Corrientes, jueves 12 de febrero de 2026

Sociedad Corrientes
COMUNICACIÓN COMPARIDA

San Valentín sin celulares: los juegos de mesa que fortalecen la pareja

12-02-2026
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Olvidate por un rato de la reserva en el restaurante lleno de gente o de la película de siempre. Este San Valentín, la propuesta de la editorial Devir es transformar la mesa de casa en un escenario de conexión real. Jugar en pareja es, ante todo, una invitación a descubrirse: es sacarse el celular de encima para entrar en un código compartido donde la comunicación es la clave.

Como explica Juan Del Compare, Marketing Manager de Devir Argentina, el hábito de jugar en casa no solo es cómodo por la convivencia, sino que funciona como un canal para conocer facetas del otro que no aparecen en la rutina. “Te permite ver cosas de tu pareja que no conocías; te permite conocer mucho mejor al otro y quererlo más porque ahora entendés un aspecto nuevo de la persona que elegiste”. Esa es la verdadera magia de la dinámica lúdica: el juego actúa como un laboratorio de la relación. Cuando nos sentamos frente a un tablero, nos permitimos entrar en un "área de riesgo" controlada.

En el mundo de los juegos modernos, hay una marcada tendencia hacia los juegos "Duel". “Son una versión adaptada, que no es el mismo juego; mantiene el estilo visual y el feeling, pero está pensado específicamente para jugar uno versus uno”, cuenta Del Compare.

Ofrecen experiencias pensadas para que cada decisión pese, con partidas más cortas y dinámicas que pueden llevarse adelante en cualquier momento del día. Al final, encontrar ese juego ideal para los dos es como encontrar un "unicornio": una vez que aparece, se convierte en un ritual propio. Puede que a uno le gusten los desafíos cortos y al otro los estratégicos como The White Castle Duel o Catan: El Duelo, pero cuando logran coincidir, esa conexión se vuelve un hito en la relación. Es una forma de mejorar el vínculo y, por qué no, de permitirse esas peleas lúdicas que, lejos de dividir, terminan en risas y en ganas de jugar una partida más.

Si la pareja es competitiva, juegos de enfrentamiento directo como Duelo por Cardia o Mindbug no son solo cartas; son un espejo de cómo el otro reacciona ante la presión o la derrota. Esa tensión obliga a evaluar al otro constantemente y permite conocer límites o reacciones por las cuales, quizás, se iban a terminar peleando tarde o temprano en la vida real. El juego permite "ensayar" esas diferencias y convertirlas en anécdotas.

Finalmente, el efecto más potente aparece en la cooperación. En propuestas como Código Secreto: Dúo o Sail, o incluso cuando decidimos encarar un desafío solitario como Onirim entre los dos, la meta es “resolverlo juntos, como si fuéramos una sola persona”. Aquí, la dinámica de pareja se transforma en sincronía total: aprender a interpretar los silencios, las intenciones y las decisiones del otro sin necesidad de hablar.

Sea cual sea el estilo, los juegos modernos ofrecen una excusa para bajar un cambio, dejar el mundo afuera y permitirse esas "peleas lúdicas" que, lejos de dividir, terminan en risas y en un vínculo mucho más sólido y transparente.