Corrientes, domingo 25 de enero de 2026

Opinión Corrientes

Entre el acuerdo con Europa y la sombra de EE.UU

24-01-2026
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El mapa de la integración que Argentina mira desde afuera

Por José Guillermo Alfonso

El escenario geopolítico de este inicio de 2026 ha dejado de ser una promesa de escritorio para convertirse en una carrera de obstáculos donde Argentina parece haber largado con las garras atadas. Mientras el Mercosur acaba de sellar su histórico pacto con la Unión Europea, abriendo una ventana de oportunidad para nuestras exportaciones, la realidad de la infraestructura interna nos devuelve una imagen de precariedad que ningún acuerdo arancelario puede camuflar.

El Corredor Bioceánico avanza a paso firme en el Chaco paraguayo. Se lo conoce como el "Canal de Panamá terrestre", y no es para menos: busca unir los puertos del Atlántico brasileño con los del Pacífico chileno. Pero en el tramo argentino, la integración se choca con la realidad de un sistema ferroviario de cargas que funciona en condiciones de emergencia. El Belgrano Cargas, que debería ser la arteria que inyecte vida a este corredor desde el Norte Grande, sobrevive de forma precaria. Mientras discutimos modelos de privatización, nuestros vecinos ya han entendido que la logística es la nueva soberanía.

La comparación duele. Paraguay no solo es hoy el corazón geográfico del corredor, sino que ostenta la tercera flota naviera del mundo. Es el dueño de los ríos. Argentina, en cambio, sigue sin trenes eficientes y sin una flota mercante que defienda nuestra bandera en la Hidrovía. El resultado es claro: gran parte de nuestra producción viaja en barcazas de bandera extranjera porque dejamos morir nuestra capacidad naviera.

En este nuevo orden mundial, donde se discute el fin de la globalización, las potencias vuelven a marcar territorio. Estados Unidos, a través de una presencia estratégica creciente, parece querer adueñarse de la hoja de ruta regional. Argentina tiene los recursos —litio, cobre, energía—, pero sigue careciendo de los vínculos físicos propios para manejarlos. Como aquel embajador que tuvo que plantarse ante un mapa que ignoraba nuestra soberanía sobre Malvinas, el país hoy debe plantarse ante el mapa de la logística regional.

Se habla mucho del Mercosur en las cumbres, pero se hace poco en las fronteras. La integración real no son los brindis en Bruselas o Asunción; es el dragado de nuestros ríos y es la recuperación de un sistema ferroviario que deje de ser un recuerdo romántico para ser una herramienta de desarrollo. Si no reactivamos nuestra flota y no invertimos seriamente en el ferrocarril, el Corredor Bioceánico será simplemente una autopista donde veremos pasar el progreso de otros por nuestras narices, mientras seguimos siendo apenas un espectador sentado en la banquina.