Reino Unido ha dejado de proporcionar a Estados Unidos información que podría ser empleada por Washington para llevar a cabo sus bombardeos contra lanchas que, según el Gobierno de Donald Trump, transportan droga.
Londres obtiene esa información gracias a sus relaciones con sus antiguas colonias en la región y también a sus sistemas de reconocimiento en los cinco territorios que mantiene bajo su soberanía en el Caribe: Turks y Caicos, Anguilla, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán y Montserrat.
La decisión, desvelada por CNN, se debe a que, según Londres, es probable que los bombardeos violen el Derecho Internacional, una opinión compartida por parte de la oposición al presidente Trump y por la cúpula militar de ese país. El máximo responsable del Mando Sur de las Fuerzas Armadas de EEUU, bajo cuya jurisdicción están las áreas de los bombardeos, el almirante Alvin Hosley, dejará el cargo el próximo 12 de diciembre por su rechazo a esas acciones, n hecho con muy pocos precedentes en Estados Unidos.
La decisión del Gobierno laborista de Keir Starmer no deja de tener cierta ironía. El Reino Unido forma parte de la red Cinco Ojos, integrada por otras tantas potencias anglosajonas de población blanca -EEUU, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y la propia Gran Bretaña- que comparten información electrónica. Desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, Washington ha limitado la entrega a los otros miembros del grupo de información que estos pudieran utilizar para ayudar a Ucrania. En julio, la directora nacional de Inteligencia, Tulsi Gabbard -de conocidas simpatías prorrusas-, emitió una orden restringiendo la entrega de información a los demás miembros del grupo.