El ministro Secretario general de la Gobernación, Juan Pablo Fornaroli, realizó un balance de su primer mes de gestión al frente de la cartera, período que describió como una etapa de diagnóstico institucional y ordenamiento interno. Según explicó, este tiempo estuvo orientado a llevar adelante un análisis del estado de situación del ministerio y del gobierno provincial en su conjunto, con el objetivo de definir prioridades y líneas de acción para el resto del año. En ese marco, señaló que se trata de una instancia clave para comprender las realidades administrativas y operativas heredadas, así como los desafíos inmediatos que enfrenta la gestión.
Fornaroli indicó que, de acuerdo con las directivas del gobernador, se avanza en la construcción de “una agenda intensa de trabajo”, que ya comenzó a desplegarse durante el mes de enero. En ese sentido, subrayó que el inicio del año estuvo marcado por una dinámica sostenida de reuniones y recorridas, con especial énfasis en el vínculo con los gobiernos locales. El ministro sostuvo que este contacto permanente permite conocer de primera mano las problemáticas de cada municipio y articular respuestas concretas desde el Ejecutivo provincial.
Uno de los ejes centrales de esta etapa inicial fue el trabajo conjunto con los intendentes. Fornaroli remarcó que durante el primer mes se priorizó “escuchar sus inquietudes y tratar de encauzar a aquellas que ya puedan tener algún tipo de solución”, en una lógica de coordinación institucional. Esta metodología, explicó, busca fortalecer la gestión territorial y facilitar respuestas rápidas ante situaciones urgentes, en particular en un contexto atravesado por dificultades climáticas significativas.
EMERGENCIA CLIMÁTICA Y RESPUESTA PROVINCIAL
El ministro describió al mes de enero como un período especialmente complejo desde el punto de vista climático, al señalar que, tras años de sequía, Corrientes volvió a enfrentar escenarios de lluvias intensas e inundaciones. Precisó que estas condiciones adversas comenzaron a manifestarse ya en diciembre y se profundizaron en distintas localidades de la provincia, generando complicaciones de diversa magnitud y demandando una respuesta inmediata del Estado.
Entre las localidades más afectadas, Fornaroli mencionó a la ciudad de San Roque y a Santa Lucía, donde las precipitaciones provocaron situaciones críticas. Frente a este panorama, destacó el trabajo articulado del gobierno provincial con los intendentes, mediante la intervención coordinada de distintos ministerios y áreas operativas. Según detalló, equipos de Desarrollo Social, Obras Públicas, Seguridad y Salud se desplegaron en territorio para mitigar el impacto de “estas grandes lluvias e inundaciones que se han dado en algunas de nuestras localidades”.
En relación con las medidas estructurales para reducir los efectos de estos eventos extremos, el funcionario confirmó que se encuentra en análisis el dragado del Riachuelo, una obra largamente demandada. Al respecto, señaló que el gobernador viene trabajando no solo en esa intervención puntual, sino también en un conjunto de obras de infraestructura que permitan minimizar los impactos de futuras lluvias intensas. En ese contexto, afirmó que el Riachuelo “va a ser sobre la cual se va a trabajar a la brevedad ya en materia de canalización, de dragado”, dada su relevancia en el sistema hídrico de la región.
GESTIÓN MUNICIPAL, ASISTENCIA Y CONTEXTO ECONÓMICO
Consultado sobre la situación financiera de los municipios tras los cambios de gestión, Fornaroli reconoció que las transiciones resultaron complejas en varios casos. Explicó que en algunas intendencias se registraron dificultades derivadas de gestiones salientes que no dejaron una estructura administrativa ordenada ni capacidad operativa suficiente. Señaló que, si bien hubo intendentes que cumplieron con sus obligaciones y no dejaron deudas, en otros casos se evidenciaron falencias que hoy condicionan el funcionamiento cotidiano de los municipios.
El ministro indicó que quienes asumieron recientemente se encuentran trabajando para recuperar esa capacidad operativa y reorganizar las administraciones locales. En este proceso, confirmó que la provincia cuenta con herramientas para asistir a los municipios que lo requieran. Afirmó que el gobernador ya intervino en algunos casos puntuales, analizando el estado de situación económica y brindando apoyo cuando fue necesario, con el objetivo de garantizar la continuidad de los servicios esenciales.
Fornaroli evaluó que, en términos generales, los intendentes “ya han logrado encauzar un poco su gestión y empezar a poder darle sus matices”, aunque aclaró que las localidades afectadas por las inclemencias climáticas enfrentan mayores dificultades. En esos casos, explicó que la urgencia y la atención a las personas damnificadas concentran los recursos disponibles, postergando otras iniciativas de gestión. No obstante, consideró que el panorama provincial resulta auspicioso en términos generales, más allá de las contingencias climáticas.
En ese contexto, el funcionario también se refirió al movimiento turístico y cultural en la provincia, destacando la concurrencia registrada en eventos como el Festival del Chamamé y el inicio de los carnavales en distintos puntos de Corrientes. Señaló que, pese a la situación económica nacional, se observa un fortalecimiento del turismo de cercanía, lo que beneficia a la provincia por su oferta de eventos y fiestas populares. Fornaroli remarcó que estas actividades constituyen no solo expresiones culturales, sino también una herramienta de desarrollo económico para Corrientes.