Para la alianza de Estados Unidos y Japón nace "una nueva era dorada” en la que ambos países sean "más fuertes y prósperos", afirmó la primera ministra nipona, Sanae Takaichi, al firmar junto con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, una declaración conjunta, el martes 28 de octubre de 2025, en Tokio.
Allí, tras su visita a Kuala Lumpur (Malasia), Trump realizó la segunda parada de su gira asiática, que también lo llevó a Corea del Sur. Los dos mandatarios firmaron un acuerdo sobre materias primas de importancia estratégica. Además, ambas partes publicaron una lista de proyectos en los sectores de energía, inteligencia artificial y tecnologías críticas. Las empresas japonesas planean invertir hasta 400.000 millones de dólares en Estados Unidos.
Trump aprovechó la visita al aliado estadounidense más cercano en Asia Oriental para proyectar una imagen de fortaleza antes de su reunión con el presidente chino, Xi Jinping, en Corea del Sur.
Trump y Takaichi volaron hasta el portaaviones de propulsión nuclear USS George Washington en el puerto de Yokosuka. Dirigiéndose a los marines estadounidenses, Takaichi abogó por un Indo-Pacífico "libre y abierto", y Trump declaró: "Nadie tiene nuestras armas, y muy pronto nuestro país será más fuerte y poderoso que nunca”. Concluyó su visita bailando al ritmo de la canción YMCA.
TAKAICHÍ, UNA BUENA ENFITRIONA
Takaichi no escatimó esfuerzos para entablar una buena relación con Trump en su primer encuentro personal con él. La política de 64 años recurrió repetidamente a la figura de su predecesor, Shinzo Abe. El primer ministro Abe, asesinado en 2022, fue un amigo cercano de Trump durante su primer mandato, y Trump honra su memoria.
El nacionalista Abe fue el mentor de Takaichi, y esta se considera su heredera política. En su primer encuentro, le obsequió a Trump el putter de golf de Abe. Ambos políticos habían jugado al golf juntos en varias ocasiones. Evidentemente, Takaichi deseaba que el aprecio que Trump sentía por Abe se trasladara a ella.
También hubo otros pequeños gestos para mostrar que Japón escuchó las señales de la Casa Blanca. En el almuerzo, a Trump y Takaichi se les sirvió un risotto de arroz estadounidense y un filete de carne de res de EE. UU. Un símbolo de la disposición de Japón a importar más productos agrícolas estadounidenses, algo que Trump había exigido específicamente para el arroz y la carne de res. En concreto, Japón ofreció comprar más soja y gas natural de Estados Unidos, así como una flota de camionetas pickup de EE. UU.
CRECIENTES GASTROS EN ARMAMENTO
La contraparte nipona no perdió oportunidad de halagar a Trump. Takaichi elogió el papel del mandatario en la consecución de los ceses al fuego entre Camboya y Tailandia, así como entre Israel y Hamás, calificándolos de logros "sin precedentes”. Según la Casa Blanca, Takaichi también nominará a Trump para el Premio Nobel de la Paz.
Ya anteriormente, la política conservadora trató de ganarse la aceptación de Trump. El viernes 24 de octubre de 2025, anunció en el Parlamento que Japón aumentaría el gasto en defensa al dos por ciento del PIB en el presente ejercicio fiscal, que finaliza en marzo. Japón había previsto alcanzar este objetivo para 2027. Trump elogió de inmediato a Japón por incrementar "significativamente” sus capacidades militares.
Estados Unidos ya habría recibido "una gran cantidad de nuevo equipamiento militar”, dijo Trump. Esta semana comenzaría la entrega de los misiles estadounidenses para los cazas F-35, largamente esperados por Japón, añadió. Al mismo tiempo, aseguró a Japón el pleno apoyo de Estados Unidos: "Somos un aliado al más alto nivel”. Y agregó que siempre había amado y respetado profundamente a Japón. Elogió repetidamente a Takaichi por convertirse en la primera mujer primera ministra de Japón.
ELIMINANDO OBSTÁCULOS
Junto con los numerosos halagos mutuos, Trump y Takaichi firmaron un acuerdo de cooperación para materias primas estratégicas. Ambos países quieren identificar "proyectos conjuntos de interés” para cerrar "brechas” en las cadenas de suministro de minerales críticos y elementos de tierras raras.
Otro objetivo es movilizar al sector privado, a fin de reducir su dependencia de China en la obtención de estas materias primas, necesarias para la producción de electrónica, semiconductores, baterías, turbinas eólicas y armamento. Durante la primera parada de su gira asiática, Trump firmó acuerdos similares con Malasia, Camboya, Vietnam y Tailandia en Kuala Lumpur.
El domingo 27 de octubre, el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, y el nuevo ministro de Economía, Comercio e Industria de Japón, Ryosei Akazawa, se reunieron en Tokio. Ambos negociaron un acuerdo comercial durante el verano boreal, en virtud del cual Japón invertirá 550.000 millones de dólares en Estados Unidos.
En el marco del acuerdo, Trump podrá decidir cómo se gasta este dinero. A cambio, el presidente redujo retroactivamente el arancel de importación estadounidense sobre productos japoneses al 15 por ciento, con vigencia desde principios de agosto. El Gobierno de Takaichi se esfuerza ahora por garantizar que estos miles de millones se inviertan en beneficio de Japón.
Fuentes: Dw, Cp y Ms.