( Por Francisco González Cabañas).Desde los tiempos bíblicos, cuando Daniel interpretó los sueños de Nabuconodosor, la intención milenaria y ancestral, para decodificar las huellas fijadas en el campo onírico, el ámbito de los sueños se constituyó, en un terreno fértil para obtener precisiones más acabadas de lo que soñamos.
El saber psicológico y sus derivas en diversas corrientes, ofrecen destacadas pistas para lograr semejante cometido, que por su propia naturaleza y definición, no deja de ser inexpugnable.
Desde la hibridación o "mboyeré" de nuestras asimilaciones gnoseológicas, que no descartan la faz intuitiva, desarrollamos el siguiente método o práctica, que bajo el nombre de "Mainumby" (Colibrí en Guaraní) dejamos en consideración pública, para que pueda contar con esta nueva herramienta, que no surge con el afán de constituirse con fuerza de verdad, ni con pretensión absoluta de desplazar, las consideraciones existentes de interpretación de los sueños, sino a los únicos efectos de brindarse a las corrientes de la existencia, para que su experiencia vivida pueda resultar más asimilable y por tanto comprensible, tanto para sí, como por ende, para los demás.
El deseo al no develarse en lo manifiesto, ulula, aletea, como el colibrí, hasta encontrar el sitio propicio dónde libar y con ello, trasunta su enigmático acontecer en instantáneas que son harto complejas de descifrar, sino nos predisponemos para ello, munidos de un método o práctica que nos posibilite el cometido.
El deseo, nunca es patrimonio individual, por más que tal individualidad, en tal caso singularidad, sea condición necesaria, para ello, sin llegar a ser condición suficiente. Nuestra condición de seres deseantes, fija una historicidad pre-existente, que muchas veces puede confundirse con cuestiones teleológicas o de la existencia de un supuesto destino.
El deseo, cómo pretensión de dotarnos de sentido abiertos a un mundo, enfermos de muerte, no puede develarse de forma lisa, llana y transparente.
Habita, late y nos exhorta a continuar existiendo, pese a que no hagamos nada para tratarlo de asimilarlo, comprenderlo o conceptualizarlo más cabalmente.
Esto puede generarnos síntomas varios, que lo englobaremos en un malestar general, en un sinsentido amplio, angustias existenciales y nos lleva a la deriva de comportamientos, en la actualidad, tan normalizados tales cómo: Buscar en plataformas de redes sociales, los posteos de ciertas personas con muchos seguidores, que muy seguros de sí, nos dicen cómo y de qué manera tenemos que vivir.
Los saberes ancestrales, muchos de ellos, institucionalizados, pierden autoridad ante el sujeto actual y tanto las ciencias como la religión, pierden la posibilidad del vínculo con el humano en su afán de respuestas.
Volvemos a dejar en claro, que la propuesta de nuestro método o práctica, no suple ni reemplaza, sólo aporta o contribuye al caos gnoseológico que es parte sustancial de nuestro "clima de época".
Sí usted quiere o desea incursionar en nuestra propuesta
Envié 7 datos tales cómo: Nombre, lugar de nacimiento, lugar dónde habita, ocupación, intereses, edad y temores.
Escriba los últimos 7 sueños, tal como los recuerde (sin que medie hilación o coherencia o cohesión textual).
En 7 días, por escrito y en forma confidencial, recibirá nuestra interpretación.
La práctica no posee un precio de mercado, sí un valor, que usted deberá proponer o plantear para que la reciprocidad equilibre la ley de la oferta y la demanda.