El comercio de cercanía en Argentina atraviesa una etapa compleja, marcada por el aumento de costos y la contracción del consumo, pero también por una fuerte capacidad de adaptación. Entrevistado al respecto, el vicepresidente de la Federación de Almaceneros de la provincia de Buenos Aires (FABA) y de la Confederación General Almacenera Nacional, Fernando Savore, afiro que el sector no sólo resiste el avance de las grandes cadenas, sino que reconfiguran sus estrategias mediante herramientas digitales, vínculos personalizados y decisiones comerciales ajustadas a la realidad económica del cliente.
La percepción de una crisis generalizada en el comercio de cercanía no se ajusta a la experiencia cotidiana de los almaceneros, según Fernando Savore, vicepresidente de la Federación de Almaceneros de la provincia de Buenos Aires (FABA) y de la Confederación General Almacenera Nacional.
Consultado al respecto, Savore relativizó las versiones que señalan cierres masivos de kioscos y otros pequeños comercios. “Nosotros hacemos un censo muy casero, preguntando a los proveedores cuántos clientes atienden, y la mayoría reporta que no han perdido ninguno”, afirmó.
Esta afirmación se basa en relevamientos informales a nivel nacional, donde cada referente provincial consultó a sus propios proveedores. Aunque se reconoce que hay cierres en otros rubros, como panaderías, el comercio de cercanía no estaría experimentando una ola de cierres. “Respeto lo que dicen otros colegas, pero no es lo que estamos viendo en nuestro sector”, señaló Savore, destacando la necesidad de distinguir entre diferentes tipos de comercios.
En cuanto al comportamiento de los consumidores, Savore describió un cambio en los hábitos de compra: ya no se realizan grandes compras mensuales o quincenales, sino adquisiciones diarias o de menor volumen. Esto ha generado un incremento del 20 al 30% en la cantidad de tickets emitidos. “Ese ticket para mí es un cliente, y el aumento en la cantidad de tickets refleja que la gente compra en el día a día”, explicó.
COMPETENCIA, DIGITALIZACIÓN Y RELACIÓN CON EL CLIENTE
El avance de supermercados e hipermercados en formato exprés hacia los barrios ha supuesto una nueva competencia para los comercios de cercanía. Sin embargo, Savore diferenció los modelos: “Las grandes cadenas no tienen la misma capacidad de establecer una relación personal con el cliente como lo hacemos nosotros”. Según su análisis, el vínculo directo con los consumidores y el uso eficiente de herramientas digitales representan ventajas estratégicas de los almaceneros.
Savore destacó el uso de redes sociales y mensajería instantánea como mecanismos clave para sostener el contacto con los clientes. “Yo tengo 2000 clientes agendados en mi teléfono, y diariamente subo promociones en los estados de WhatsApp”, relató. Estas prácticas permiten mantener una comunicación directa, rápida y personalizada, algo que, según él, los grandes supermercados aún no pueden replicar con la misma efectividad.
Además, el comerciante subrayó la importancia del conocimiento profundo del cliente como una herramienta comercial poderosa. “Yo sé cómo se llama la señora, cómo se llama su marido y cuántos hijos tiene”, explicó, y agregó que este tipo de vínculo permite adaptar el negocio a las necesidades reales del barrio. Para Savore, esta cercanía no es sólo física, sino también emocional y operativa.
RENTABILIDAD, COSTOS FIJOS Y PRESIÓN DE LOS MAYORISTAS
Las dificultades más severas para los almaceneros parecen concentrarse en el aumento de los costos operativos, especialmente los vinculados a los servicios públicos. Savore expuso el caso de su propio local en Morón: “Pagaba 90 mil pesos de luz con subsidio; ahora pago 360 mil”. Reconoce que en otras provincias el costo puede ser aún mayor, pero advierte que el impacto sobre la rentabilidad es generalizado.
Frente a un margen operativo que ronda entre el 17% y el 19%, Savore considera inviable aplicar márgenes de ganancia superiores al 30% sin perder competitividad. “La brecha es corta y ahí está la picardía comercial”, afirmó, enfatizando la necesidad de buscar precios competitivos todos los días. A su juicio, el comerciante debe actuar con rapidez e inteligencia para sostener el negocio.
Otro factor que incide sobre la rentabilidad es la presión de los mayoristas, quienes buscan imponer nuevas listas de precios que, en muchos casos, los almaceneros no convalidan. “No vendemos ropa ni calzado, vendemos comida, y la comida vence”, advirtió. Esta dinámica ha generado acumulación de stock vencido en los mayoristas y ha fortalecido la opción por marcas pymes, más accesibles para el comerciante y el consumidor.
Al cierre, Savore reconoció que el consumo se retrae especialmente en la última semana del mes. La utilización de tarjetas de crédito se ha vuelto más frecuente en los comercios de cercanía. “Hoy no hay que decirle que no a ningún cliente. Aunque la tarjeta tenga otros costos, hay que aceptarla”, sostuvo. En este contexto, la flexibilidad y el vínculo personal aparecen como elementos clave para sostener la actividad.