Con el inicio del período de vacaciones y del receso escolar, se incrementa la cantidad de viviendas que permanecen deshabitadas durante varios días, una situación que puede ser advertida por personas ajenas al entorno familiar. La ausencia prolongada de moradores constituye un factor de riesgo que requiere la adopción de medidas preventivas orientadas a disminuir la posibilidad de hechos delictivos y a reforzar la protección de los domicilios durante ese lapso.
En este escenario, las autoridades policiales recomiendan extremar recaudos antes de ausentarse del hogar, considerando que la falta de actividad cotidiana puede generar señales visibles de desocupación. La seguridad residencial se vincula no solo con la infraestructura del inmueble, sino también con la incorporación de hábitos responsables que dificulten la detección de la ausencia y reduzcan las oportunidades para posibles intrusiones.
El refuerzo de conductas preventivas adquiere especial relevancia durante los meses de verano, cuando los desplazamientos familiares son más frecuentes y se prolongan en el tiempo. La planificación previa a la salida y la coordinación con personas de confianza forman parte de una estrategia integral que apunta a preservar la seguridad de los bienes y garantizar mayor tranquilidad durante el período vacacional.
MEDIDAS PREVENTIVAS EN EL HOGAR
Entre las recomendaciones principales se destaca la verificación exhaustiva del estado de puertas, ventanas, rejas, portones y accesos secundarios, asegurando que todos los puntos de ingreso queden correctamente cerrados. Asimismo, se aconseja evitar prácticas habituales que implican riesgos, como dejar llaves ocultas en lugares de fácil acceso, entre ellos macetas, buzones o medidores, ya que estos sitios suelen ser conocidos por terceros.
El uso responsable de las redes sociales también forma parte de las medidas preventivas sugeridas. No divulgar información relacionada con viajes, ausencias prolongadas, destinos o ubicaciones en tiempo real contribuye a reducir la exposición del domicilio. De igual modo, se recomienda solicitar a un familiar, vecino o persona de confianza que realice controles periódicos, retire correspondencia acumulada y observe eventuales movimientos inusuales en el entorno.
La iluminación cumple un rol clave en la prevención, por lo que se aconseja utilizar luces interiores y exteriores con temporizadores para evitar que la vivienda permanezca completamente a oscuras durante la noche. Además, se recomienda guardar objetos de valor, dinero y documentación importante en lugares seguros y fuera de la vista desde el exterior, disminuyendo así el atractivo del inmueble frente a posibles intentos delictivos.
SISTEMAS DE SEGURIDAD Y ACCIÓN COMUNITARIA
En los domicilios que cuentan con alarmas, cámaras de seguridad o sistemas de monitoreo, se indica verificar su correcto funcionamiento antes de la partida y evitar la desconexión total de la energía eléctrica si ello afecta el desempeño de estos dispositivos. La continuidad operativa de los sistemas instalados resulta fundamental para mantener un nivel adecuado de protección durante la ausencia de los moradores.
El mantenimiento del frente del domicilio constituye otro aspecto relevante dentro de las recomendaciones. Evitar signos evidentes de abandono, como la acumulación de diarios, correspondencia o el crecimiento excesivo del pasto, contribuye a que la vivienda conserve una apariencia de ocupación habitual, reduciendo la probabilidad de ser identificada como un objetivo vulnerable.
Ante la detección de personas, vehículos o situaciones sospechosas, se insta a comunicarse de inmediato con el Sistema Integral de Emergencias 911. En este marco, se remarca que “La prevención y la colaboración ciudadana resultan fundamentales para fortalecer la seguridad.” Paralelamente, la Policía continúa desarrollando patrullajes preventivos, puestos fijos y tareas de monitoreo en distintos sectores, con el objetivo de brindar tranquilidad a la comunidad en general.