Son cada vez más personas mayores en Argentina continúan trabajando para compensar ingresos insuficientes.
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Un informe de COLSECOR revela que en 2024, alrededor del 17% de las personas mayores de 60 años se encontraba ocupada pero no debido a una elección vinculada al deseo de mantenerse activos sino a supervivencia dado que su ingreso no cubre necesidades básicas
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El informe menciona que la situación es efecto de una combinación de factores : envejecimiento poblacional, informalidad laboral y deterioro del sistema de protección social.
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En Argentina, desde mediados del siglo XX la población está en un proceso de envejecimiento, según Naciones Unidas (2022). Esto se vincula con la caída en la tasa de fertilidad y en el aumento de la esperanza de vida al nacer. En la misma línea, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) señala que las personas mayores representaban el 14,2% de la población regional en 2024 y proyecta que alcanzarán cerca del 25% en 2050.
Desde el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), su director Agustín Salvia habló con Fundación COLSECOR sobre este tema y diferenció los dos principales factores que explican este escenario: “el primero tiene que ver con las capacidades de desarrollo vital que no están siendo canalizadas socialmente de otra manera, por lo cual el trabajo es una forma importante de realización. En ese sector hay un patrón común, donde no importa cuál es el nivel de ingreso que te deje la jubilación o del sector sociocultural del cual vengas y es que todavía entre los 60, 70, 75 años se mantiene una vida activa importante”.
Ahora bien, “en contexto donde los haberes jubilatorios son muy bajos, este aumento de la continuidad o de la búsqueda de trabajo, changas u otro tipo de actividad se ve incrementada”, explica Salvia. Y agrega que eso se está observando especialmente en los segmentos de jubilados y pensionados, de la mínima y en quiénes no tienen redes familiares de contención, es decir, “cuando el grupo familiar no logra ayudar con los ingresos del adulto mayor”.
La jubilación mínima en Argentina se ubicaba a comienzos de 2026 en torno a los 359.254 pesos mensuales. Incluso con el bono extraordinario de 70.000 pesos (congelado desde hace más de un año), el ingreso previsional no alcanza a cubrir la Canasta Básica Alimentaria que calcula el INDEC, que en diciembre de 2025 superaba los 423.000 pesos para un adulto. La brecha se vuelve aún más evidente al comparar los haberes previsionales con la Canasta Básica del Jubilado, elaborada semestralmente por la Defensoría de la Tercera Edad, porque incluye medicamentos, insumos de farmacia y vivienda adaptada para esa población.
Fuente :Fundación COLSECOR