus elefantes a través de los Alpes se convirtió en un icono, un motivo recurrente adoptado por músicos, escritores y dramaturgos por igual, y con el tiempo también por la industria cinematográfica", escriben los autores.
Un hallazgo que "podría ser un hito histórico"
El fragmento apareció en el yacimiento Colinas de los Quemados, cerca de Córdoba. Según los autores, más allá de algunas huellas y rastros aislados, casi no existían pruebas físicas del paso de los elefantes de Aníbal por Europa occidental.
Por eso, el hallazgo del carpo —una parte del "tobillo"— de la pata delantera derecha del elefante "podría ser un hito histórico. No existe ningún testimonio arqueológico directo del uso de estos animales", asegura el autor principal Rafael Martínez Sánchez, arqueólogo de la Universidad de Córdoba, en declaraciones a Live Science.
En un artículo de El País de 2023, Martínez Sánchez afirmó que "este discreto hueso puede ser interpretado como prueba de la presencia de estos animales en el entorno de la actual Córdoba entre los siglos IV y II a.C.".
Los investigadores subrayan que este ejemplar "puede constituir uno de los escasos ejemplos de evidencia directa sobre el uso de estos animales durante la Antigüedad Clásica, no sólo en la Península Ibérica, sino también en Europa Occidental".
Tras descubrir que se trataba de un paquidermo, los autores ahora tratan de determinar si se trataba de un elefante asiático (Elephas maximus indicus) —utilizado por Cartago en la Primera Guerra Púnica (264-241 a. C.)— o uno cartaginés (Loxodonta africana pharaonensis), una subespecie africana ya extinta.
En el mismo yacimiento también aparecieron doce proyectiles esféricos, posiblemente munición de catapultas cartaginesas, lo que refuerza la hipótesis de que el elefante murió en un campo de batalla en una aldea fortificada cerca de Córdoba.
Para los autores, estos antecedentes refuerzan la idea del "paso de los gigantescos 'tanques de la antigüedad' por la península ibérica".
Una guerra decisiva en el Mediterráneo
La Segunda Guerra Púnica enfrentó a la República Romana y Cartago –actual Túnez– por el control del Mediterráneo. Aunque muchos de los elefantes no sobrevivieron al cruce alpino, el ejército de Aníbal logró importantes victorias, como la Batalla de Cannas (216 a.C.), donde derrotó a los romanos pese a contar con menos hombres.
En 203 a.C., Aníbal regresó a Cartago para defenderla del asedio romano. Finalmente, la ciudad fue derrotada. Aníbal huyó y se suicidó para evitar ser capturado.
Tras la Tercera Guerra Púnica (149-146 a.C.), Cartago, una ciudad que había sido fundada por colonos fenicios, quedó destruida y desapareció como potencia.
Fuente: Dw.